
¿Cómo se reinventan las instituciones?
Como no se atrevieron a echar a nadie, el G7 -creado en la década del 70- se transformó en el G20 décadas después
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La crítica planteada por el presidente Javier Milei al funcionamiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) va mucho más allá del comportamiento que tuvo la institución durante la guerra desatada en 1982 entre la Argentina y el Reino Unido, por la disputa territorial referida a las Islas Malvinas. Se refiere a cómo determinadas instituciones absorben, o resisten, el desafío que plantean cambios en las circunstancias. Ocurre en muchos ámbitos: una de las “leyes” de Parkinson muestra que a partir del año en que el Reino Unido perdió la última de sus colonias, ¡el número de empleados del ministerio de colonias siguió aumentando!
Al respecto consulté al norteamericano Henry Sturgis Dennison (1877 - 1952), propietario de una fábrica de productos de papel, fundada por su abuelo quien para eludir la competencia de la industria del calzado, se pasó a la del papel. John Kenneth Galbraith afirmó que era el más interesante empresario de Estados Unidos de su tiempo. Según W. Jack Duncan, le interesaban tantas cosas que se desplazaba como una saeta, en vez de caminar, y comenzaba sus oraciones por la mitad. Había que practicar mucho para entender lo que decía. Asesoró a los presidentes Woodrow Wilson, Warren Gamaliel Harding, Herbert Clark Hoover y Franklin Delano Roosevelt. Era un afamado violinista: cuando tenía 9 años afinó su piano. Su ópera magna, Ingeniería organizacional, fue publicada en 1931.
– ¿Dónde se inspiraron los economistas?
– A comienzos del siglo XX, en parte, en las experiencias de los empresarios y los gerentes. Influí sobre John Rogers Commons, Paul Howard Douglas, Edgar Furniss, Harry Millis, Philip Sargant Florence, Henry Seager y Sumner Slichter; y también impresioné vivamente a Wesley Clair Mitchell, co fundador del National Bureau of Economic Research. Commons visitó mi fábrica y volcó la experiencia en Economía institucionalista.
– Su experiencia empresaria lo volcó a la vieja escuela institucionalista.
– Como bien apunta Kyle Bruce, las prácticas laborales desarrolladas en mis fábricas durante las dos primeras décadas del siglo XX anticiparon muchos de los avances adjudicados a Elton Mayo y su escuela de administración de empresas basada en las relaciones humanas. Mi inclinación hacia el institucionalismo surgió de la tensión que encontré entre la teoría y la práctica. Busqué hacer más “razonable” al capitalismo. Además de ingresos, el trabajo también genera satisfacción, autoexpresión y significación vital.
– ¿Es posible que una organización pública nacional o internacional se reinvente por iniciativa propia?
– No lo descarto, pero es muy poco probable. El caso del grupo de los 7 es ilustrativo al respecto. Como consecuencia de las implicancias económicas de la guerra del Yom Kippur, se formó un grupo que reunió a las principales economías del mundo.
– ¿Por qué 7, con qué criterio fueron elegidas?
– Lo primero lo ignoro, lo segundo surgió de ordenar los países según el PBI total que tenían en la primera mitad de la década de 1970. Para sugerir que dentro del G7 había “categorías”, presento el listado así: Estados Unidos, Alemania y Japón, Inglaterra y Francia, Italia y Canadá. Si quisiera mantener el número de miembros, pero poner y sacar en función de la evolución de los respectivos PBI, mucho me temo que Italia y Canadá tendrían que cederles los lugares a China e India.
– Políticamente incorrecto.
– De hecho el G7 se transformó en G8 cuando se desintegró la Unión Soviética y Rusia fue invitada a participar (no por su PBI sino por sus armas nucleares), y hoy existe el G20, grupo bien heterogéneo.
– ¿Cómo se puede transformar la ONU para satisfacer el planteo argentino?
– Como siempre ocurre, el esquema fundacional responde a 1945, es decir, cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial. El Consejo de Seguridad está integrado por 15 miembros, de los cuales cinco son permanentes y con derecho a veto. Me refiero a Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China (en su momento Taiwan, hoy Beijing).
– Difícil pensar que intermediar de manera objetiva en el caso Malvinas.
– Ciertamente, pero junto a esto es difícil imaginar cómo una institución como ésta se modifica por una dinámica interna, que al incorporar las nuevas realidades implica que los poderosos resignarán parte de su poder. Además de la propia dinámica de la burocracia de la ONU.
– Albert Otto Hirschman dice que frente a la frustración, las personas o las entidades ensayan la queja o la salida.
– Importante punto porque los cientistas políticos enfatizan la primera reacción y los economistas la segunda, mientras que Hirschman sugiere que el accionar depende de cada caso. Quien está disconforme con el bar al que concurre habitualmente cambia de lugar para desayunar; pero los católicos que no están de acuerdo con el Papa León XIV se quejan, pero no se convierten al judaísmo o al budismo.
– ¿Qué tiene que ver con el planteo que el presidente Milei hizo el otro día en la asamblea de la ONU?
– Mucho. El presidente de su país no puede ignorar que difícilmente, a raíz de sus palabras, la ONU se transforme en una institución que lo satisfaga.
– ¿Está usted calificando la posición de la Argentina como la de mera queja?
– Tomada de manera aislada suena a queja, pero de repente Milei no es el único titular del Poder Ejecutivo de algún país miembro de la organización que se expresa o piensa de la misma manera, y por ende comienza algún movimiento que modifique el funcionamiento. Pero no nos hagamos demasiadas ilusiones con respecto al tiempo y un factor fundamental que difícilmente se modifique en el futuro.
– ¿A qué se refiere con esto último?
– A que las fuerzas armadas pertenecen a los países. Con el mayor de los respetos la ONU sólo dispone de los “cascos blancos”, militares pertenecientes a algunos países miembros de la institución que se ocupan de mantener la paz una vez que las partes beligerantes dejaron de tirotearse. Más allá de lo militar, este punto es importante porque se plantea en varias cuestiones.
– Deme ejemplos.
– Medio ambiente, inteligencia artificial. Es fácil diagnosticar que si el impacto de determinadas actividades sobre el medio ambiente traspasa las fronteras nacionales, la autoridad de aplicación de las regulaciones debería abarcar el mundo entero; y algo parecido se pueda plantear con la demanda de regulación en materia de inteligencia artificial.
– Usted no está diciendo que el problema no existe, sino que la demanda de autoridad mundial es muy difícil de implementar de manera efectiva.
– Es exactamente lo que estoy diciendo, por lo cual -para generar resultados concretos- las propuestas que se hagan al respecto tienen que tener en cuenta estas dificultades.
– Don Henry, muchas gracias.

