
Córdoba debate el sistema de pago del autotransporte
Sigue la discusión, pese a que desde hace una década los pasajes no se abonan con dinero en efectivo
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CORDOBA.- Hace una década que en Córdoba no se usa dinero para pagar el boleto de ómnibus o trolebús, con los cuales se presta el 90% del transporte urbano de pasajeros y dónde conviven cospeles con tarjetas electrónicas.
No obstante el tiempo transcurrido, el debate en torno del tema está lejos de haber quedado cerrado y será nuevamente puesto sobre el tapete en un días más.
Miguel Angel Díaz, secretario general de la UTA, gremio que agrupa a los choferes, anunció a La Nación que va a solicitar a la Municipalidad que se encare una generalización del empleo de la tarjeta electrónica a fin de que quede establecida como único medio de pago. Y que se extienda al único sector en que todavía se reciben monedas y billetes: las unidades diferenciales, que atienden al 5% de los servicios de pasajeros.
Cuando el pedido sindical se oficialice habrá mucha tela para cortar, si se toman en cuenta las posturas que actualmente tienen sobre el sistema los sectores intervinientes. La UTA, en favor de la tarjeta electrónica, los empresarios prefiriendo las "monederas" y la Municipalidad rotundamente en contra de esta última opción, por mencionar a tres de los protagonistas.
Prohibido el dinero, La Nación sondeó el panorama de la capital mediterránea a propósito de la discusión planteada en la ciudad de Buenos Aires sobre el sistema de cobro del boleto. En Córdoba, el cospel fue impuesto obligatoriamente en 1988, adjudicándose a una empresa privada, Itron -hoy en día sucesora de Red Electrónica, perteneciente al grupo Socma-Macri-, la Administración de Medios de Pago del Transporte Urbano.
La empresa cumple varias funciones. Distribuye los cospeles en las bocas de expendio -por lo general quioscos-, retira diariamente la recaudación de las empresas, procesa y envasa los "níqueles" para devolverlos al circuito y formula el prorrateo de lo que corresponde a cada parte interviniente.
Las compañías reciben un "neto", previa deducción de tasas municipales, multas comunales si las hubiere, gravámenes provinciales e, incluso, de ahora en más, impuesto a las ganancias. Para los órganos estatales no es poca cosa cobrar prácticamente en el acto. Las empresas han mantenido siempre sus protestas porque han perdido el control de una inmensa masa de dinero. Se realizan en ómnibus y trolebús entre 650.000 y 680.000 viajes por día a 70 centavos por pasajero.
Los "diferenciales" -unidades más pequeñas- facturan unos 35.000/40.000 viajes diarios, a un peso con 30 centavos cada uno.
Para el director de Transportes Públicos de la Municipalidad, César Ferreyra, el sistema funciona con "ganancia" a dos puntas: eliminó el "engorroso y también peligroso" manejo de dinero arriba de las unidades y ha sido "muy positivo" para conocer al dedillo cada aspecto del servicio.
Balance dispar
"El sistema tiene una exitosa performance y se encuentra totalmente estabilizado en sus parámetros de funcionamiento", aseguró Alejandro Rian Roqué, gerente comercial de Itron, que informa que la empresa tiene aceitada la venta de cospeles en 1200 puestos y la carga de tarjetas electrónicas en otros 450.
No tienen la misma impresión los empresarios. Juan José Rittatore, secretario de la federación que los agrupa -la Fetap-, hace hincapié en que persisten "muchos problemas".
Señala que la distribución todavía es deficiente, que los robos continúan cotidianamente alimentando de cospeles a un circuito de "mercado negro" y que la tarjeta no es aún un medio totalmente eficaz.
Discrepa Díaz, el titular de la UTA Córdoba, que sostiene que ésta no tuvo aceptación mayoritaria por parte de los usuarios "porque no existe una buena distribución y da lugar a la excusa de la gente a que es más fácil y accesible el cospel". Opina que pondría coto definitivamente a los asaltos que sufren los choferes para despojarlos de la recaudación y haría imposible la circulación de un importante volumen de cospeles falsos.
Como puede apreciarse, el debate dista de haber quedado cerrado en Córdoba.





