
El drama del hambre y la pobreza a nivel mundial
La ONU estima que unas 800 millones de personas (10% de la población mundial) sufren hambre y viven con 2 dólares diarios; los esfuerzos globales para reducir este dramático universo son, claramente, insuficientes
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Si bien es conocido que el hambre es un drama humanitario a nivel global, no es menos cierto que la magnitud de este grave problema llama realmente la atención. En efecto, la ONU estima que -a la fecha-aproximadamente 800 millones de personas (10% de la población mundial) sufren hambre y viven con un máximo de 2 dólares diarios. La mayor parte de este castigado segmento de pobreza se ubica en el sur de Asia y el norte de África. Más grave aún, una parte de esta población da lugar a verdaderas situaciones críticas denominadas “hambrunas”, conformadas por los llamados “indigentes de pobreza extrema” que disponen de menos de 1 dólar diario.
A la fecha se estima que, a nivel mundial, este ejército de famélicos que viven en condiciones infra humanas alcanza una población del orden de los 30 millones. Estas situaciones se dan en países o regiones geográficas que no poseen los suficientes recursos como para alimentar a su población, ni siquiera a niveles mínimos de subsistencia. Asimismo, este grupo de “pobreza extrema” vive en condiciones infra humanas con insuficiencia de alimento, servicios básicos, agua potable o electricidad. Estas brutales hambrunas no sólo se deben a factores climáticos, como sequías o recalentamientos exacerbados por el cambio climático, sino también a conflictos militares que diezman los recursos y provocan un enorme flujo de desplazamientos de familias, las cuales viven en condiciones realmente miserables. Las características básicas para que la ONU defina que una región o país se halla afectada por “hambruna” son:
- Al menos el 30% de los hogares se enfrenta a escasez de alimentos, con capacidad limitada para enfrentar tal situación
- Falta aguda de nutrición en la mayoría de la población
- Tasa de mortalidad que supera las dos personas cada 10.000 habitantes por día
No todo termina aquí, otras características de esta miseria humana son:
- Elevada mortalidad infantil
- Grave deterioro de la salud física y mental
- Ausencia de suficiente personal, equipos sanitarios y medicinas preventivas
- Alta vulnerabilidad a enfermedades y propagación de las mismas tales como deshidratación, diarrea estival y malaria
- Muy baja productividad en los adultos
- Insuficiencia de agua potable, electricidad y energía
- Falta de adecuado nivel de educación
- Alto grado analfabetismo
- Hacinamiento en las viviendas
En la actualidad, las principales concentraciones de hambruna se dan en: Sudán del Sur, Somalia y Yemen, todos ellos con ¡niveles de indigencia promedio del orden del 60%!
En Sudán del Sur, la principal causa de “hambruna” es la guerra civil que ya dura más de seis años y que ha dado lugar a que un 50% de la población se encuentre en condiciones extremas de desnutrición. Por su parte, en Somalia se dan ambos factores de guerra civil y sequía, con 4 millones de personas viviendo en crisis de desnutrición crónica. Yemen - el país más pobre de la Península Arábiga-enfrenta una violenta guerra religiosa entre shiitas y sunitas la cual, junto a pésimas condiciones climáticas, ha generado no menos de 3 millones de personas con graves problemas alimenticios y de salud. Finalmente, Nigeria -el país más poblado de África- sufre violentos y frecuentes enfrentamientos entre sus poblaciones musulmanas y cristianas que generan grandes desplazamientos, agravando las condiciones de vida de los migrantes de ambas partes.
En general, estos grupos de pobreza extrema se desplazan a otros países que, en muchos casos, no los aceptan mientras que aquellos que sí lo hacen los amontonan en enormes campamentos alejados de brindar razonables condiciones de vida. Al respecto, y sólo a modo de ejemplo, vale la pena mencionar que a la fecha el mayor campamento de refugiados, ubicado en Bangladesh, alberga a ¡1,2 millones de personas! viviendo -desde hace más de cinco años- en condiciones deplorables y sin solución a la vista.
El universo actual de 30 millones de indigentes no parece tener posibilidades de disminuir en el corto plazo. Por el contrario, según estimaciones de la ONU, en los próximos cinco años el problema se agravará, pasando el total de países con “hambrunas”, de los cuatro ya mencionados, a 16, con Siria, Burkina Faso, Chad, Kenia, Bangladesh, Franja de Gaza, Palestina, Haití, El Salvador, Guatemala.
Ante esta más que dramática situación, la pregunta que surge es: ¿se están haciendo a nivel mundial esfuerzos para, al menos, ir reduciendo este dramático universo de marginados? Al respecto, es claro que las acciones son insuficientes. Para tener una idea de la magnitud cuantitativa del problema, se debe mencionar que, según estimaciones privadas, sólo para al menos aliviar las hambrunas existentes en los países del cuerno de África (principalmente: Eritrea, Etiopía, Kenia y Somalia) ¡se necesitarían no menos de 4000 millones de dólares!
Una reflexión final. El universo de pobres e indigentes es de una magnitud tal (800 millones de personas, de las cuales 30 millones son indigentes de pobreza extrema) que, sin dudas, debiera ser auxiliado con mucho mayor énfasis. En efecto, en un mundo que derrocha cientos de toneladas de alimentos y gasta más de US$2,5 billones en armamento y defensa militar, es absolutamente inaceptable que este drama humanitario de hambrientos e indigentes no se reduzca sensiblemente. Caso contrario, de continuar la actual tendencia de aumento de la población en cuestión, no debiera descartarse que en un futuro se produzcan violentas protestas sociales, con todo lo negativo que ello implicaría.



