
El abogado que decidió adelantarse al futuro
Sebastián Ricciardi creó Indigo Mobile, una empresa que ofrece aplicaciones para obtener servicios de Internet a través de los teléfonos celulares
1 minuto de lectura'
Los analistas coinciden en que durante el próximo año el uso de Internet en la Argentina se popularizará definitivamente, tras la liberación de la competencia en el mercado de las telecomunicaciones y con la difusión de nuevas modalidades para ingresar en la Red. Los teléfonos de la red fija, por caso, tendrán en los celulares un competidor importante. Movicom, Personal, CTI y Unifón, los cuatro carriers del sector, proveerán en 2001, según se estima, el 10 por ciento de los accesos.
Este estado de situación fue el que llevó a Sebastián Ricciardi a dejar su título de abogado juntando polvo en un rincón para emprenderla por el camino de las oportunidades que ofrece la tecnología.
De 26 años y autodidacto -jamás estudió nada vinculado con el mundo de la informática-, es el fundador de Indigo Mobile, una compañía que realiza aplicaciones de software para obtener servicios de Internet mediante los teléfonos celulares.
Uno de los productos creados por Ricciardi es un portal móvil, que permitirá al usuario recibir información sobre deportes, economía y demás, tras haber suscripto acuerdos con Latinstock, SuperGol, Reuters y EduneNexo, entre otros proveedores. Desarrolló también una alternativa para operar con el banco desde la pantalla del aparato; un software para que los adolescentes puedan chatear desde sus celulares, y un programa para que hasta cinco personas puedan jugar al póquer, teléfono en mano.
"Estudié derecho por tradición familiar y empecé con las computadoras, como hobby, después de recibirme de abogado -explica-. Pero nunca ejercí." Su primera experiencia laboral la hizo trabajando en la gerencia comercial de una empresa de consumo masivo y la vocación por la informática se le destapó definitivamente cuando le encomendaron la implementación de un software para atender los requerimientos administrativos de la empresa.
Decidido a abrirse paso como entrepreneur , dejó su empleo tras cuatro años y se abocó al lanzamiento de un portal vertical para comprar y vender vino a granel. Pero el proyecto nunca llegó a ver la luz. "Hace dos años, cuando supe que en el futuro sería posible conectarse a Internet desde los celulares, cambié de rumbo y me puse a full en esto."
Para crear Indigo -cerrarán el año con una facturación de medio millón de dólares-, convocó a su amigo José Pereda (37), que se dedicaba a desarrollar modelos matemáticos para aplicar, luego, a la crianza de animales. Así se convirtieron en pioneros dentro de un nicho de negocios que todavía está en pañales: "Nuestros clientes principales son las empresas de telefonía. Hacemos productos integrales para que los carriers los incorporen en los servicios que ofrecerán a sus abonados cuando empiecen a imponerse las conexiones inalámbricas", explica Sebastián, que también tiene propuestas para las grandes corporaciones. Por ejemplo, una Intranet móvil, para aquellas que tienen muchos empleados en movimiento, fuera de sus cuatro paredes.
Durante gran parte de 1999, Indigo Mobile no fue más que una oficina con un puñado de empleados, a los que Ricciardi y Pereda pagaban sus sueldos sacando plata de sus ahorros. Ahora, pese a que la demanda todavía no explotó, sumó tres nuevos socios, da trabajo a 30 personas y está a las puertas de una ronda de financiamiento que le permitirá acceder a una cifra millonaria para comenzar a escalar posiciones fuera de la Argentina, donde la aguarda un mercado de gran porte: sólo en América latina operan 63 empresas de telefonía celular.
Casos del mes
Novedad: los fabricantes comenzarán a vender antes de fines de año una amplia variedad de aparatos con pantallas aptas para visualizar páginas de Internet diseñadas especialmente.
Pionera: Movicom fue la primera compañía celular argentina que salió a ofrecer la conexión inalámbrica a sus clientes.
Posibilidad: con esta modalidad se popularizarán los videoteléfonos, para escuchar y ver al interlocutor.






