
Donde comer es una fiesta
Suntuosos palacetes forman parte de la gran oferta gastronómica para los hombres de negocios en París
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PARIS.- Elegir entre diez restaurantes de tres estrellas, 13 con dos y 41 con una estrella sólo en París -sin contar con otros 17 en los suburbios- convierte la organización de una excelente comida de negocios en la capital francesa en un verdadero rompecabezas.
Los ejecutivos locales tienen, sin embargo, sus preferencias. La primera de ellas es el restaurante Le Bristol, instalado en el hotel del mismo nombre en el 112 de la rue Saint-Honoré. Ese lujoso palacio del siglo XIX queda a un centenar de metros del Palacio del Elíseo, ubicado en la acera de enfrente, en el número 55 de la misma calle.
Para los ejecutivos, Le Bristol no sólo tiene el atractivo de una excelente comida (tres estrellas otorgadas por la Guía Michelin) preparada por el chef Eric Frechon. También tiene la ventaja de poder cruzar allí a toda la clase política francesa, comenzando por el presidente Nicolas Sarkozy. Tan frecuente es su presencia en esos locales que sus colaboradores lo han rebautizado "el anexo". Reservación obligatoria. Menú a la carta (sin vino), a partir de US$ 250.
El segundo sitio obligado de los ejecutivos franceses se encuentra muy cerca de allí, en el 1 de la avenue Dutuit. Se trata de Ledoyen, un suntuoso palacete oculto entre los bosques de los Campos Elíseos. Difícil saber si la atracción que ejerce Ledoyen se debe a la maravillosa cocina de su chef Christian Le Squer (tres estrellas) o a los esfuerzos desplegados por uno de sus dueños, Alain Minc, conocido ensayista y consejero de empresarios y -desde 2007- del presidente Sarkozy. Esa proximidad con el poder convirtió a Ledoyen en epicentro de las comidas políticas o de negocios en París. Menú (sin vino), a partir de US$ 200.
George Sand, Lamartine, Victor Hugo, Cocteau, Sacha Guitry, , Louis Aragon, André Malraux, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y tantas otras celebridades fueron sus fieles clientes. Desde 1784, en los jardines del Palais-Royal, el Gran Véfour es uno de los restaurantes más suntuosos de París. Clasificado monumento histórico en 1983, su cocina dos estrellas, pero sobre todo el refinamiento y el lujo de su decoración lo ubican en el top cinco de las preferencias de hombres de negocios nacionales y extranjeros.
En su bar, Ernest Hemingway escribió su obra París era una fiesta después de la Liberación. En su restaurante L'Espadon se cierran hoy gran parte de los grandes negocios del planeta: el Hotel Ritz de París, ubicado en el corazón de la Place Vendôme, sigue siendo el sitio casi obligado de las finanzas internacionales. El menú de fin de año preparado por su chef Michel Roth (dos estrellas) fue uno de los mejores de esta capital. Los habitués pagaron 2011 euros por persona, incluyendo una selección de vinos.
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