
El Gobierno dice que comprará al menos otros US$10.000 millones de reservas antes de las elecciones de 2027
El viceministro de Economía, José Luis Daza, aseguró que el país llegará a los próximos comicios con mejores condiciones financieras que el año pasado; dijo que “la gente está más dispuesta a arriesgar que la robe un motochorro que a poner la plata en el sistema financiero”
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El Gobierno prevé comprar al menos otros US$10.000 millones de reservas antes de las elecciones de 2027, en medio de una estrategia con la que busca llegar a los próximos comicios en condiciones financieras más sólidas que las que enfrentó el año pasado. Así lo aseguró este miércoles el secretario de Política Económica, José Luis Daza, durante una entrevista en Experiencia IDEA, realizada en Rosario.
“De acá a la elección vamos a comprar por lo menos US$10.000 millones más”, afirmó Daza, entrevistado por Santiago Mignone, presidente de IDEA y socio de PwC Argentina. “Vamos a llegar con reservas nuestras, US$20.000 millones más, que es equivalente a todo lo que teníamos del swap de Estados Unidos, posiblemente más”, sostuvo.
El funcionario recordó que el año pasado el Gobierno había anticipado que el proceso electoral podía generar fuertes tensiones financieras y reiteró que la asistencia de Estados Unidos no fue una respuesta improvisada frente a la crisis. Según relató, desde comienzos de 2025 el equipo económico trabajó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Tesoro estadounidense para reforzar el programa.

“Nos preparamos todo el año para eso porque sabíamos que podía [ocurrir]”, dijo. Y marcó una diferencia con el escenario previsto para 2027: “Enfrentamos el 2027 en condiciones completamente diferentes, pero completamente diferentes”.
Daza señaló que este año el Gobierno había acordado con el FMI comprar US$10.000 millones de reservas en 2026 y aseguró que la acumulación ya superó ese objetivo. “Vamos ya en US$13.000 millones y tanto, casi US$14.000 millones de reservas”, afirmó.
También proyectó una mejora significativa de las cuentas externas a partir del impulso de Vaca Muerta, la minería y el agro. “El año pasado, el superávit comercial fue US$5000 millones todo el año. Este, lo más posible es que sea alrededor de US$25.000 millones, y el año que viene todavía más”, sostuvo.
“Pasamos de jugar a la defensiva, vamos a empezar a poder jugar a la ofensiva”, afirmó sobre la nueva etapa del programa económico. “Las condiciones macroeconómicas son absolutamente extraordinarias”, agregó.
El secretario de Política Económica dedicó también parte de su exposición a la informalidad y la escasa profundidad del sistema financiero argentino. Estimó que alrededor del 45% de la población trabaja en el sector informal y sostuvo que esa situación refleja las distorsiones impositivas y laborales acumuladas.
“Tenemos un sistema impositivo y de reglas laborales que hacen prácticamente imposible contratar trabajadores. Eso lo tenemos que resolver”, afirmó. Sin embargo, consideró que durante el ajuste la informalidad también funcionó como una “válvula de escape” que permitió absorber empleo y evitó que el desempleo alcanzara niveles observados en otros países que atravesaron transformaciones similares.
Daza vinculó además la baja profundidad del mercado financiero con la desconfianza acumulada después de décadas de crisis. Para ejemplificarlo, recordó el caso reciente de una mujer a la que le robaron dólares en efectivo que transportaba para comprar un departamento.
“La gente está más dispuesta a arriesgar que la robe un motochorro que a poner la plata en el sistema financiero”, sostuvo. Y agregó: “Una señora le tiene más miedo al Estado argentino y a poner los dólares en el sistema financiero formal que a que se los robe un motochorro. Es increíble”.

Según Daza, recuperar esa confianza demandará tiempo. Recordó los antecedentes del corralito, el Plan Bonex y las reestructuraciones y reivindicó la decisión del Gobierno de no reestructurar la deuda en pesos al asumir.
Otro de los contrastes que planteó fue entre la calidad del capital humano argentino y el deterioro de la infraestructura, en medio de la retención de fondos que por ley deberían destinarse al mantenimiento de las rutas. “Tenemos un capital humano de país desarrollado y tenemos una infraestructura física y un stock de capital y de tecnología comparable, no se ofendan, a países africanos”, sostuvo. Según su visión, esa brecha ofrece una oportunidad para que la inversión aumente el stock de capital y eleve la productividad.
En ese sentido, aseguró que existen aproximadamente US$150.000 millones de solicitudes de inversión presentadas bajo el RIGI, de las cuales se aprobaron cerca de US$50.000 millones. “¿Saben cuánto de eso se ha materializado? US$4500 millones, el 3%. El 97% está por delante”, afirmó.
Daza estimó que, incluso por un proceso de convergencia, la Argentina debería poder crecer a tasas de entre 4,5% y 5%, aunque reconoció que actualmente la expansión ronda el 2% y es heterogénea entre sectores. “¿Es a lo que aspiramos? Por supuesto que no. Para que esto sea sostenible en todas las dimensiones, tenemos que crecer a tasas más altas”, dijo.
Finalmente, cuestionó las políticas que durante décadas buscaron transferir recursos del agro hacia otros sectores mediante impuestos a las exportaciones y rechazó que el Gobierno privilegie una actividad económica sobre otra. “Me preguntan, dicen, ¿son proindustria? Somos pro... todos los sectores, somos promercados”, sentenció.



