
Preguntas relevantes para el Mercosur
Félix Peña, especialista en relaciones económicas internacionales
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Tres preguntas relevantes se pueden formular en torno del futuro del Mercosur. Las plantean con frecuencia observadores, negociadores e inversores de terceros países. También empresarios locales, especialmente pequeños y medianos, y estudiantes y analistas. No son las únicas, pero tienen importancia en la definición de su perfil político y económico internacional. Serán más acuciantes en la medida en que avancen las actuales negociaciones comerciales en la OMC, el ALCA y con la UE. Se manifestarán en el momento en que los respectivos Parlamentos traten los acuerdos que eventualmente se concluyan.
La primera es: ¿cuál será el alcance de las preferencias económicas intra-Mercosur una vez que entren en vigor y maduren los resultados de las actuales negociaciones comerciales internacionales? Concretamente en el caso argentino, ¿qué ventajas mantendrán en el mercado del Brasil bienes y servicios originados en empresas que operan en el país, con respecto a los provenientes de otro país participante en el ALCA -por ejemplo Estados Unidos- o de la Unión Europea?
La segunda pregunta es: ¿cómo serán protegidas en el futuro las preferencias económicas intra-Mercosur, asumiendo que ellas se mantengan, frente a eventuales medidas unilaterales restrictivas del comercio de bienes y servicios que sean adoptadas por algunos de los socios? En una palabra, ¿cuán creíbles serán ellas para quienes tienen que tomar una decisión de inversión? Nuevamente en el caso argentino, ¿cómo se asegurará que medidas unilaterales de uno de los socios no disminuyan o alteren las ventajas negociadas y pagadas -bajo condiciones de reciprocidad- para el acceso a los respectivos mercados? (por ejemplo, por el requerimiento de licencias no automáticas como las previstas en la Portaría Secex N° 17 del 1° de diciembre 2003, en cuyo marco se incluyen unas 3000 posiciones arancelarias sin excluir explícitamente al Mercosur).
Y la tercera es: ¿cómo traducir tales preferencias económicas, debidamente protegidas, en un polo de atracción relevante para la construcción de un espacio político y económico sudamericano, idea presente en el momento fundacional del Mercosur, especialmente en el Brasil? Concretamente, ¿cómo lograr que una red de acuerdos preferenciales entre el Mercosur, la Comunidad Andina y Chile permita darle contenido concreto de integración a un espacio sudamericano diferenciado, contribuyendo así a la diseminación de efectos de estabilidad política y de consolidación de la democracia?
Es posible que la respuesta, en la práctica, a tales preguntas incida en la evaluación que ciudadanos, inversores y terceros países efectúen del desarrollo de la agenda de trabajo que este año lideran la Argentina y el Brasil, en el ejercicio conjunto de las sucesivas presidencias pro témpore del Mercosur.
Esta columna se realiza con la colaboración del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación BankBoston. E-mail: fpena@fbkb.com.ar.




