
El “agujero” para blindar a Bausili y por qué será delito encender la impresora de billetes
El Gobierno aceptó que los dos tercios del Senado y Diputados, lo previsto para la remoción por el nuevo proyecto, puede saltearse; la sorpresa del “grillete fiscal”
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El Banco Central (BCRA) estuvo meses trabajando en el proyecto de la modificación de la Carta Orgánica. Pero no sólo la entidad monetaria masticó muchas veces esa reforma estructural para la economía argentina: fue un trabajo de muchos, dijeron. “El último día en Olivos estuvieron Luis Caputo y Santiago Bausili hasta la madrugada con Milei”, contaron en los despachos oficiales. Anteayer, se repitió esa foto “revisando la letra chica”.
Hubo más vistas expertas. El proyecto lo repasó el ministro de Desregulación y expresidente del BCRA en tiempos de Mauricio Macri, Federico Stuzenegger, mientras que la costura final la dio la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzábal Murphy, funcionaria de confianza de Santiago Caputo.
Más allá del detallista trabajo en el oficialismo, según confirmó LA NACION con varias fuentes oficiales, existe un llamativo “agujero” que corroe el supuesto blindaje —incorporado al proyecto de ley— que lograría el presidente del BCRA. Se trata de una de las innovaciones libertarias más importantes sumadas a la iniciativa de reforma. De hecho, fue una de las destacadas por el presidente Javier Milei en la conferencia de prensa del jueves por la noche.
Ese vacío legal es sencillo de entender: para cambiar la Carta Orgánica del BCRA se necesita una mayoría simple en el Congreso. El proyecto ya entró por Diputados y se prevé que los votos se conseguirán. Una de las ideas del oficialismo —en la nueva letra oficial— es blindar al presidente del BCRA y a sus directores con una mayoría especial de dos tercios en Diputados y en el Senado para autorizar su remoción. Hoy estaban a tiro de decreto, sumado al consejo no vinculante de la comisión bicameral en el Poder Legislativo.
Sin embargo, he aquí la paradoja. Un futuro gobierno opuesto a la idea de los libertarios tiene la opción de saltarse esos dos tercios en ambas cámaras para despedir a quienes manejen la entidad monetaria. ¿Cómo? Simplemente enviando un nuevo proyecto de ley al Congreso para modificar la Carta Orgánica. Allí podría cambiar particularmente la forma de remoción. Para eso, solo se precisaría nuevamente mayoría simple. Tras la nueva reforma, podría sacarse fácilmente de encima al presidente de la entidad. Para acelerar tiempos, podría incluso recurrir directamente a un DNU.
En Casa Rosada afirmaron que ese “agujero” no agarró de sorpresa al Gobierno. “Lo hemos discutido mucho”, destacaron. Por caso, se pensó en exigir, a futuro, una mayoría agravada para modificar la Carta Orgánica, pero estimaron que podría ser cuestionada la constitucionalidad de establecer mayorías agravadas para sancionar leyes (como una forma de restricción al Congreso) distintas de las exigidas por la Constitución.
Además, en el oficialismo recalcaron varias veces que quien decida tomar ese camino, cambiar la nueva Carta Orgánica, pagará un alto costo político. Del otro lado, no escucharon: Mercedes Marcó del Pont, expresidenta del Banco Central en tiempos de Cristina Kirchner, afirmó el viernes que endurecer las condiciones para la remoción del presidente de la entidad es “una barbaridad”.
Aclararon, por otra parte, que no sólo incluyeron los dos tercios en ambas cámaras para la remoción, sino que el espíritu de la reforma es incluso más amplio. Particularmente, se ajustaron los causales de remoción. La normativa vigente incluye el incumplimiento de las disposiciones de la Carta Orgánica; incurrir en alguna de las inhabilidades previstas en la ley y mala conducta o incumplimiento de los deberes de funcionario público. Además, establece que, para el último supuesto, se requiere el consejo previo de una comisión creada específicamente del Congreso, que es una comisión que generalmente “controla” el oficialismo.
El proyecto reemplaza los supuestos que habilitan la remoción por los siguientes: incumplimiento de alguna de las prohibiciones establecidas en el art. 19 de la Carta Orgánica; causales objetivas de incapacidad o de inhabilidad; y falta grave y manifiesta en el ejercicio de sus funciones, derivada de hechos precisos e inequívocos, contrarios a las disposiciones de esta Carta Orgánica. Además, dispone que se requerirá la conformidad de los dos tercios de ambas cámaras del Congreso para la remoción.
Más importante aún, en el Gobierno pidieron recordar que el Presidente adelantó en la cadena nacional que se trata de un paquete escalonado de reformas. Lo que viene después, dijeron, es el “grillete fiscal”. Allí incorporaron algunas sorpresas: primero, reglas para “limitar” lo máximo posible discrecionalidades de los gobiernos y dar estabilidad jurídica a las nuevas normas. Pero, en ese proyecto, además del sistema de shutdown, se preverán delitos específicos para los funcionarios públicos que autoricen, por ejemplo, la emisión de dinero sin respaldo (no sería la única a anunciar). Esto sería más difícil de revertir: en el Gobierno dicen que, si bien podrían modificar por DNU algunas partes de la Carta Orgánica, no podrán cambiar por esa vía las reformas “más neurálgicas”, que estarán blindadas por delitos. En el oficialismo pidieron recordar que la materia penal es una de las vedadas por este tipo de decretos (artículo 99, inciso 3 de la Constitución Nacional).

Qué se dice en los pasillos
En los despachos oficiales del Poder Ejecutivo y del Congreso, como en Casa Rosada, reconocieron el “agujero” legal, pero levantaron la bandera del “principio de revelación” que tanto suele utilizar Milei.
“Van a tener que dejar los dedos pegados”, dijo una fuente legislativa sobre quien en el futuro se animara a retroceder con la reforma anunciada por Milei con el BCRA. “Van a tener que mostrarle a la sociedad que son capaces de volver a emitir descontroladamente, como los últimos 25 años, y generar de nuevo 168.450% de inflación”, cuestionó el legislador oficialista.
Cerca del BCRA reconocieron, en ese sentido, que no habrá blindaje, pero sí que se introducen “fricciones” en la alternancia. “El Ejecutivo, con el proyecto, intenta transmitir la importancia que le da al tema y propone algo que al menos implique pagar el costo político de modificar las reglas nuevamente”, contaron quienes estuvieron detrás del diseño. Vale recordar que Bausili fue nombrado por decreto presidencial, pero sigue “en comisión” (sin acuerdo del Senado) y tiene mandato hasta septiembre de 2028.
En un despacho del Ejecutivo fueron en el mismo sentido. “Tienen que cambiar una ley; siempre cambiar una ley es más difícil”, dijo un ministro, que luego dio un original giro sobre lo que podría pasar si otro Gobierno elige un DNU. “En el discurso del Presidente se asimila el tema monetario al tributario. Por eso se va a la Cámara de Diputados para la remoción [además del Senado] y los DNU no pueden tratar temas tributarios. Así que me imagino que será un tema que podría ser objeto de controversia”, interpretó.

En otro ministerio que tuvo bajo revisión el proyecto, dijeron que no creen viable una modificación de carta orgánica por DNU en un futuro gobierno. ¿Una nueva reforma de la Carta Orgánica? “Sí, pero hay que pagar el costo”, insistieron.
El jueves, Milei anunció la reforma de la Carta Orgánica del BCRA. Mencionó cinco claves: la misión fundamental del BCRA será preservar el valor de la moneda; se prohíbe la financiación del Estado; se blinda al presidente y al directorio del BCRA; se restringe el pago de dividendos por prestar servicio de liquidez; y se eliminan las letras intransferibles. Además, anunció los proyectos de grillete fiscal y reformas de los mercados de capitales y seguros.



