
El FMI puede frenar seis créditos para la Argentina
Préstamos del BID y del BM dependen de una evaluación del Fondo
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WASHINGTON.- Seis semanas después de la cancelación total de la deuda argentina, el Fondo Monetario Internacional (FMI) expondrá sus dudas sobre las políticas del Gobierno, la marcha de la economía y cuán eficaces pueden ser los controles de precios ante las presiones inflacionarias. La posición que adopte el FMI durante la evaluación en curso está complicando la aprobación o el desembolso de seis créditos por US$ 1347,88 millones del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), anticiparon a LA NACION fuentes de la administración norteamericana y de esos organismos.
Se espera que el FMI reitere, por lo pronto, sus objeciones sobre el impuesto al cheque y las retenciones a las exportaciones, que considera "distorsivos", y podría plantear dudas sobre la "laxitud monetaria" del Banco Central al mantener el tipo de cambio actual, anticiparon funcionarios del Fondo. La evaluación del aquí llamado caso argentino, cuyos resultados podrían ser dados a conocer este semana, también reportaría, sin embargo, elogios sobre el ritmo de crecimiento de la economía y algunos reconocimientos a la Casa Rosada y el Ministerio de Economía. Por ejemplo, por el orden de las cuentas fiscales, la defensa del superávit del sector público y la marcha de las exportaciones, añadieron las fuentes.
El análisis es preparado desde fines del año pasado por el staff del FMI, liderado por un viejo conocido de los gobiernos de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, el director del Departamento para el Hemisferio Occidental, Anoop Singh, a pedido de sus pares del BID. El directorio ejecutivo del BID debe evaluar el 22 de este mes si aprueba el desembolso del crédito AR-L1009 por US$ 500 millones, destinado a apoyar la modernización del Estado argentino. Pero la falta de un acuerdo entre el FMI y la Casa Rosada forzó el pedido de sus técnicos.
Los estatutos normativos del BID imponen que el tipo de préstamo bajo análisis, llamado crédito basado en políticas, sólo pueda ser aprobado si el país beneficiario muestra "un sólido marco macroeconómico", lo que puede determinarse si el Gobierno receptor tiene un acuerdo con el Fondo. Si no existe tal acuerdo, como es el caso argentino, puede tomarse como referencia la última revisión del artículo IV, el análisis que los técnicos del FMI deben hacer de la economía de cada país una vez al año.
Este estudio sólo es válido, sin embargo, si es "actual", es decir, si han transcurrido menos de seis meses desde su aprobación. En el caso de la Argentina, el directorio del Fondo concluyó la consulta el 20 de junio último, hace casi ocho meses.
En estos casos, los técnicos del BID deben pedir una "carta de evaluación" al Fondo "antes de hacer su propia evaluación" y "comunicar" a los directores ejecutivos del banco "cualquier preocupación relevante" que haya surgido de ese análisis, según las guías operativas de la entidad. El director por la Argentina ante el Fondo, Héctor Torres, no puede replicar los comentarios del staff, a diferencia de lo que ocurre con el artículo IV.
La carta de evaluación, cuya existencia confirmó de manera oficial el Fondo a LA NACION, no pasará por el directorio del FMI antes de ser enviada al BID, por lo que los esfuerzos por balancear el análisis dependen de la voluntad de los técnicos. Este análisis del país es el que llegará esta semana al director gerente del Fondo, Rodrigo de Rato, para su revisión final y su envío al BID.
Duda americana
Pero una duda ronda entre los funcionarios del Departamento del Tesoro estadounidense: ¿qué decisión debería tomar el BID si el Fondo plantea serias dudas sobre la sustentabilidad del programa argentino?, se preguntaron fuentes oficiales estadounidenses y del BID. En similares circunstancias, los técnicos del Banco Mundial consideran que la Argentina afrontaría una suerte adversa en su directorio, que preside Paul Wolfovitz (de lo que se informa por separado). La influencia de América latina allí palidece ante los miembros del Grupo de los Siete (G-7), los países más industrializados del mundo.
La situación es distinta en el BID. Los porcentajes accionarios de la Argentina y de Brasil son decisivos allí. "Cualquier comentario que haga el FMI no es vinculante para el BID. El Fondo no puede sugerir o recomendar que el crédito se apruebe o se rechace", dijo a LA NACION el director por la Argentina ante el banco, Eugenio Díaz Bonilla.
La Argentina cuenta en el BID con un antecedente favorable: Haití recibió objeciones del Fondo, fue sometido a debate, los directores por EE.UU., dentro de la órbita del Tesoro, lo objetaron y, tras el revuelo que siguió, la Casa Blanca terció a favor del país más pobre de América latina. Pero la Argentina es el antecedente más perjudicial para sí misma. Fue un crédito otorgado por el Banco Mundial en 1988 el que generó un conflicto con el FMI y llevó a la firma, en 1989, del Concordato: una clara división de labores entre estos organismos. Desde entonces, el FMI precisa si un país ofrece garantías para un desembolso.
Clima de negocios
- El presidente del BID, Luis Alberto Moreno, cuestionó el actual contexto latinoamericano para las inversiones. "El clima para los negocios no es tan propicio -dijo en una reciente entrevista con el diario Le Monde-. Las reformas microeconómicas cuesta ponerlas en marcha, la reforma del Estado queda por hacer, el compromiso del capital humano es aún insuficiente y las inversiones no están a la altura de las necesidades."




