
Todo lo que puede el jefe de Marítima Maruba SA
En una inefable andanada de acciones, el gerente de Marítima Maruba SA (ex Maruba SCA), Gustavo Rodríguez Vázquez, logra todo y más. Abandonó el charteo de portacontenedores (Maruba está endeudada en millones de dólares, demandada por proveedores y con barcos secuestrados por falta de pago), quebró la cintura ante el embate de la quiebra y reconquistó a los acreedores con una refinanciación sustentada en contratos y cargas teñidos de celeste y blanco (el capital no es quisquilloso con el color del dinero), misma arma de seducción hipnótica con la que atrajo a los sindicatos, garantía de línea directa con el poder. Descubrió la rentabilidad del cabotaje de gasoil. Y mientras compraba dos modernos buques cisterna en US$ 28 millones cada uno (el Chubut y Neuquén), a fuerza de persuasivas credenciales logró que Glencore modificara su propuesta de logística con Cammesa para abastecer de gasoil a las centrales eléctricas en un contrato anual. Los armadores que hasta la enmienda de Glencore proveían la logística resignan un negocio de US$ 27.000 diarios. Rodríguez colocó cuatro barcos en un contrato anual. En simultánea casualidad, sus buques obtenían el decreto 1010, es decir, el tratamiento de bandera nacional (para los registros internacionales –y la propia Prefectura– siguen siendo el Tosna y el Neva Star, respectivamente, con la tripulación que el dueño alemán Rigel Reederei dispuso, y que al cierre de esta edición estaban en zona de alijo en rada La Plata). Rápido de reflejos, Rodríguez aclaró: la compra, en realidad, era un leasing con opción a compra. (Si eran comprados, no recibían el 1010, creado para la locación a casco desnudo, no obstante la tripulación de estos buques). Y como los buques del 1010 ingresan bajo el régimen de importación temporaria, Rodríguez logró tal vez sentar el precedente de un despacho de importación temporaria con un contrato de alquiler con opción a compra bajo su brazo.
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