
Cómo facturar más con las ensaladas y las verduras frescas
Producción y distribución de alimentos, un negocio en alza
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Alejandro Belaga y Diego Radicella se dieron cuenta de que una línea aérea europea que hacía escala en Buenos Aires no conseguía hortalizas en miniatura para su comida de a bordo. Felipe Ayllón, por su parte, descubrió que a mucha gente, como a él, le gustaba comer lechugas, tomates, cebollas frescas y naturales, recién cosechadas de la quinta.
¿Qué los une? El entusiasmo, la juventud y el ser los dos únicos casos agrícolas en los que participó la Fundación Endeavor, una entidad dedicada al asesoramiento y capacitación de emprendedores. Y se pusieron a producir. Hoy, los primeros, con la marca Finca Pilar facturan seis millones de pesos anuales, con 130 empleados y satisfacen no sólo la demanda de catering, sino hoteles, supermercados e, inclusive, ya incursionan en la exportación. Y Ayllón factura $ 2.800.000 anuales con Quinta Fresca.
Desde cero
Tras haber partido prácticamente desde cero, Finca Pilar es hoy, además de proveedor de catering, el principal productor, empacador y distribuidor de vegetales y ensaladas listas para el consumo de los supermercados de Buenos Aires, hoteles y empresas abastecedoras de alimentos.
Belaga y Radicella, sus fundadores, han conducido a la compañía durante cinco años con un crecimiento que los llevó de facturar 181.000 pesos en 1993, a 6 millones en 1998.
Tanto Belaga como Radicella, hoy de 35 años, habían egresado a los 26 como ingenieros agrónomos de la Universidad de Buenos Aires. Tenían alguna experiencia en frutihorticultura intensiva en Río Negro y Mendoza. Lo hicieron por separado un año cada uno y luego se unieron para el proyecto que hoy llevan adelante.
"La idea surgió por medio del contacto con un gerente de producción de una línea aérea suiza. El objetivo fue producir lechugas miniatura, que acá no había, para decorar las bandejas con comida de a bordo en las clases business y primera", cuenta Belaga.
"Fue así que en 1993 -sigue- trajimos las semillas desde Europa. Comenzamos con un capital de mil pesos y alquilamos un campo ganadero en Pilar, totalmente abandonado. No teníamos tractor, ni herramientas, ni nada... Así empezamos. Instalamos nuestro primer invernáculo y comenzamos a trabajar, prácticamente en forma artesanal."
Durante los primeros tres años los clientes fueron empresas de catering, tanto aéreas como terrestres, pero a partir de 1996 empezaron a vender en supermercados y luego en los grandes hoteles internacionales en Buenos Aires.
"Tuvimos que aumentar la producción porque nunca podíamos cumplir con la demanda. Hoy ese campo se transformó en un barrio cerrado, adquirimos otro en Capilla del Señor, de 60 hectáreas, y otro lote en Pilar, donde funciona la planta empaque", dice Belaga.
A domicilio
En la zona de Melchor Romero, en pleno cinturón hortícola platense, Ayllón, de 32 años, fundó en 1990 Quinta Fresca, la primera empresa argentina en desarrollar en gran escala un servicio a domicilio de productos frescos.
"Teníamos una quinta en Colonia Urquiza, en Melchor Romero. Yo nací allí, me crié en ese medio (mi papá es ingeniero agrónomo) y enseguida demostré inquietud por el campo y las verduras. Durante el día me la pasaba arriba de los tractores, sobre los surcos regando", agrega Ayllón.
"Cuando comencé con este proyecto -continuó el joven empresario-, me ganaba la vida como guardavida y profesor de windsurf durante el verano y enseñaba a navegar durante el invierno."
En Ayllón la idea surgió así: "Durante el verano, una hora antes de la comida iba al fondo de la quinta a buscar la lechuga fresca que nosotros cultivábamos. Comencé a advertir que había mucha diferencia entre el sabor de esa verdura y la que se comía en la ciudad. En ese momento no había grandes cadenas de supermercados y el desarrollo de ese tipo de productos era muy elemental. Uno iba a la verdulería y consumía una verdura que tenía cuatro o cinco días".
En la actualidad, la empresa, de la que participan varios miembros de la familia, proyecta una facturación de 4,5 millones de pesos.
Tiene más de 1600 clientes activos, 10 camionetas para su distribución, un depósito y una quinta productiva, y es una firma en la que trabajan 150 personas, Como los anteriores, ha establecido una fuerte relación dentro de la comunidad de productores hortícolas platenses, ya que el 60 por ciento de la producción se realiza fuera de la quinta.






