
Dos empresarios conocidos
Tienen una gran capacidad para relacionarse con el poder
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Como todos los empresarios que en los últimos tiempos deciden ingresar en los mercados fuertemente regulados, en los que las decisiones del Gobierno marcan la vida de la compañía, Juan Carlos López Mena y Jorge Brito no son desconocidos en el planeta kirchnerista. Más bien, todo lo contrario: son bien conocidos.
López Mena es un empresario de origen argentino que decidió ser uruguayo por elección. Nació en Villa del Parque en 1941, pero se nacionalizó uruguayo cuando compró su segundo barco, incipiente origen de la flota Buquebus.
Quienes lo conocen, cuentan que es un hombre con un incomparable olfato para los negocios. De otra manera, no sería fácil explicar cómo es que este porteño sin formación universitaria pasó de tener una fábrica textil a ser el empresario de negocios naval más importante del Río de la Plata; que logró manejar el 80% del tráfico marítimo entre el puerto porteño y los uruguayos; capaz de conseguir y ampliar una terminal marítima en uno de los lugares más caros y codiciados de Buenos Aires, en pleno Puerto Madero.
Buquebus -una concesión que Kirchner prorrogó hasta 2017- transporta alrededor de 12.000 personas por día, y vende tantos paquetes turísticos en ambas orillas que lo colocan como uno de los operadores más importantes de la región.
López Mena fue capaz de crecer fronteras afuera. Algunos de los 15 barcos que forman la flota total corren entre Algeciras, en el sur de España, y Ceuta, ya en la frontera con Marruecos. También hay barcos suyos en Estados Unidos.
Brito, un gran relacionista
Jorge Brito, dueño del Banco Macro, es uno de los pocos empresarios argentinos que tuvo y tiene trato con el ex presidente Néstor Kirchner.
La historia del Macro, que ya se ubica entre los más importantes del país, se remonta a 1979, cuando creó Arglia, una sociedad de Bolsa que pronto se ubicó entre las 10 más importantes del mercado. Seis años más tarde, Brito (fanático hincha de River) compró la financiera Macro, una compañía que hasta entonces dominaban Mario Brodersohn, Alieto Guadagni y José María Dagnino Pastore. Poco tiempo después, lo convirtió en un banco minorista.





