La crisis económica actual, ¿es más grave que las anteriores?

Juan Carlos de Pablo
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1 de septiembre de 2019  

Nunca hizo tanto frío, o tanto calor, como ahora. Como nunca antes, la república está en peligro. Esta crisis económica es peor que cualquiera de las anteriores. ¿Qué tienen en común estas afirmaciones? Que quienes las pronuncian no se tomaron el trabajo de verificar si son ciertas. Una cosa es decir que nunca hizo tanto frío como ahora y otra diferente es afirmar que no recuerdo que antes haya hecho tanto frío como en estos momentos. ¿Qué diferencia existe entre los actuales problemas y los del pasado?

En busca de pistas que me ayuden a entender, conversé con el argentino Rafael García Matta (1912-2005), graduado en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires. Dirigió la Junta Nacional de Algodón. En el área Agricultura y Ganadería de la Nación ocupó los cargos de director general de Agricultura, subsecretario y secretario. Además, fue miembro de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria.

-Entre los economistas, usted es conocido por haber incursionado en la explicación de por qué la actividad económica evoluciona de manera cíclica. ¿Cuál fue su aporte?

-Vayamos de lo general a lo particular. En su monumental Prosperidad y depresión, publicado en 1937, Gottfried Haberler sostuvo que las relaciones entre los cambios que se producen en el sector agrícola y las fluctuaciones de la actividad industrial son mucho más complejas de lo que pudiera pensarse. Un primer grupo de teorías, debidas a William Stanley Jevons [el famoso], Herbert Stanley Jevons [hijo de William] y Henry Ludwell Moore, intenta explicar la periodicidad de los ciclos económicos y demuestra que la producción agrícola acusa una periodicidad análoga, por la influencia que las manchas solares tienen sobre la producción primaria. El punto flaco de estas teorías se halla en que sus partidarios no se ponen de acuerdo en lo que atañe a la duración exacta del ciclo de cosechas. W. S. Jevons basa su razonamiento en un ciclo que dura 10,5 años; H. S. Jevons, en uno de 3,5 años, y Moore, en uno de 8 años. Además, el período de fluctuaciones varía según los sectores agrícolas y no ocurre simultáneamente en todo el mundo.

-Insisto, ¿cuál fue su aporte?

-En 1934, con Felix Ira Shaffner, analizamos en detalle la teoría del ciclo económico basada en el comportamiento cíclico de las manchas solares. En aquel momento, él estaba en la Universidad de Harvard y yo trabajaba en la embajada argentina en Washington. Sobre la base de los datos referidos a Estados Unidos, llegamos a una conclusión sorprendente.

-¿Cuál fue?

-Que no existe correlación entre el ciclo solar y la fluctuación de la producción agrícola, pero sí entre aquel y los otros índices de producción física. Desde el punto de vista lógico, es muy improbable creer que esta última correlación sea puramente accidental. Una manera de explicarla es a través de las teorías psicológicas del ciclo económico, mostrando la relación que existe entre las distintas etapas del ciclo solar y las olas de optimismo y pesimismo. Si existe una relación entre las manchas solares y los fenómenos biológicos en la tierra, ella puede deberse a la acción directa de los rayos del sol, o a la acción indirecta, a través de algún mecanismo eléctrico. A modo de conclusión, insistimos en el carácter preliminar de la investigación, pero los resultados fueron tan impactantes que nos pareció importante publicarlos.

-Esta línea de investigación no parece haber avanzado en la literatura. Al respecto, cabe recordar la feliz apreciación formulada por Julio Hipólito Guillermo Olivera.

-Así es. En 1965, a propósito de la disputa entre monetarismo y estructuralismo, afirmó que "si se comprobara que las fluctuaciones económicas se deben a los cambios en las manchas solares, no se seguiría de esto que la única posibilidad de la política de estabilización consistiera en hallar la forma de inmovilizar las manchas solares. El monetarismo no puede ignorar que la calidad de las inversiones modifica la oferta de bienes; el estructuralismo, que el grado de flexibilidad de los precios no es independiente de las condiciones de liquidez de la economía".

-¿Por qué se dice, con tanta facilidad, que la actual crisis económica es peor que la anteriores?

-Porque las anteriores ya ocurrieron, mientras que la presente está ocurriendo. Sucede lo mismo que con las inundaciones; las anteriores ya terminaron y el agua finalmente se terminó yendo, mientras que en la actual el agua se sigue acumulando día tras día. Esta asimetría se refiere tanto a la intensidad como a la duración: la hiperinflación argentina que se vivió en 1989 duró un trimestre, por lo que con ojos actuales se trató de un episodio breve. Pero hubo que sobrevivir a un dramático episodio en el que, durante julio de 1989, los precios aumentaron 4% por día, ¡sin saber cuánto iba a durar!

-Usted habló de supervivencia y me da pie a la siguiente pregunta: ¿sobreviviremos los argentinos a la actual crisis?

-Por supuesto, de la misma manera que los pasajeros de un avión sobreviven a los episodios de fuertes turbulencias. Claro que los sistemas económicos no fueron diseñados con tanto detalle como los aviones, pero tanto los analistas como los pronosticadores suelen subestimar la energía que tienen dentro de sí los seres humanos, y que solo ponen en funcionamiento en condiciones extremas.

-¿Para qué sirve analizar crisis anteriores si la historia nunca se repite de manera idéntica?

-De la historia, como de la estadística, se puede decir lo mismo que se dice de las bikinis: que lo que enseñan es importante, pero lo que ocultan es fundamental. A los historicomaníacos hay que decirles que lo que oculta la historia es fundamental, mientras que a los historicofóbicos hay que puntualizarles que lo que muestra la historia es importante.

-¿Qué elementos comunes pueden tener las crisis? ¿Cuáles son los diferentes?

-Entre las características comunes yo apuntaría la debilidad gubernamental, con su correlato en términos de falta de credibilidad por parte de la población; así como haber confiado en la sustentabilidad de una política económica basada en mejoras transitorias o en la utilización de stocks.

-¿Y entre los elementos que son diferentes?

-Malas noticias que provengan del resto del mundo, que en el caso argentino a veces estuvieron presentes y en otras ocasiones no. Pero si tuviera que apuntar una razón clave que diferencia cada crisis de las anteriores, destacaría el aumento de la velocidad con la cual la población reacciona frente a los cambios que ocurren, o que se esperan, en la política económica. La fluidez de la comunicación, así como el costo que tuvo en el pasado reaccionar con lentitud a las novedades económicas, sugiere que hay que ajustar las enseñanzas que dejaron las crisis anteriores, para analizar la actual.

-Don Rafael, muchas gracias.

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