Decisión sorpresiva: por qué buscaba irse del Indec el nuevo director elegido por Javier Milei
Pedro Lines, hasta ayer el segundo del organismo, había publicado su decisión de irse en LinkedIn; cómo impactó la motosierra dentro del instituto estadístico
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Hace semanas, el hash #OpenToWork aparecía en el perfil del LinkedIn de Pedro Lines, hasta ayer director técnico del Indec y actualmente flamante reemplazante de Marco Lavagna luego del escándalo que marcó su salida al postergarse la publicación del nuevo IPC.
Lines se quería ir del organismo estadístico por el bajo sueldo que percibía, y que hasta diciembre pasado apenas superaba los $3 millones de bolsillo al sumarse a un básico neto de $2,8 millones algunas unidades retributivas –un pucho discrecional–.
“¡Hola a todos! Estoy buscando un puesto y agradecería apoyo. Si alguien sabe de alguna oportunidad o simplemente quiere que nos pongamos al día, puede enviarme un mensaje o dejar un comentario. ¡Aquí estoy disponible #OpenToWork“, escribió y luego especificó en qué estaba interesado: “Estoy buscando vacantes de gerente. Me interesan oportunidades en México, Argentina, Asia, United States [el inglés es de Lines] y Europe”. Por suerte para el Gobierno, nadie lo pescó hasta ayer. El mensaje, claro, había dado vueltas por los pasillos del Indec desde hace semanas y encendido las alarmas de la cúpula.
Lines, que tiene una excelente reputación entre sus colegas, fue nombrado ayer en un puesto caliente, sobre todo luego del portazo que dio Lavagna tras la decisión de la Casa Rosada de postergar –sin fecha definida– la actualización del IPC. El economista de la UBA y magíster en Economía (CEMA) es experto en Cuentas Nacionales. De hecho, entre 2016 y 2018, fue director nacional de Cuentas Internacionales del Instituto, y entre 2011 y 2015 había trabajado como experto en Cuentas Nacionales en el Ministerio de Planeamiento y Estadísticas del gobierno de Qatar.
El porqué de aquel posteo es otro secreto a voces, no sólo en el Indec, sino también en todo el sector público. La motosierra también pegó duro allí. ¿Cuántos empleados tiene actualmente el Indec? La dotación total en diciembre de 2025 era de 1168 personas; en el mismo mes de 2023, cuando asumió Javier Milei la presidencia, la cantidad de empleados llegaba a 1415, según consta en los datos oficiales. O sea, el recorte llegó a unos 247 trabajadores que se fueron “entre renuncias y jubilaciones de técnicos y profesionales”, contaron en los pasillos del instituto estadístico.

Pero, como viene pasando en el plano nacional y desde hace años en el país, el ajuste fue más por precio que por cantidad. Traducción: hubo más licuación de ingresos que despidos para bajar los gastos estatales. ¿Qué pasó, por caso, en el Indec con el personal directivo —directores nacionales, directores simples y coordinadores—, el lugar en el que se dieron los explosivos cambios de estas horas? Fuentes al tanto de los números indicaron que sus sueldos de bolsillo van desde los $2,6 millones a los $1,8 millones. Un analista recién ingresado al organismo estadístico que está por obtener su título está en los $800.000; un encuestador puede arrancar en los $500.000 y un economista o sociólogo, en $1.500.000.
Algunos salarios pueden ser un poco más altos por las unidades retributivas, unos “puchitos” que se reparten discrecionalmente hasta cierta cantidad fija: nadie puede ganar más que un ministro. Algo más sumarían algunos por horas cátedra (un plus mínimo para dictado de capacitaciones que se otorga entre trabajadores). Los que la reciben, cuentan fuentes al tanto de las liquidaciones en el Indec, no llegan al 10% del personal.
El personal directivo, unas 50 personas dentro del organismo estadístico, tiene la responsabilidad de tener a cargo a más de 1000 trabajadores. “No hay recomposición salarial desde febrero de 2024 para directores nacionales, directores simples y coordinadores, porque somos el jamón del sándwich y trabajamos como mulas”, se quejó un director.
“Es lo mismo que pasa en todo el sector público. Los sueldos quedaron muy bajos porque, pensá que tanto ellos como nosotros, no nos aumentábamos los sueldos desde el inicio de la gestión”, dijo el ministro de Economía, Luis Caputo, ayer en una entrevista en la que además confirmó que el nuevo IPC no saldría y argumentó que esto tenía que ver con que se vienen aumentos de tarifas por encima de la inflación.
Caputo dijo que, hasta la última actualización —que se dio semanas atrás—, los ministros estaban ganando unos $2,8 millones y que ahora cobrarán más de $5 millones. “Se arrancó con ese sueldo y a mucha gente se le hace muy difícil (...) hoy ese es un problema en el sector público. Se nos van muchos. Cualquiera de ellos, que son gente capaz, honesta y que trabajó siempre en el sector privado, profesionales probos, y tienen mejores sueldos en el sector privado”, reconoció ante la pregunta de por qué Lines se quería ir.
“Pedro y todos los directores nacionales cobraban bruto casi igual que un ministro. Una miseria”, ratificó una fuente que conoce los pasillos del organismo.
¿Qué pasa con el resto de los trabajadores del Indec? “Desde que asumió el gobierno de LLA [La Libertad Avanza], la inflación acumulada es de un 259,4%, y la pérdida del poder de compra de un 29,7% para el caso testigo (Nivel D Grado 0). Si se toma el salario de diciembre de 2015 —$10.191— y se lo actualiza a diciembre de 2025, debería ascender a $1.483.708”, señaló un cálculo que hicieron los trabajadores de ATE Indec; “Sin embargo, el salario real apenas llega a $656.153, según la grilla salarial del Sinep [empleados públicos]. En consecuencia, la pérdida del poder adquisitivo en este período es del 55,8%, equivalente a 41 canastas básicas totales de diciembre del corriente año”, explicaron sobre la caída que sufrieron los salarios públicos en los últimos años.
“Los trabajadores del Indec atraviesan un fuerte deterioro salarial que exige una recuperación urgente, mientras persiste la precarización laboral de cientos de compañeros que no forman parte de la planta permanente. Esta situación no solo afecta las condiciones de vida, sino también la capacidad del organismo para sostener equipos de trabajadores calificados, formados o capacitados en el organismo, generando una importante rotación de personal que afecta la operatoria de los programas”, afirmó Raúl Llaneza, delegado de ATE-Indec a LA NACION.
La situación de los trabajadores del Indec es un problema. La irregularidad laboral en el instituto fue uno de los motivos que, según el informe de varias universidades sobre la intervención kirchnerista en el organismo público, garantizó la posibilidad de que Guillermo Moreno –con aval de Néstor y Cristina Kirchner– desmantelara el organismo y trucharan las estadísticas públicas durante casi una década.
El mes pasado, cuando se ajustaron los sueldos de los ministros, Lines respiró, aunque no mucho. Su sueldo, cuentan, llegó a unos $4.700.000. Sin embargo, cuando se lo nombre director del Indec, en breve, cobrará unos $5.600.000 de bolsillo, lo que hasta ayer cobraba Lavagna, que por muchos meses tuvo un sueldo de $2.800.000 como número uno del organismo.
Sin embargo, su salario no será ahora el mayor desafío para Lines. El flamante número uno tendrá que sostener (o no) la recomendación técnica que hizo su equipo de expertos en septiembre —mientras él era director técnico— de empezar a usar la nueva metodología para medir la inflación desde el mes pasado. Se trata de una decisión difícil, sobre todo cuando la negativa del Gobierno a cambiar la forma de medir la inflación terminó con el portazo de su antecesor.
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