"El 15% de Fate ya es de un socio de Brasil"
El dueño de la firma de neumáticos consiguió un aporte del grupo Bipal; tiene interés en instalar una planta de aluminio, de Aluar, en Santa Cruz
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"Esa escultura tiene una historia particular", dice el principal dueño de Aluar y de Fate, Javier Madanes Quintanilla. Se refiere a una suerte de columna que decora una de las oficinas que la empresa tiene en Plaza San Martín. ¿Cuál es la particularidad? Que está forrada en tapas de ollas de aluminio, el producto estrella del grupo empresario. "Lo que pasa que están hechas de ollas del cacerolazo, todas abolladas. Entonces cada vez que venía algún funcionario o relacionado con el gobierno, las escondíamos", dice, sonriente, Madanes Quintanilla.
Pese a los avatares de la crisis mundial, que hicieron añicos los precios de algunas commodities como el aluminio, el empresario está tranquilo: reposa en Brasil. De allí llegan las novedades: Fate, una de las compañías del grupo, acaba de asociarse con una firma brasileña. "Los brasileños capitalizaron un 155 de la empresa. El próximo paso es que hagamos lo propio nosotros en una firma del grupo", dice. En su horizonte negocios, admite, Brasil es la gran oportunidad. Aunque también la amenaza. ¿Por qué? "Cada vez hay una mayor diferencia entre Brasil y Argentina. Y eso es preocupante", argumenta.
¿Quejas? Algunas, sobre todo a los colegas empresarios a los que, según su visión, les falta vocación, y a la falta de discusiones serias sobre el país de los próximos años.
-¿Fate tendrá un socio de Brasil?
-Es una asociación y ya hubo un movimiento de activos. Un grupo, que es gran productor de caucho, hizo una caopitalización. Producen neumáticos para motos, con una muy vasta cadena de distribución.
-¿Cuál es el grupo?
-Bipal, de la familia Palugo. Son de Porto Alegre y se dedican al negocio del caucho, a los plásticos y están asociados a Petrobras en el negocio de biocombustibles.
-¿Qué porcentaje tendrán?
-Un 15 por ciento. Pretendemos es muy rápidamente avanzar a un modelo de empresa regional.
-¿Cuál fue la motivación?
-Una suma de cosas. La primera es que colocamos mucha de nuestra producción en el mercado brasileño. Además, somos una empresa privada no globalizada y tenemos que competir frente a la realidad que tiene el sector donde todos los demás son empresas muy globalizadas. Tenemos que buscar un traje a medida que nos permita no ser comprados o absorbidos.
-¿El dinero de la suscripción se invertirá?
-Si. Esto desata un programa de inversión que consideramos que en una primera etapa rondará los 250 millones de dólares
-¿Entre los dos países?
-Bueno, digamos que el título sería dividido en ambas localizaciones, en Brasil y en Argentina.
-¿Ustedes capitalizaron alguna empresa de ellos?
-No. El próximo paso es la integración por parte nuestra en una unidad productiva de Brasil. Prevemos que la cosa va ir rápido, es un proyecto de consolidación de entre 18 y 24 meses.
-¿Cuánto aumentará la capacidad instalada de Fate?
-En un plazo de dos años a aumentaremos la capacidad instalada de Fate en un 50 por ciento. Apuntamos a ser fuertes en la región y a tener una participación entre el 15 y el 20% en cada segmento.
-¿Cómo encaran los problemas de la importación de productos asiáticos?
-Brasil los encara con un orden y un programa de largo plazo. Y la Argentina lo encara con medidas de corto plazo. Este es un problema en si mismo que va a requerir un análisis mucho más profundo que el que se hizo en el último año.
-¿Qué se hizo?
-Se tomaron decisiones basados en la crisis.
-¿A cuáles se refiere?
-A las licencias no automáticas, por ejemplo, que son medidas que se pueden tomar pero que sólo sirven en el cortísimo plazo. En Brasil la cosa está clara.
-¿Hay tanta diferencia?
-Brasil tiene política, acertada o no, pero tienen lineamientos industriales. Y esa es una diferencia entre ambos países muy importante.
-¿Lo dice por la política en general o por el financiamiento que sí existe en Brasil?
-La protesta industrial que más preocupa es el financiamiento pero no le tengo miedo al eso.
-Pero Usted, con Aluar, está en un mercado de las commodities donde en más fácil fondearse.
-No se equivoque. En el mercado de neumáticos no es nada fácil conseguir financiamiento como podría ser en Aluar. Hay una diferencia tremenda.
-En favor de Brasil...
-Si, en favor de Brasil.
-¿Y cómo se puede reducir?
-No lo se. Lo que le digo es que en los últimos 10 años hubo una fuerte extranjerización de las empresas argentinas. En los últimos años, esto se dio con empresas brasileñas, yo no veo un crecimiento de la burguesía nacional, al contrario, veo una desaparición progresiva.
-¿Cómo se sale?
-Es una cadena, donde todos los eslabones tienen que funcionar. Se deben compatibilizar las políticas y eso no sucede actualmente. Es como el ama de casa en la frontera, que se mueve según más le convenga.
-¿Para dónde van las amas de casa?
-¿Ahora?, van a Brasil. Esto a futuro habrá que frenarlo, y si no lo frenamos, tendremos un país en el que nos dedicaremos a pocas cosas. O hay inversión o hay pobreza.
-¿Con Aluar es más fácil? Porque vende commodities?
-Es distinto, pero nosotros somos los mismos. No somos un grupo vendedor. Hicimos un esfuerzo gigantesco. Aluar creció en su capacidad de producción en alrededor de un 10% acumulativo por año en los últimos siete años. A fin de este año 465.000 toneladas.
-¿Este es el plan de inversión de 1500 millones de dólares?
-Hasta ahora, son 1300. Los 200 restantes corresponde al último módulo, cuya decisión tomaremos este año.
-¿Cree que el empresario argentino invierte poco.
-¡Poquísimo!
-¿Por qué?
-Creo que es un tema para sociólogos. Quizá, los empresarios no sabemos abstraernos de la parte política; por ahí la codicia nos lleva a agarrar el dinero cuando es mucho.
-¿Hay un repliegue de los grandes grupos?
-Si uno lo mira en los últimos 20 años, si, hay un gran repliegue.
-Néstor Kirchner siempre anheló llevar a una planta de Aluar a Santa Cruz.
-Si.
-¿Lo llegó a hablar con él?
-Si, lo hablamos en profundidad, antes de que sea presidente. Pero las cosas no son tan simples.
-¿Se hará?
-No es un tema puramente económico, es una cuestión geopolítica. Y al ser así, hay un debate que no sólo debe involucrar a la empresa. ¿La comunidad quiere instalar una planta de aluminio en Santa Cruz? ¿O con ese dinero es preferible hacer otras cosas con mayor impacto zonal? Esa es una respuesta no nos corresponde dar a nosotros.
-¿Pero les interesa o no?
-Tenemos la capacidad técnica, la vocación de invertir y de desarrollar un proyecto de estas características en la región de Santa Cruz. Si esto es o no prioritario, bueno, esa es una decisión que no nos corresponde a nosotros. La debe dar la sociedad.
-¿El financiamiento es un problema para los industriales?
-Hoy las empresas brasileñas pueden pedir líneas de crédito a tasas diferenciales para manejar el 51% de una firma argentina. Si se dan estos supuestos, puede tener una línea de crédito en reales, sin riesgo cambiario, a largo plazo y a una tasa muy conveniente. Y eso es un problema.
-¿Se puede hacer algo?
-No en estos tiempos. La Argentina no acumuló estos recursos. Es una dura realidad.
-¿Cómo se lleva con la Anses desde que es socio de Aluar?
-El Gobierno pidió tener una presencia en los directorios donde la Anses tenía acciones. Nosotros le explicamos a la Anses que estatutariamente no correspondía tener la participación. Pero desde el punto de vista de generar un intercambio más fluido para analizar los problemas del sector, no teníamos ningún problema. Si esto le sirvió al Estado para conocer los problemas del sector, bienvenido sea.
-¿Está de acuerdo con que el Gobierno tenga acciones de varias empresas?
-No estoy seguro si los recursos de capital que el Estado tiene en este tipo de sociedades se mantengan. No se si no sería conveniente buscar quiénes compren esos activos y esos fondos canalizarlos a proyectos más dinamizadores de la economía.
-¿Usted dice crear una suerte de Banade?
-El Banade fue una terrible experiencia. Pero no hay que pensar que todo lo que se hace lleva a siempre a la corrupción. No se puede pensar que porque el Banade fue una tremenda experiencia cualquier proyecto productivo argentino es lo mismo que exportar galpones a Tierra del Fuego.
-¿Le preocupan los ruidos políticos?
-Me preocupa esto de que se malgasten las energías como las venimos malgastando. Es una forma muy poco inteligente de trabajar.
-¿Podrían buscar un socio estratégico para Aluar?
-Ojalá encontremos para Aluar un socio que nos permita participar del mercado brasileño con más protagonismo.
-¿Venderán?
-Nunca se me pasó por la cabeza vender para dedicarme a otra cosa.
-¿Es difícil ser empresario en la Argentina?
-Mucho. Actualmente operan con más comodidad las empresas extranjeras que las nacionales. Es preferible ser extranjero no empresario local. Y eso está mal.
PERFIL
- Profesión: ingeniero industrial (UCA)
- Edad: 57 años
- Origen: argentino
- Javier Madanes Quintanilla tiene la mayoría del capital accionario de Aluar y de Fate. Además, controla Hidroeléctrica Futaleufú. El ejecutivo siempre se ha mostrado muy crítico de los empresarios argentinos, al punto de que no participa activamente del gremialismo empresario.
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