Cómo la salida de inmigrantes afectó a Arizona

Bob Davis
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12 de febrero de 2016  

MARICOPA, Arizona, EE.UU.—Después de que Arizona aprobó una serie de estrictas leyes antinmigración, Rob Knorr no podía encontrar suficiente mano de obra para recoger chiles jalapeños. El agricultor redujo de forma significativa sus cultivos e invirtió US$2 millones en el desarrollo de una máquina para quitar los tallos de los pimientos. Su meta era reducir en 90% el número de trabajadores que necesitaba y contratar en su lugar maquinistas con un salario más alto.

"Solíamos tener muchas familias migrantes. Ya no están volviendo", señala Knorr, propietario de RK Farms LLC.

Pocos temas son más explosivos en la campaña presidencial estadounidense que la inmigración ilegal, que algunos candidatos del Partido Republicano señalan como la responsable de los problemas económicos del país. Arizona es un ejem-plo de lo que ocurre en la economía cuando estos inmigrantes se marchan e ilustra las tensiones económicas que nutren el debate sobre el tema en Estados Unidos.

Economistas de creencias políticas opuestas concuerdan en que la economía de Arizona fue golpeada cuando una gran cantidad de indocumentados se fueron a México u otros estados fronterizos, tras una campaña en su contra. También dicen, sin embargo, que la menor competencia por empleos poco calificados ha beneficiado a algunos trabajadores de la cons-trucción y el campo nacidos en el país, quienes consiguieron empleo y aumentos de sueldo, y que las salidas de inmigrantes le han ahorrado al estado dinero en educación y salud. El eje del debate es si esas ganancias hacen que las penurias económicas valgan la pena.

Gordon Hanson, un economista de la Universidad de California en San Diego que ha estudiado el tema para el Council on Foreign Relations, un centro sin afiliación política, ha detallado cómo una inmigración a gran escala socava los salarios para los trabajadores poco calificados. Hanson dice que Arizona está pagando un precio económico por su decisión.

Quienes proponen medidas más drásticas contra la llegada de indocumentados dicen que las salidas masivas han ayudado a la economía de Arizona de varias formas. El gasto del gobierno en salud y educación para los indocumentados y sus hijos nacidos en EE.UU. disminuyó.

Los salarios para obreros, jardineros, trabajadores agrícolas y otros de baja calificación se dispararon debido a la escasez, de acuerdo con empleadores y datos del gobierno federal.

"Pese a que el tamaño del PIB del estado disminuyó, el descenso de la inmigración redistribuyó el ingreso de empleadores a empleados", dice Steven Camarota, director de investigación del Centro de Estudios de Inmigración, una entidad de Washington que favorece una disminución de la inmigración ilegal. Entre 2007 y 2012, la población de trabajadores indocumentados de Arizona se redujo en 40%, el declive porcentual más alto de EE.UU., según el Pew Research Center, un centro de estudios sin afiliación política.

Dese 2012, la población de inmigrantes sin papeles de Arizona ha crecido muy poco o nada, según economistas y empleadores, así como datos preliminares del Pew. Desde 2007, unos 200.000 indocumentados han dejado el estado, que tiene 6,7 millones de habitantes.

El costo o beneficio de la inmigración ilegal es difícil de determinar. El estado no tiene estadísticas y las estimaciones varían ampliamente.

En 2004, la Federación para la Reforma Migratoria Estadounidense, un grupo de Washington que busca reducir la inmigración, calculó que los indocumentados les costaban a los contribuyentes de Arizona más de US$1.000 millones al año en educación, servicios de salud y encarcelamiento, luego de restar los impuestos estimados que pagaban.

En 2008, Judith Gans, entonces gerente de un programa de asuntos migratorios del Centro Udall para Estudios de Política Pública de la Universidad de Arizona, examinó el tema para todos los inmigrantes, no sólo los indocumentados. Concluyó que los inmigrantes aportaron cerca de US$1.000 millones más en ingresos tributarios anuales de lo que costaron.

A petición de The Wall Street Journal, Moody’s Analytics analizó el PIB de Arizona, con el fin de distinguir entre los efectos de las salidas masivas de indocumentados y la recesión que golpeó duramente el estado a partir de 2008. La firma concluyó que sólo las partidas habían reducido el PIB del estado en un promedio de 2% al año entre 2008 y 2015. Debido a ello, la tasa de empleo del estado fue en promedio 2,5% más baja de lo que habría sido entre 2008 y 2015, según Moody’s.

La actividad económica producida por los inmigrantes, se contrajo debido a que había menos extranjeros comprando ropa y víveres, formando empresas o trabajando.

Por estos días, sectores como la construcción, la jardinería y la agricultura se quejan de una escasez de trabajadores. Aunque la competencia por algunos empleos se redujo, ha habido menos vacantes en general para trabajadores nacidos en EE.UU. o extranjeros con papeles.

Entre 1990 y 2005, la población de indocumentados de Arizona se quintuplicó, a cerca de 450.000, según el Pew. A partir de 2004, el estado aprobó una serie de medidas dirigidas a desalentar la inmigración ilegal.

En 2010, cuando la economía comenzó a recuperarse, la Legislatura de Arizona se dio a la tarea de aprobar nuevas normas antinmigración.

Knorr, cuenta que el año pasado sembró apenas 50 hectáreas, comparado con hasta 220 en años anteriores, porque no pudo encontrar trabajadores. Para él, la mecanización es el futuro. En la actualidad invierte tiempo y dinero en un aparato guiado por láser para quitar los tallos. Ofreciendo un salario de US$20 la hora, dice que puede contratar maquinistas egresados de universidades técnicas.

"Puedo encontrar empleados calificados en EE.UU.", dice. "No tengo que acostarme con la preocupación de que los trabajadores de la cosecha no lleguen".

Por: Bob Davis

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