
Debate Brasil cómo revertir la pérdida de competitividad
Industriales piden políticas activas
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SAN PABLO.- La Confederación Nacional de la Industria (CNI) de Brasil reunió la semana pasada en San Pablo a representantes del gobierno, académicos, especialistas extranjeros y empresarios para analizar e intentar revertir los motivos por los que Brasil ha perdido posiciones en conocimiento y competitividad respecto de la Argentina y de otros países de América latina.
Según el ranking de 132 países que el Banco Mundial elabora aplicando la metodología KAM (Knowledge Assessment Methodology), el país está hoy en el puesto 60º, debajo de la Argentina (51º) y Chile (39º). Se suma a ello la clasificación de competitividad mundial realizada anualmente por el Foro Económico Mundial sobre 125 países, según la cual Brasil cayó del puesto 57º que ocupaba en 2005 al 66º este año.
Frente a estos indicadores, dirigentes industriales de todo Brasil acudieron al II Congreso de Innovación en la Industria para elaborar propuestas que serán llevadas al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en pos de retomar la senda perdida. En ese contexto, y coincidiendo con especialistas extranjeros que postularon la necesidad de aumentar las inversiones en innovación, el presidente de la CNI, Armando Monteiro Neto, dijo que lo ideal sería llegar a 2010 con una inversión en tecnología equivalente al 2% del PBI (que hoy es del 1 por ciento).
Uno de los principales referentes industriales de Brasil, Monteiro Neto, señaló: "Para innovar, las industrias dependen de incentivos fiscales, apoyo oficial y líneas de crédito con intereses compatibles con los riesgos de la actividad de investigación y desarrollo, además de políticas públicas en sectores estratégicos como biotecnología, nanotecnología, energías renovables, nuevos materiales y agroindustria". Del lado oficial, el ministro de Ciencia y Tecnología, Sergio Rezende, presente en el evento, anticipó que el gobierno prepara un programa en esa línea para los próximos cuatro años, aunque no brindó números.
Advertencia
"Si Brasil mantiene su política de intereses altos, moneda sobrevaluada, marcos regulatorios para la inversión y leyes laborales tan hostiles como las actuales, en cuatro años estaremos como la Argentina que precedió a la crisis de 2001", sugirió a LA NACION Rodrigo da Rocha Loures, presidente de la Federación de Industrias de Paraná, poderoso polo del sur del país.
Puesto a enumerar los respectivos aciertos de uno de los socios que podrían servir al otro en esa búsqueda de mayor competitividad, Rocha Loures, que coordinó la cumbre de la intelligentzia industrial brasileña, dijo: "Me gustaría ver en Brasil una política cambiaria como la de la Argentina, y en la Argentina, una política de innovación conceptual y tecnológica más osada".
Al hablar de los puntos débiles, el dirigente advirtió que, excepto en biocombustibles y minería, Brasil ha perdido competitividad en la mayoría de los sectores. "Por ello corre el riesgo de convertirse en un mero productor de commodities", dijo, al tiempo que observó "la intensa politización del Mercosur" como una peligrosa debilidad ante el avance de China e India.
La relación de Brasil con los países de la región fue otro de los ejes del encuentro, que reunió durante tres días en San Pablo a más de 700 representantes y especialistas de diversos sectores industriales. "No se puede considerar sólo el plano nacional. Brasil debe invertir en regionalización para garantizar un desarrollo sostenible", dijo el gerente de Competitividad Industrial de la CNI, Mauricio Mendonça. Consultado sobre cómo debería interpretarse tal estrategia en el contexto del Mercosur, el ejecutivo dijo: "Los países miembros podrán beneficiarse a partir de una «institucionalidad regional» de los sistemas productivos".
Específicamente sobre la relación Argentina-Brasil, Mendonça consideró que la cooperación en biocombustibles y fuentes alternativas de energía constituiría una "vía rápida de integración". Rocha Loures, por su parte, acotó que "el proceso de integración debería estar en manos de empresarios y no de políticos", a lo que Mendonça agregó: "En los últimos 20 años, la relación entre la Argentina y Brasil ha sido más autodefensiva que constructiva. Cuando la Argentina estaba bien, Brasil estaba mal, y viceversa. Actualmente, por primera vez, hay cierta sincronización de ambas economías. Por ello la relación tiende a ser de cooperación".
Números consolidados del Ministerio de Comercio Exterior parecen darle la razón: la corriente comercial de ambos países en todo 1987 había sido de 1406 millones de dólares. Veinte años después, sólo en un mes (marzo pasado), el intercambio llegó a 2054 millones de dólares.






