
El mercado de los snacks salados mueve millones
La categoría crece en el país a un ritmo de 12% por año, un punto más que en la región; el consumo anual llega a las 49.000 toneladas y la facturación, a los US$ 600 millones
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Los snacks salados ganan cada vez más lugar en la preferencia de los argentinos, una tendencia que impulsó el crecimiento de las ventas locales de estos productos a un ritmo de 12% anual en el último lustro y que hizo que se alcanzara un volumen total de 49.000 toneladas en 2012. Esto significa un consumo per cápita de 1,25 kilo por año y, traducido en dinero contante y sonante, representa una facturación anual de US$ 600 millones.
Aunque todavía se mantiene lejos de mercados como el estadounidense, donde el consumo anual de snacks por habitante es de 15 kilos, la plaza local exhibe un gran potencial dentro de un contexto regional que también se presenta atractivo para la comercialización de un producto cuya compra es decidida mayormente por impulso, es decir, en el propio punto de venta.
Se trata de un negocio copado por el gigante PepsiCo Alimentos (Lay's, Pehuamar, Cheetos, Doritos, 3 D, entre otros), que acapara 80% del mercado, seguido por 5 Hispanos (Krachitos), que tiene un 10 por ciento, según datos de la industria. El resto de la torta se lo reparten entre Nuevo Mundo Deli Snacks, que ingresó en el ruedo en octubre de 2012; Pringles, de Kellogg's, Mondelez y diversas marcas regionales.

Es precisamente el potencial de crecimiento de esta categoría lo que propicia la aparición de nuevos jugadores. Sebastián Proietti, director de Smart Foods, empresa que produce y comercializa Nuevo Mundo Deli Snacks, destaca que el mercado local crece a un ritmo de 12% anual, un punto por encima del promedio de la región. "Esto es muy atractivo", enfatiza.
Además, una característica que, según Proietti, suma interés en el mercado local de snacks es que no se observa aún una oferta muy variada de productos, en comparación con lo que ocurre en mercados más maduros. "Por eso, nuestra estrategia es ampliar la diversidad del mercado y no ir a competir directo con los mismos productos que ya están -comenta el empresario-. Queremos diferenciarnos y que en la ocasión de compra el consumidor pueda optar por algo distinto."
Pablo García, director de Marketing de PepsiCo Alimentos Cono Sur, remarca el buen momento local y menciona la necesidad de apuntar a los distintos tipos de clientes. "El mercado de snacks en la Argentina tiene un gran potencial si lo comparamos con otros países -afirma-. Por eso, en PepsiCo creemos que la clave está en ofrecer opciones relevantes para los intereses de cada grupo de consumidores, como por ejemplo las Lay's Restó, más gourmet, o los Doritos, más dirigidos a los adolescentes."
Desde 5 Hispanos, en tanto, señalan que, sin descuidar su oferta tradicional de papas fritas, palitos de maíz con queso, palitos salados y maní frito, pelado y salado, apuestan fuerte al desarrollo de subsegmentos saludables, como las papas sin sal agregada o los palitos de maíz de queso con vitaminas y minerales, entre otros. "Además, lanzamos nuevas categorías premium, con una línea de mixes de frutos secos y de almendras con sal modificada", remarcan.

Es justo la tendencia hacia lo saludable la que irrumpió en el mercado en el último año, con el objetivo de conquistar aquellos paladares que, además de buscar una solución alimentaria al paso, pretenden que lo que comen tenga un aporte nutricional y los acompañe en sus actividades deportivas, como puede ser el caso de las maratones.
Si bien la categoría snack cruza todas las edades, hay un segmento que no está muy atacado por las marcas y que es el de jóvenes adultos (hombres y mujeres mayores de 25 años), que son los que abandonan la categoría porque no tienen un producto que los satisfaga totalmente. "Es ahí donde apuntamos con nuestra propuesta", dice Proietti, de Nuevo Mundo.
Es en el interior del país donde se consume más de estos productos. Según la consultora especializada Nielsen, que analiza solo las ventas en supermercados, entre julio de 2013 y junio del actual, 58% de la comercialización de snacks se produjo en establecimientos del interior, mientras que el 42% restante correspondió a locales del Gran Buenos Aires (GBA).
Con valores que van desde los $ 10 promedio para las papas fritas tradicionales hasta los $ 25 para un mix de frutos, este negocio de US$ 600 millones anuales todavía tiene mucho por crecer, de la mano de la innovación y de la mayor diversidad de la oferta, pero también con un mayor posicionamiento en comercios no tradicionales, como clubes, cines, aeropuertos y terminales de ómnibus.
La nostalgia también ayuda a vender
Como ocurre con tantos otros productos, la nostalgia se convirtió en un argumento de venta más en el mundo de los snacks: surgieron así los "retro snacks". Subido a esta estrategia, PepsiCo lanzó KesBun (galletitas saladas) y PopKorn (pochoclos o palomitas). El primero de ellos nació en 1960, fue integrante de los copetines de los 80 y se discontinuó en 1994. Según explican desde PepsiCo, ganó de forma aplastante el concurso por Internet en el que se le pedía al consumidor que eligiera qué producto de su infancia quería volver a ver en el mercado. PopKorn también fue un clásico de los 80, en su clásico envase azul. Fue discontinuado en 2002, pero PepsiCo lo relanzó en 2010. La marca encontró así otra forma de captar al consumidor que ya conocía el producto y que hoy tiene entre 35 y 45 años, y al público nuevo dispuesto a adoptar la tendencia retro.
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Kilo
Es el consumo per cápita anual de snaks salados en la Argentina, algo que, si bien aún lo ubica lejos de los 15 kilos per cápita que se comen en Estados Unidos, lo vuelve atractivo para las marcas
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