
No se define la creación de un registro de buques
Antes de julio próximo la unión aduanera decidirá si firma un convenio multilateral para la navegación
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La reunión de coordinadores de las delegaciones del Subgrupo N° 5 del Mercosur para tratar el régimen del transporte fluvial y marítimo arrojó, como resultado, el compromiso de la delegación brasileña de definir, con la fecha del 1º de julio próximo como límite, si acepta o no tratar en forma conjunta la creación del convenio de transporte multilateral y el establecimiento del registro único de buques del mercado común.
La reunión se celebró la semana última en Buenos Aires, en el Ministerio de Economía, y fue coordinada por la Secretaría de Transportes dado que nuestro país ejerce la presidencia pro témpore del Mercosur.
Industriales y exportadores de Brasil y la Argentina expresaron sus críticas sobre la reglamentación ya que temen la conformación de monopolios o sistemas de acuerdos que eleven los precios de los fletes y encarezcan los costos de producción.
La postura de instrumentar en conjunto ambas disposiciones, sostenida por la Argentina, busca que, en el caso de la entrada en vigencia de un convenio multilateral de transporte marítimo para el Mercosur, los armadores nacionales puedan competir, a partir del registro, con la flota brasileña que posee, en su país, una legislación favorable.
Al mismo tiempo, se prevé que, por medio de esta normativa se pueda dar por concluida la vigencia de las disposiciones transitorias que regulan la actividad en nuestro país. Según un documento de la Comisión de Transporte Fluvial y Marítimo del Subgrupo 5 redactado luego de la reunión, la delegación argentina consideró que "la creación de un registro común de embarcaciones es un condicionante para viabilizar el acuerdo multilateral de cargas".
Respaldo
La posición argentina fue compartida por las delegaciones del Paraguay y del Uruguay que entienden que la creación de un registro posibilitará el establecimiento de normas útiles para eliminar asimetrías entre los armadores de los cuatros países además de lograr condiciones de competitividad en el plano internacional.
Respecto del convenio multilateral, las delegaciones coincidieron, según asegura el documento, "que debe asegurar el interés de los usuarios, tanto en los valores de fletes como en las condiciones de los servicios, la radicación de inversiones genuinas dimensionadas por los volúmenes de tráfico y la apertura gradual a quintas banderas".
Por su parte, Alejandro Del Valle, asesor del gabinete de la Subsecretaría de Transporte Aerocomercial, Fluvial y Marítimo, se refirió a los resultados obtenidos en la reunión. "Todas las delegaciones se sinceraron y manifestaron qué es lo que creen más conveniente para el transporte marítimo. Además, es auspiciosa la aceptación de un plazo por parte de la delegación brasileña para contestar si acepta el tratamiento del registro a cambio del convenio multilateral", dijo a La Nación el funcionario.
Y agregó: "Creemos que es positivo, como también consideran muchos otros países, conservar nuestra marina mercante. Y por eso impulsamos el registro ya que queremos que sus costos de operación sean competitivos y estén fijados en niveles de precios internacionales".
Críticas
En tanto, siguieron las críticas de los cargadores del Mercosur al actual convenio bilateral de transporte marítimo entre la Argentina y Brasil y a su posible extensión a Uruguay y Paraguay.
Una de las más vehementes fue la de Wagner Ferreira Cardoso, jefe de la división de política de comercio exterior de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), organismo que representa los intereses de exportadores, importadores e industriales del Brasil.
El directivo del CNI calificó al actual convenio bilateral de "monopólico" y manifestó que su vigencia trajo trastornos y sobrecostos a las economías de ambos países.
Como ejemplo, mencionó que, ante la escasa oferta de buques y los costos excesivos, mercadería que se exporta desde el nordeste brasileño a la Argentina debe venir, en algunas oportunidades, por medio del camión en distancias mayores a los 3000 kilómetros; trayectos en los que el buque demuestra mucha mayor competitividad.
"El asunto viene siendo discutido en los Subgrupos de Trabajo del Mercosur desde 1992 y ya fueron realizadas 26 reuniones sobre la materia sin obtención de consenso para la liberación del mercado por lo que la solución es la denuncia del acuerdo de transporte bilateral", dijo Ferreira Cardoso en alusión al pedido que realizó su entidad al gobierno de Brasil para que cese la vigencia del convenio.
Según explicó el ejecutivo, de considerarse la iniciativa de la CNI, el comercio entre ambos países podrá contar con las siguientes ventajas: reducción de los niveles de fletes, aumento de la oferta de transporte, transferencia de cargas del modo carretero al marítimo y baja de los costos derivados de la solicitud de excepciones. "Ganan los sectores industriales y agrícolas de los dos países y pierden los armadores brasileños y argentinos que se benefician del monopolio", resumió.
Y aseguró que, de derogarse el convenio, comenzarán a participar en el tráfico navieras de terceros países ya que la ley de reserva de cargas brasileña sólo rige para adquisiciones realizadas por el Estado o para productos que cuenten con un régimen especial; rubros que, sumados, representan "sólo el 3 por ciento de las importaciones del Brasil".
Sin el bilateral
Por su parte, la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) reiteró su posición contraria al actual convenio bilateral y a su eventual extensión en un acuerdo multilateral. Y manifestó la necesidad de que se tenga en cuenta la adopción de medidas que garanticen la libre concurrencia de armadores regionales y de terceras banderas.
"Creemos inconveniente extender el bilateral a todo el ámbito del Mercosur porque reproduce mecanismos que ya causaron inconvenientes a importadores e industriales y además, en la práctica, sigue posibilitando reservar las cargas a los armadores de la región", subrayó Ignacio Vitón, asesor de transportes de la entidad que agrupa a los exportadores de nuestro país.
El miembro de la CERA reconoció como desventajas del bilateral la percepción de fletes caros, el surgimiento de extracostos derivados de las circularizaciones obligatorias (instancia de ofrecimiento del transporte de cargas a los armadores autorizados antes de solicitar su liberación para el traslado en buques de tercera bandera), y las pérdidas de embarques.
"El convenio multilateral que se estudia hoy en día implica la creación tácita de una gran ley de reserva de cargas en el Mercosur y todos los que la padecimos tenemos claros sus efectos nocivos para el comercio que incluyen además de restricciones a la libre concurrencia, altos costos de flete y una casi segura cartelización de las líneas", sentenció.




