
Una exportación que no es pura espuma
Por tercer año consecutivo, la marca del Grupo Pernod Ricard lidera el ranking de ventas de espumantes
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En 1890, Mumm se convirtió en el champagne de las cortes reales de Europa.
Hoy, desde la Argentina, Mumm abastece a toda la región con sus vinos espumantes Cuvée Resérve y es la primera exportadora del rubro en el país.
Por el reclamo francés de respeto a sus denominaciones de origen, las empresas no usan la palabra “champagne”, limitada exclusivamente a la bebida hecha en la región francesa que lleva ese nombre. Podrían haber utilizado la castellanizada champaña, pero prefieren referirse a sus vinos como espumantes o en inglés, sparkling wines.
Así como los antiguos registros de venta muestran que las cortes de Austria-Hungría, Bélgica, Holanda, Prusia, Suecia y Noruega, entre otras, eran clientes de Mumm, las estadísticas que publica la Aduana, muestran que desde 2004 la marca del Grupo Pernod Ricard encabeza el ranking local de exportadores de espumantes.
Entre julio de 2006 y junio de este año, vendieron al exterior 106.240 cajas de 9 litros, cifra que duplica a la de su principal competidor, Chandon, que en el mismo período exportó 50.010 cajas.
Hoy, Mumm está presente en más de 100 países. El 40% de su producción se comercializa en Francia, el restante 60% se destina a la exportación.
Junto con el festejo de los 180 años de vida de Mumm, la consolidación como primera firma exportadora de sparkling wine y el lanzamiento de Mumm Domaine –el nuevo espumante súper premium–, en la empresa se fijaron un objetivo: aumentar sus ventas el 66% en los próximos cinco años.
De ese modo, de las 300.000 cajas que hoy venden en total (sumados el mercado doméstico y las exportaciones), pasarían a 500.000 cajas.
Brasil parece ser el eje central de todas las proyecciones. “Es una verdadera oportunidad, es el mercado de espumantes más desarrollado”, se entusiasmaron Gonzalo von Wuthenau, director de Exportaciones del grupo Pernod Ricard, y Leonardo Tolosa durante una charla con LA NACION.
La estrategia reside en buscar “sinergias regionales” ya que Brasil y la Argentina concentran el 70% del mercado de espumantes de la región.
Cuando se les preguntó por las fortalezas de la empresa, Von Wuthenau y Tolosa enumeraron una larga lista.
“Somos una bodega especializada en espumantes; Pernod Ricard tiene filiales en 80 países y cada una funciona como una plataforma de distribución; la calidad de las uvas del Valle de Uco –nuestra materia prima–, es incomparable; las inspecciones periódicas que llegan desde la Maison Mumm, en Francia para marcar y controlar los estándares de calidad son una verdadera garantía, y pese a que los efectos de la devaluación se han ido licuando, la relación precio-calidad sigue siendo muy buena”.
Al mismo tiempo que proyectan crecer en el mercado internacional, dicen que intentarán mejorar su posicionamiento en el nivel local. Aquí, Chandon es claro líder: encabeza las ventas con el 58%; le siguen Mumm (17%) y Navarro Correas (12%), según comentaron Von Wuthenau y Tolosa.
“Cada buena historia tiene un buen origen”, reza un aviso de Mumm. En la empresa se esfuerzan por hacer realidad el slogan.
- El Grupo Pernod Ricard tiene 450 empleados en la Argentina, y bodegas en Salta (Etchart), San Juan (Grafigna), dos en Mendoza (San Rafael, donde se elaboran los Mumm, y Luján de Cuyo, donde se hace la marca Santa Silvia). En la planta de Bella Vista, donde fabrican wisky, fernet y licores, funciona el centro de distribución nacional. En un depósito de 13.500 metros cuadrados, distribuidos en ocho naves, hay alrededor de un millón de cajas. En 2005, luego de que Pernod Ricard comprara a Allied Domecq, amplió su portfolio de marcas en el país. Fabrican, entre otros, Fernet Capri, Tía María y wisky Blenders.






