
El Chile de Pinochet, un antecedente de manipulación de datos
Se redujo el índice para no subir sueldos
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La manipulación de los datos de la inflación llevada a cabo por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner tiene un antecedente regional en los primeros tres años de la dictadura de Augusto Pinochet, en Chile, cuando el índice de precios oficial fue recortado a la mitad para reducir el aumento de los salarios. Así lo indican una serie de trabajos académicos, de institutos ligados a la democracia cristiana y a la izquierda, que destacaron que las distorsiones nunca se corrigieron, para evitar una indexación retroactiva de contratos y salarios, o de algún reclamo judicial.
La primera investigación fue realizada por los economistas René Cortazar y Patricio Meller en 1987 para el Cieplan, entidad no gubernamental que ha nutrido con muchas figuras a los gobiernos de la concertación. De hecho, Cortazar es ministro de Transporte del gobierno de Michelle Bachelet y Meller preside el Consejo para la Equidad Social.
Cuando se produjo el golpe militar del general Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende, hace hoy 35 años, las autoridades de facto cambiaron los valores del IPC y sustituyeron los productos que más subían por otros con alzas más moderadas.
El resultado, según Cortázar y Meller, fue que la inflación oficial de 1973 (cuyo último trimestre ya se retocó) resultó del 508%, frente al 800% medido posteriormente por ellos en base a la canasta oficial previa, que estaba vigente desde 1969. Ese recálculo se utilizó oficialmente desde 1978, aunque sin tomar en cuenta la distorsión previa.
Al igual que ocurre con el Indec en la Argentina desde 2007, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de Chile "no hizo público el cambio que había introducido en la metodología del cómputo del IPC, y sólo empalmó ambos índices", según el informe "los Dos Chiles, o la importancia de revisar las estadísticas oficiales".
La manipulación resulta "facilitada cuando se rodea al proceso de generación de información estadística de un cerco de excesiva confidencialidad", lo que se tradujo en cambios fuertes en los índices hasta 1978, expresó el trabajo de estos economistas.
"De no haberse cometido los errores en el cómputo del IPC oficial del período 1976-1978, las tasas de inflación habrían sido más del doble que las efectivamente observadas", concluyó la investigación.
Un informe realizado en 2000 por el Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (Cenda) profundizó estas correcciones: según su medición, la inflación de 1973 ascendió al 908,1% y desde entonces hasta 1978 sumó 15.561,6%, frente a los 12.157,6 calculados por el gobierno militar.
Sin correcciones
Antes del golpe, "el INE calculaba el IPC basado en una metodología establecida formalmente y sometido a un fuerte escrutinio opositor; sus precios y ponderaciones eran públicos y nunca fueron cuestionados", dice el trabajo. El Cenda considera que transcurrió "tiempo más que suficiente para recalcular de manera oficial el IPC para el período anterior a 1978" y consideró "una vergüenza que las series oficiales estén basadas todavía en las cifras alteradas por la dictadura".
Sobre las consecuencias de esa subestimación, Manuel Riesco Larraín, del Cenda, señaló: "Significó rebajar los salarios reales a la mitad y sólo en diciembre de 1999, casi 26 años después del golpe, recuperaron su poder adquisitivo anterior".
Hugo Fazio, también del Cenda, dijo a LA NACION en diálogo telefónico que "aquella fue una manipulación violenta, realizada en un momento en el cual no se podía hacer ningún reclamo". Y destacó las diferencias entre ambos casos: "en la Argentina hoy hay posibilidades de debatir y cuestionar los índices oficiales".





