El débil pulso de EE.UU. vuelve a causar estragos en los mercados

Nick Timiraos
Conor Dougherty
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19 de agosto de 2011  

La economía de Estados Unidos mostró nuevas señales de fatiga, lo que deprime a los mercados, desalienta a los consumidores e inquieta a las empresas.

El Promedio Industrial Dow Jones cayó el jueves 419,63 puntos, un 3,68%, y acumula un descenso de 9,5% en lo que va de agosto. La angustia por la salud de las economías de EE.UU. y Europa llevó a los inversionistas a refugiarse en la seguridad de la deuda del Tesoro estadounidense.

El rendimiento del bono a 10 años alcanzó 2,083%, el nivel más bajo en casi tres años. El oro batió un nuevo récord.

Los últimos datos económicos pintan un cuadro sombrío.

Las ventas de viviendas usadas cayeron 3,5% en julio respecto de junio, informó la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios, otra señal de que la ansiada recuperación inmobiliaria aún no se ha materializado.

Una encuesta elaborada por la Reserva Federal de Filadelfia entre fabricantes locales, un indicador al que en general no se le da tanta importancia, llamó la atención al ubicarse en un nivel característico de una recesión. A principios de esta semana, una encuesta de la Reserva Federal de Nueva York sugirió una desaceleración en la industria manufacturera del estado.

Las nuevas solicitudes para los beneficios de desempleo aumentaron en 9.000, alcanzando un total desestacionalizado de 408.000, un poco por encima de los 400.000 que indicarían que se están creando los suficientes puestos de trabajo para reducir el desempleo, que actualmente se ubica en 9,1%.

Prácticamente, la única señal alentadora fue el alza de 0,5% del índice de los 10 principales indicadores líderes que elabora el centro de estudios Conference Board, diseñado para predecir la dirección de la economía, el tercer incremento mensual consecutivo. Sin embargo, quienes realizan el estudio no se mostraron muy entusiasmados. "La economía está lenta, con poco impulso y sin indicios de una aceleración", afirmó Ken Goldstein, economista del Conference Board.

EE.UU. creció a paso de tortuga en el primer semestre, afectado por el alza en los precios del petróleo y la interrupción de la cadena de suministro tras el terremoto en Japón. Las esperanzas de que un repunte en la producción automotriz y el desvanecimiento de los factores temporales dieran lugar a un segundo semestre más vibrante se han disipado. "Está claro que no todas las debilidades se deben a estos factores extraordinarios y, a la luz de esto, he revisado a la baja mis previsiones sobre el ritmo de la recuperación", expresó el jueves el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, William Dudley.

No hay un método infalible para saber si la economía de EE.UU. ha caído en una nueva recesión o si lo hará pronto. "Si no es una recesión, se siente como tal", afirmó John Hailer, presidente de la firma de valores Natixis Global Asset Management en EE.UU. y Asia. "Y si es así, no importa que se pueda comprobar con estadísticas o no".

Los economistas que participaron en la última encuesta mensual de The Wall Street Journal asignaron una probabilidad de 13% a que una recesión ya esté en curso. Pero ven crecientes riesgos de que una se avecine. En promedio, ubicaron en 29% las posibilidades de una recesión, por encima del 17% de un mes atrás. Diez economistas consideran que la probabilidad de recesión supera el 40%. "Hemos dicho que hay una probabilidad de 35% de recesión, pero si la debilidad de la bolsa persiste, vamos a seguir elevando el porcentaje", dijo Ethan Harris, economista de Bank of America Merryl Lynch.

Una estimación del Producto Interno Bruto, compilada por Macroeconomics Advisers, indica que la economía cayó en enero y febrero, subió en los siguientes dos meses, y volvió a bajar en mayo y junio. Según Macroeconomics Advisers, el producto de junio fue inferior al de diciembre de 2010.

No obstante, algunos indicadores oficiales recientes muestran algunas señales de vida. La Fed reveló el martes que su índice de producción manufacturera subió 0,6% en julio, la mayor alza desde marzo, impulsado por una mejoría en la fabricación de autos. Y aunque las encuestas muestran un derrumbe de la confianza de los consumidores, el Departamento de Comercio informó que las ventas minoristas crecieron más en julio que en los tres meses previos.

Las dudas en torno a la economía amenazan con retrasar la recuperación del mercado de bienes raíces. Anthony Lamacchia, agente inmobiliario de Waltham, Massachusetts, dijo que dos clientes echaron pie atrás en las últimas semanas. "Llamaron y dijeron que temían por sus empleos y que ya no querían comprar una casa", aseveró.

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