
El Ambassador pasó del cine a la galería comercial
Un grupo de inversores nacionales pagó cerca de 2 millones de pesos por la tradicional sala porteña, que sigue cerrada
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La desaparición de las grandes salas de cine se sigue profundizando.
El Ambassador, un clásico de la céntrica calle Lavalle, pasó a manos de un grupo de inversores nacionales, según fue confirmado por Ricardo Martínez Tanoira, uno de los ex accionistas del cine.
"Los compradores quieren instalar una galería comercial o una serie de locales", dijo Martínez Tanoira, que prefirió no revelar la identidad de los nuevos dueños.
Según una fuente vinculada con la industria del cine, el precio de venta habría rondado entre 1,5 y 2 millones de dólares.
El cine Ambassador fue cerrado por sus ex propietarios hace aproximadamente un mes por la falta de espectadores y "la muerte de las salas tradicionales, con una pantalla, con capacidad para más de 1000 espectadores. El nivel de los estrenos ya no es el de antes y el público de la calle cambió mucho", puntualizó Martínez Tanoira.
Hace 60 años, Pablo Cavallo -tío de Martínez Tanoira- y Alberto Loutaret, comenzaron con la construcción del cine, sobre la calle Lavalle 777, entre Maipú y Suipacha.
La sala gozó de las mejores épocas del microcentro, con altos picos de popularidad y circulación de público, exitosos estrenos, especialmente de títulos nacionales y europeos.
Dentro de esa zona, era considerado como uno de los más aristocráticos, con mejores películas, con un perfil más intelectual, para un público más refinado.
Su superficie es de 960 metros cuadrados a lo largo de tres plantas. La capacidad es de 1500 espectadores.
Compartía cartel con otros grandes cines como el Normandie, Ocean, Trocadero, Gaumont, Metro, que luego fueron subdivididos en varios salones.
Las nuevas tendencias
Luego, desembarcaron en el país la cadenas extranjeras como Village Cinemas, Cinemark, Hoyt´s, que siguieron con la tendencia de ofrecer una variedad de películas en pequeñas salas, ampliándose a los distintos barrios porteños y bonaerenses y en los shoppings.
El desarrollo de otras zonas de entretenimiento como Puerto Madero y Belgrano atentó contra la vida del microcentro, la avenida Corrientes y sus adyacencias.
Los ex dueños del Ambassador, tienen un porcentaje en Sociedad Anónima Cinematográfica (SAC), que junto con Saragusti, son los dos grupos nacionales más importantes que concentran varias salas en Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
Otro de sus cines, el Maxi, también está cerrado y, por ahora, tiene destino incierto. "No sabemos todavía qué vamos a hacer", dijo Martínez Tanoira. Otras fuentes del sector, comentan que también estaría buscando un comprador.
Sin el paso de gente
"El problema de la calle Lavalle es que son muchos metros cuadrados de frente, casi sin actividad, durante las horas pico de circulación de gente. Además, no cambió su fisonomía ni se renovó. También se sufren algunos problemas de seguridad", afirmó un operador inmobiliario.
"Florida, en cambio, apuntó a los servicios, la gastronomía con empresas nuevas, bancos y locales de ropa", agregó el ejecutivo cercano al rubro propiedades.
Las grandes salas que aún sobreviven son muy pocas: el América, el Gran Splendid y el Capitol, en Callao y Santa Fe, el Atlas Lavalle y el Bristol, de la localidad bonaerense de Martínez.





