El futuro del comercio exterior: signado por la transición y el nuevo contexto

Aunque destacan los beneficios que tendrán sobre el comercio exterior los cambios introducidos por el nuevo gobierno, los expertos advierten una mayor complejidad del contexto mundial
Graciela Cañete
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9 de febrero de 2016  

Este es un año de transición; hay un giro estratégico del nuevo gobierno tras años de comercio administrado y pérdida de competitividad que llevaron al retroceso de exportaciones e importaciones", señaló Enrique Mantilla, presidente de la Cámara de Exportadores de la Argentina (CERA). Entre 2011 y 2015 las ventas al exterior disminuyeron US$ 23.000 millones: de US$ 84.000 millones a US$ 61.000 millones, según datos de la consultora Abeceb. El superávit, cercano a los US$ 17.000 millones en 2009, fue de apenas US$ 1900 millones el año pasado.

Las restricciones al comercio exterior, altos costos, atraso del tipo de cambio, baja de los precios internacionales de las commodities, menor demanda en Brasil, entre otros, ocasionaron el deterioro, y para 2016 se prevé un escaso crecimiento: las ventas al exterior llegarán a US$ 63.000 millones y las importaciones a US$ 61.000 millones, según Abeceb.

"El escenario para la Argentina no es el mismo al de años atrás: el comercio mundial crece a tasas más bajas, para 2016 se estima 3,4%; la economía de China se desacelera y su moneda se devalúa; en América latina la tasa de expansión se contrae; el PBI de Brasil sigue cayendo (un 3,7% en 2015 y se espera 3% en 2016). En ese contexto las mejoras para el país provendrán del aumento de la competitividad, la eliminación de retenciones a las exportaciones y avances en negociaciones internacionales que abran mercados para los productos nacionales", explicó Dante Sica, director de Abeceb.

Analizando los números del comercio de los últimos años, Rodrigo Álvarez, director de Analytica, indicó: "El retroceso puso en evidencia los problemas generados por la anterior política económica, por caso, pasamos del autoabastecimiento a la importación de energía, el agro tuvo restricciones para exportar, las trabas a las importaciones dificultaron la provisión de materias primas e insumos para la industria, a la vez, la aprobación de las DJAI implicó mayores costos y burocracia. Todo restó capacidad a las empresas para competir en el mundo".

Adiós a las DJAI

En la Cámara de Importadores (CIRA) nadie extrañará a las DJAI: "Hubo discrecionalidad en su otorgamiento y cuando no se trababa la aprobación se obstaculizaba el pago al exterior", dijo Rubén García, secretario de la cámara. En cuanto al actual Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), señaló: "Espero que en las licencias no automáticas se respeten los 60 días de plazo establecidos por la OMC". García recordó que "más del 80% de lo que se compra en el exterior son bienes de capital e insumos. Por eso, los últimos años fueron de turbulencia e incertidumbre en las empresas porque no sabían si tendrían los bienes necesarios para la producción".

La industria y el agro celebran la eliminación de las restricciones al comercio exterior y las retenciones (excepto a la soja, para la que se dispuso una reducción del 5% en la alícuota) y en algunos sectores se proyectaron inversiones para incrementar la producción y las ventas. En el caso de la industria, Mercedes Benz anunció que exportará el utilitario Sprinter a Estados Unidos y Canadá, mercados que la compañía abastece por primera vez desde la Argentina. Para fabricar el modelo que llegará a esos países la empresa invertirá en la adaptación de la línea de producción y capacitación de los operarios.

Mercedes Benz exporta desde el año pasado el utilitario Vito, y a partir de 2018 producirá una pick up, como resultado de una alianza internacional entre Daimler, Renault y Nissan. Se estableció que la pick up que se venderá en el país y el exterior fuera fabricada en la planta de Renault en Córdoba.

En la pérdida de dinamismo del sector automotriz en el último tiempo, Gustavo Castagnino, director de Relaciones Institucionales de Mercedes Benz, explicó que "los precios de los vehículos dejaron de ser competitivos en el exterior y disminuyeron las ventas. A la vez, la caída de la demanda en Brasil -el principal destino-, y la devaluación del real fueron un fuerte impacto para la industria". La eliminación de las retenciones "significa una mejora directa en el precio de los productos en el mercado global, y sumado a la modificación del tipo de cambio nos da mayor competitividad", indicó.

La producción de Sprinter, Vito, camiones y buses fue estimada en unas 22.500 unidades para 2016, 36% más respecto del año pasado. Cerca del 75% de la producción se exporta y más del 80% se enviaba a Brasil. "Las ventas a Brasil registraron una baja de 40%, y para este año no esperamos una recuperación. Por eso trabajamos para acceder a otros mercados, y aquí serán clave las negociaciones internacionales que lleve adelante el país", señaló Castagnino. Agregó que "la Argentina quedó en desventaja respecto de los países que firmaron acuerdos comerciales, por caso, en Colombia pagamos aranceles mientras que los vehículos de Europa no, por lo cual les resulta más barato comprar en Alemania que en la Argentina".

Salir del aislamiento

Las manufacturas industriales pierden participación en el total de las exportaciones, y clientes en América latina. "La quita de retenciones y la devaluación mejoran la competitividad de la industria, esto permitirá poner en marcha inversiones que se habían postergado", indicó Sica. Pero, destacó, "en esta etapa será fundamental avanzar en acuerdos comerciales; no podemos continuar aislados. En el Mercosur, Brasil muestra una mayor voluntad negociadora: la caída de su economía es fuerte, la industria tiene capacidad ociosa y la devaluación del real hizo más atractivos los precios de sus bienes. Para la Argentina, más que cliente Brasil será un competidor". En 2015 las ventas a Brasil retrocedieron 27% en relación al año anterior, y las importaciones 10%, según Abeceb. El intercambio bilateral fue 40% inferior al de 2011.

Para Álvarez "el desafío para este año y el próximo es encontrar mercados que sustituyan a Brasil. Más allá de sectores puntuales -entre ellos el automotriz-, será un año difícil para las exportaciones industriales".

Efecto Brasil

Mantilla señaló que "la eliminación de las retenciones es importante, pero no alcanza si cae el nivel de actividad de nuestros socios comerciales; con Brasil tenemos un gran intercambio intraindustrial, y lo que suceda allá nos afectará. El Gobierno indicó su intención de trabajar para lograr acuerdos internacionales, pero las negociaciones llevan tiempo".

En el campo "las expectativas cambiaron por completo; el anterior gobierno consideraba al sector como una fuente de recursos fiscales y no como un pilar de la economía. Con la nueva política en la próxima campaña se verá una mayor producción, en especial en trigo, que aumentará la calidad y cantidad producida. Las últimas cosechas fueron inferiores a las del promedio en el país", explicó Jorge Chemes, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). También destacó que "la eliminación de las retenciones es fundamental en este momento en el que bajaron los precios internacionales de las commodities".

El sector apuesta a regresar a los mercados que perdieron y acceder a nuevos destinos: "Necesitamos volver a ser confiables, creíbles como proveedores. Por otra parte, es importante el trabajo de la Cancillería, de las embajadas para facilitar el desarrollo de negocios, promover los productos nacionales", indicó Chemes.

Para Ernesto Ambrosetti, economista jefe de la Sociedad Rural Argentina (SRA), "con un panorama en el que no hay intervención en los mercados, las exportaciones crecerán. Podremos recuperar la participación que tuvimos en el comercio global de trigo, maíz, carnes. Claro que el proceso será lento". Señaló que "en el sector aumentarán las inversiones en fertilizantes, agroquímicos, genética, maquinaria agrícola. El stock de ganado vacuno se va a recomponer y aumentará la producción de novillos pesados para la exportación". Agregó: "Este año aspiramos a cumplir la cuota Hilton, pero además podemos volver a enviar carne a EE.UU.".

En tanto, Gustavo López, director de Agritrend, indicó que "en trigo es posible no sólo recuperar nuestro tradicional cliente, Brasil, sino también llegar a Egipto, que es un gran demandante, y a otros países. En maíz la Argentina fue el segundo exportador mundial, pero Brasil, Rusia y Ucrania incrementaron su producción y nos marginaron; Brasil nos compraba maíz y hoy es el segundo exportador global. En girasol, liderábamos el mercado de aceites y harinas pero fuimos desplazados por Ucrania y Rusia".

La superficie sembrada aumentará y la producción de trigo, según estimaciones de Agritrend, pasará de 10 millones de toneladas de la anterior campaña a 15 millones de toneladas en el ciclo 2016/17; en maíz de 22 millones de toneladas a 30 millones; girasol de 2,5 millones de toneladas a 4 millones. "La mayor producción significa más saldo exportable y divisas para el país", afirmó López.

Respecto a la estancada negociación Mercosur-Unión Europea, López aclaró que "es imprescindible trabajar para impedir que se frene el ingreso de nuestros productos con barreras paraarancelarias". En el sudeste asiático "tenemos una presencia marginal, y podemos crecer; en China aumentó la demanda de sorgo y cebada, allí hay una oportunidad para la Argentina", observó.

En caída

"El total de la superficie sembrada retrocedió tres millones de ha en los últimos cinco años, y la producción se mantuvo en unas 100 millones de toneladas cuando el potencial es mayor", señaló Gustavo López, de Agritrend. En la importancia del avance de las negociaciones internaciones, recordó que "Colombia compraba 2 millones de toneladas de maíz a la Argentina, pero después de los acuerdos comerciales que firmó con EE.UU. nuestro maíz les resultaba más caro y dejaron de comprar". Entre 2011 y 2014 la disminución en el total de las exportaciones del agro fue de US$ 5300 millones, según datos de Abeceb.

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