
Negocios bien de familia
Buco vende piezas de caucho en el Mercosur y en Europa
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Para las pequeñas y medianas empresas, la salida a la recesión se encuentra en los mercados externos. Así lo aseguró -y lo comprobó- Nelson Buconic, titular de la firma Buco, fabricante de piezas de caucho de alta tecnología.
Esta pequeña empresa familiar produce, en su planta ubicada en la localidad bonaerense de Munro, cubiertas semineumáticas y tubos corrugados para máquinas sembradoras para el mercado local, Bolivia, Brasil, Chile, Uruguay, Dinamarca y Suecia, así como diafragmas para medidores domiciliarios de gas.
"Por peor que esté la economía del país, no podemos quedarnos sentados pensando cómo solucionar los problemas, porque así ningún empresario Pyme va a salir adelante -opinó-. Hay que buscar trabajo en el exterior; es lo que nosotros logramos y hoy tenemos la planta fabricando a pleno e, incluso, trabajamos horas extras. Y muchas empresas pueden hacerlo."
El 80% de la producción de Buco, una empresa con 38 años de trayectoria, corresponde a la línea agrícola. Pero el campo fue uno de los sectores más afectados por la crisis económica, y los US$ 3 millones anuales de facturación alcanzados entre 1996 y 1998 cayeron a US$ 2,3 millones el año último.
La merma podría haber sido peor, pero la tabla salvadora vino de la mano de la exportación. "Desde 1990 vendíamos en el Mercosur, pero de forma muy incipiente. Después de tres años de buscar negocios en Europa, a principios de 1999 firmamos un acuerdo con el holding sueco Trellegorg Hadsten para distribuir nuestros productos en Suecia y Dinamarca", recordó.
Este año, las proyecciones indican que volverán a facturar US$ 3 millones (un 20% corresponde a exportaciones), y esperan superar esa cifra en 2001.
La receta
¿Cómo lo lograron? "Hay que tomar la valija y tocar timbres -dijo con una sonrisa-. Conviene usar Internet, acercarse a las cámaras de comercio... y moverse. Lo importante es tener una buena folletería. Por más pequeña que sea la empresa, hay que tener buena presencia, recibir a los empresarios extranjeros en el país sin grandes lujos, pero con sencillez y aplomo."
Además, el ejecutivo destacó que el reintegro a la exportación, que en su caso es de un 9,9%, sirve para pagar el flete, los gastos "y algún peso nos queda todavía". "Antes demoraban mucho, pero ahora pagan entre los 20 y los 30 días", agregó.
A fines de este mes, Nelson partirá con su hija Melina, 24, directora de Comercio Exterior de Buco, a buscar más clientes en Suecia, Dinamarca y Alemania. No se fijarán en sus pares sino en las grandes compañías, con las que pretende formar joint-ventures:los extranjeros aportan el capital, y ellos la mano de obra especializada.
"Es cierto que la imagen de la Argentina en el exterior no es muy positiva -admitió Melina-, pero a los empresarios extranjeros les importa más conocer a la empresa y a sus dueños, ver las instalaciones y los balances."
Además de Melina, trabajan en la empresa la esposa de Nelson, Graciela (vicepresidenta), y la recién incorporada Belén, 18, en el área de Proveedores y Compras. Hasta hace pocos meses también lo hacía Sebastián, 26, que optó por dedicarse de lleno a su profesión de abogado. Pero así como los otros dos hijos de la familia (Mariano, 20, y Fernando, 22), sigue colaborando en el diseño del futuro de Buco.
"El éxito de la empresa reside en que la familia se lleva bien -consideró Nelson-. Para eso, implementamos una serie de códigos, como no hablar de trabajo a la hora de la cena."





