
Suecia, el manjar que aguarda a los argentinos
Tiene alto PBI, baja inflación y pocas restricciones para importar.
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Con una de las tasas de PBI más altas del mundo, y el nivel histórico más bajo de inflación, venderle a Suecia es un verdadero manjar para los exportadores.
Pese a su gran dependencia del comercio exterior, la Argentina estancó sus ventas a ese país, con lo cual desde 1990 la cifra no varía demasiado: en 1997, exportó por 19,2 millones de dólares. La cantidad vendida nunca superó los 35 millones.
No sucede lo mismo con las importaciones argentinas procedentes de Suecia. Alcanzaron los 383 millones de dólares, y en contraposición con las exportaciones, crecieron en forma sostenida durante toda la década: de 1990 a 1997, la cifra se multiplicó diez veces.
También existe un flujo de mercancías argentinas exportadas a Suecia no consideradas en las estadísticas, porque ingresan por los puertos de Holanda y Alemania.
Las frutas frescas sobresalen en las exportaciones, como también pescados, tabaco, y vinagres. También se evidencia la participación de productos industrializados, dado que las empresas de origen sueco radicadas en la Argentina producen y exportan a ese mercado.
"Los productos de la oferta exportable argentina que cuentan con perspectivas de comercialización son los pescados y mariscos, la carne bovina, la carne de liebre congelada, quesos, ajos, tomates en conserva, duraznos en conserva, miel natural, y vinos", señaló el coordinador del área Europa Occidental de la Dirección de Promoción del Comercio Exterior dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores, Ricardo Forrester, durante la conferencia "Argentina-Suecia, aspectos del intercambio económico", realizada a fines de noviembre último. A su vez recalcó como arma de seducción para el exportador argentino el alto ingreso per cápita.
Suecia tiene pocas restricciones para importar y, dado que pertenece a la Unión Europea, entre países no hay aranceles. Se requiere licencia para pescados y productos agrícolas de cualquier país, para productos de hierro y acero. Los aranceles aduaneros varían generalmente entre un 2 y un 17 por ciento (raramente exceden el 25 por ciento).
Los productos agropecuarios están sujetos a gravámenes sobre las importaciones.
También con relación a la salud hay determinadas restricciones sobre vegetales y animales para evitar enfermedades contagiosas.
Muchos frutos, vegetales y productos hortícolas también quedan sometidos a aranceles de temporada según la época del año, es decir, son comparativamente altos cuando se dispone de productos suecos.
Casi todas las importaciones, así como la producción nacional, están sujetas a un impuesto sobre el valor agregado (IVA). Debido a su inserción en la Unión Europea, los aranceles aduaneros europeos han sustituido por completo al anterior sistema sueco en lo que se refiere a códigos tarifarios, gravámenes y aranceles.
Dos acuerdos enmarcan la relación bilateral: promoción y garantía sobre las inversiones y doble imposición. Concretado en mayo de 1995, este último convenio se firmó para evitar la doble imposición y prevenir la evasión fiscal en materia de impuestos.
Los organismos regulatorios son la Junta Nacional de Comercio, la de Pesca y la Junta Sueca de Agricultura. Estos organismos son los encargados de emitir licencia en los pocos casos en que son necesarias.
En lo referente a cargas marítimas entre la Argentina y Suecia, Laser Lines (perteneciente al armador alemán Hamburg Süd), posee un barco por mes sobre esta ruta, descargando en Gotemburgo, Helsingborg (al sur del país) o Estocolmo, según el volumen y destino final de las cargas.
Para envíos aéreos no existe por el momento ruta directa, ya que SAS, la empresa nacional de aviación de Suecia, Noruega y Dinamarca, no opera con la Argentina. Por lo tanto, para llegar a ese mercado, la carga deberá sufrir por lo menos un transbordo en el continente europeo.




