¿Cuándo conviene reemplazar un bien durable?

Juan Carlos de Pablo
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29 de mayo de 2016  

Algunos bienes desaparecen tras un uso único, otros pueden ser utilizados en más de una oportunidad. Un caramelo es un ejemplo de los primeros, un auto de los segundos. A estos últimos se los denomina bienes durables. ¿Cuál es el momento óptimo de dejar de utilizar los auto, televisor, computadora, camisa, torno, sillón, abrelatas, afeitadora, etcétera, que se tienen en uso, y reemplazarlos por otros más nuevos?

Para saber más sobre esto entrevisté al norteamericano James Stemble Duesenberry (1918-2009), quien en Ingreso, ahorro y la teoría del comportamiento del consumidor, publicado en 1949 sobre la base de su tesis doctoral, sugirió que el consumo de un país durante un período no solamente depende del ingreso del período, sino también de si en períodos anteriores el ingreso fue superior al del actual. Almonacid, Cagan, Haavelmo, Hymer, Knight, Patinkin y Sidrauski, también se inmortalizaron por sus tesis doctorales.

Entre 1946 y 1989 fue profesor en Harvard, con licencia entre 1966 y 1968 cuando integró el Consejo de Asesores Económicos del presidente Lyndon Johnson. Richard Abel Musgrave, también profesor en Harvard, lo invitó a hablar en su seminario, presentándolo en los siguientes términos: "está con nosotros James Duesenberry, quien se referirá al estado de la economía de Estados Unidos. No sé si escucharemos al honorable [como denominan en dicho país a los altos funcionarios] Duesenberry, quien nos presentará una perorata oficialista, o al profesor Duesenberry, quien realizará un análisis objetivo del estado de la economía". Al término del seminario Musgrave ironizó: "Agradecemos al honorable Duesenberry su visita a Harvard".

- Los economistas distinguen entre los bienes durables y los no durables, pero también entre los duraderos y los no duraderos.

-El pescado fresco es un buen ejemplo de un bien no duradero, el caramelo de un bien duradero. Para mostrar que no existe paralelismo con la otra clasificación, ejemplifiqué con un par de bienes no durables.

-¿Cómo hay que decidir cuándo reemplazar un bien durable?

- En ausencia de cambios tecnológicos, la cuestión básica es la del costo de mantenimiento. Con el uso diferentes porciones de un bien durable se van desgastando, lo cual aumenta dichos costos. Esto lo sabe cualquier propietario de un auto, que en general visita al mecánico con poca frecuencia cuando el rodado es nuevo, y con más frecuencia después. Digo en general, porque siempre hay excepciones.

- ¿Entonces?

-En la vida útil de un auto, o una máquina, llega un momento en el cual los costos de mantenimiento se elevan tanto, que inducen el reemplazo del bien durable por otro nuevo. Muchos bienes durables se pueden comprar y vender usados, porque tanto en el plano individual como de las empresas, el valor del tiempo y la importancia de contar con bienes nuevos, no es igual para todos.

-¿Qué impacto tiene el cambio tecnológico, sobre todo esto?

-Acelera los tiempos del reemplazo. Los nuevos modelos de la mayoría de los bienes durables incorporan mejoras, y por consiguiente inducen que se los cambie con mayor velocidad, y en muchos casos que se los tire a la basura. A mediados del siglo XX nadie pensaba en tirar una plancha, o desprenderse de un aparato de radio. Los electricistas de barrio tuvieron que aprender nuevas técnicas, para seguir trabajando.

- ¿Qué impacto tienen las crisis económicas sobre la demanda de bienes durables?

- Uno clarísimo. Las modistas, que reparan y "modernizan" prendas de vestir, vuelven a florecer durante las crisis.

-Por último, ¿en qué momento hay que tirar las medias?

-Un ex presidente del Banco Mundial, quien tuvo que quitarse los zapatos en un aeropuerto, mostró que las dosmedias tenían agujeros, antiguamente denominados papas. Supongo que superó el bochorno, riendo. Claro que si les pregunto a los fabricantes de medias, dirán que hay que tirarlas en cuanto algún agujero se insinúa. Una solución intermedia consiste en comprar varios pares de medias iguales, porque no todas se rompen al mismo tiempo.

-Don James, muchas gracias.

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