
De buena procedencia
La subasta de Saráchaga confirmó la firmeza de esta temporada
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Muy buena recepción tuvo la heterogénea propuesta que Saráchaga presentó la semana última. La poco común combinación de muebles, tapices y platería francesa procedentes de la sucesión de Sarah Saavedra Guani de Hirsch con un conjunto de más de sesenta pinturas y esculturas del arte argentino contemporáneo movilizaron el interés de públicos bien disímiles.
Los bienes de la sucesión, de los que fueron segregadas las pinturas, remitidas para su venta al mercado internacional, protagonizaron la primera jornada de la venta y confirmaron la vigencia de lo que denominamos "el valor agregado de una buena procedencia".
Con ágil ritmo fueron ofrecidos los lotes incluidos en este tramo, que tuvo sus luces más altas en una tapicería de Flandes con tema de Aníbal y Escipión. Tras intensa puja la pieza fue definida en el buen valor de $ 58.290, y preparó el terreno para la salida de otra tapicería, francesa y del siglo XVIII, que con clásico motivo de "verdure" fue pagada $ 31.390.
Dentro de los buenos muebles de esta colección sobresalió un conjunto de seis sillones Luis XV que alcanzó un total de $ 42.600. Una pequeña cómoda de época Luis XVI, con la estampilla del ebanista André Lardín, fue incorporada a la colección de una especialista en mobiliario que pagó por ella $ 24.660.
El centro de mesa de plata francesa con punzón de Tetard, que los empleados de Bunge & Born habían obsequiado en 1919 a Alfredo Hirsch, fue disputado hasta el nivel de los 30.270 pesos. Una muy bella pintura del posimpresionista francés Henri Le Sidaner, procedente de otra importante colección, hizo bajar el martillo de los hermanos Saráchaga en la suma de 51.570 pesos.
El arte contemporáneo
No es común que en las subastas porteñas el arte contemporáneo argentino gane espacios de protagonismo. Sólo por excepción se vieron algunas buenas obras de artistas de primerísimo nivel, que por lo general han gozado de la favorable aceptación de un público claramente restringido.
A la hora de la verdad, el valor más alto fue para "El barón rampante", un homenaje plástico a la obra literaria de Italo Calvino debido a Adolfo Nigro. La puja fue definida entre los representantes de dos coleccionistas de primer nivel, quedando la espléndida pintura en poder de quien pagó por ella la suma de 12.445 pesos, nuevo récord en subastas para este artista.
Muy cercano fue el precio que costó a su nuevo propietario una escultura en bronce policromado de Marta Minujín. "Carretero fragmentándose y recomponiéndose" es el título de esta pieza, característica de la producción de esta artista, que fue pagada 12.330 pesos.
Obras de Presas, Gorriarena, Demirjian, Benedit, Cambre, Dávila, Diciervo, Doffo, Eckell, Hlito, Macció, Médici, Ocampo, Polesello, Roth, Seguí y Zuik, entre otros, completaron la nómina de ventas concretadas en esta subasta.





