
El misterio de los precios
Mientras que las cifras oficiales indican que el costo de los bienes y servicios aumenta con mayor vigor en el interior, un sondeo señala que muchos precios en la Capital superan los de las provincias
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Según las estadísticas oficiales, en algunas ciudades del interior, el alza del costo de vida duplica desde hace varios meses el del área metropolitana. Si fuera cierto y no producto de que se manipula la medición capitalina, los precios en las góndolas provinciales deberían ser sensiblemente superiores a los capitalinos. Pero no pasa eso.
Un sondeo realizado por LA NACION sugiere que los precios en la Capital no sólo no son inferiores a los del interior, sino que en la mayoría de los casos son mayores, salvo en dos excepciones: algunos servicios públicos –porque las tarifas se ajustaron en el interior, algo que varios analistas consideran que ocurrirá el año próximo en la Capital– y en menor medida con los combustibles.
LA NACION realizó, por intermedio de sus corresponsales, un sondeo de precios en supermercados de 18 ciudades de 16 provincias del país–Santa Cruz, Tierra del Fuego, Neuquén, la Capital Federal, Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Mendoza, Santiago del Estero, Corrientes, Misiones, Entre Ríos, Salta, Tucumán y La Rioja–, seis de las cuales participan del índice de precios al consumidor nacional (IPC-Nac), un indicador que esta semana fue eje de una situación insólita: el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundió un informe con una cifra, pero luego se supo que se había modificado el dato de Mendoza, que difundió el informe original, con una cifra de inflación mayor.
En dos provincias se relevaron precios de dos ciudades: Santa Fe y Rosario, y La Plata y Mar del Plata. La lista incluyó diez bienes –una bebida gaseosa, una docena de huevos, un kilo de asado, un kilo de pan, un paquete de yerba, un litro de leche, un kilo de tomate, papa, cebolla y manzana– y una entrada de cine, combustibles y servicios públicos, como agua y electricidad. Para los bienes se buscó, en caso de que fuera posible, comparar los precios de un mismo supermercado –se pudo hacer para la Capital, Mendoza, La Plata, Córdoba y Mar del Plata. En caso contrario, se tomaron los precios más bajos de los registrados. Las divergencias resultaron amplias.
El precio de una docena de huevos puede variar entre $ 4,20 en Neuquén o $ 1,80 en Corrientes, mientras que en un hipermercado de la Capital se puede conseguir a $ 4,15, un valor similar a la provincia sureña, pero un 57% más que en la capital correntina o 26 por ciento por encima de los valores de Mar del Plata. Y si bien las diferencias en los precios no llegan al cinco por ciento si la comparación se hace con otras ciudades como Misiones, Salta, Neuquén o Tierra del Fuego, en la mayoría se encontraron precios menores que los de la Capital. Esto ocurrió en seis de los diez productos relevados.
Las diferencias entre las provincias y la ciudad de Buenos Aires se achican en el caso del producto lácteo más consumido en el país, que este año escaseó en las góndolas.
Un sachet de leche entera de primera marca cuesta alrededor de $ 1,65 en nueve de las 18 ciudades relevadas. Una de ellas es la Capital Federal. Los precios más altos se encontraron en Misiones ($ 3), Corrientes ($ 2) y, curiosamente, en las principales ciudades de una de las cuencas lecheras más importantes de la Argentina: Rosario ($ 2,65) y Santa Fe ($ 2,29).
No ocurre lo mismo con el pan: salvo en Santa Fe y en La Plata, en todas las ciudades del interior es más caro que en la Capital, donde un kilo de pan flauta puede conseguirse a $ 2,15 en un hipermercado, aunque en otra cadena el precio sube hasta los $ 4,39. El valor más alto se ubica, nuevamente, en Misiones: $ 4,30. El más bajo, $ 1,05, pertenece a Santa Fe.
La media -el valor que queda justo en el medio de todos los que fueron relevados- del país que arrojó este muetreo es $ 2,49, disponible en Entre Ríos, Córdoba, y resultó ser veinte centavos inferior al precio promedio que el Indec contempló en el Indice de Precios al Consumidor del área metropolitana (IPC-GBA): $ 2,69.
Medio kilo de yerba puede comprarse en la Capital a $ 2,77, justamente el valor representativo de la media del país. Pero en seis provincias se consigue a un precio inferior, que oscila entre $ 2,5 (Misiones) y $ 2,67 (Córdoba).
En otras cinco provincias supera los tres pesos: Entre Ríos, Salta, Tucumán, La Rioja y Santa Cruz.
Acuerdos controvertidos
Según los datos aportados por los corresponsales, el tomate y la cebolla se venden a un precio mayor en la Capital. No ocurre lo mismo con la papa pero por una razón particular: el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, logró que en algunos lugares se consiga a $ 1,40, aunque en dos supermercados el precio oscila entre los $ 3,49 -que también es la media para el país- y los $ 4,99. Si se toman estos valores como referencia, las diferencias a favor de los porteños se esfuman ya que en todas las ciudades del interior relevadas puede conseguirse un precio inferior.
Cabe recordar que el Indec contempló en su último informe -el de agosto, que arrojó una inflación para el área metropolitana del 0,6%- un precio de la papa de $ 1,40, el mismo del acuerdo que Moreno logró que suscribieran los productores y que se firmó luego de que se conociera el dato oficial.
Sólo en Rosario y en Santiago del Estero el kilo de tomate redondo está a un precio superior al que pueden acceder los porteños. El de Rosario es, por lejos, el más alto de todos los relevados: $ 15. La media se ubicó en $ 8,24, un 12,2 por ciento por debajo del valor que figura en las góndolas de un hipermercado de la Capital, $ 9,25. Incluso en Mendoza, cuyas cifras de inflación son una de las más altas del país y fueron puestas por el gobierno nacional en el ojo del huracán esta semana, el tomate se ofrece a un precio inferior: $ 5,99. Una vez más, el informe del IPC-GBA tomó para el cálculo un valor muy por debajo de las cifras obtenidas por LA NACION en todo el país: $ 2,67.
Con la cebolla ocurre algo similar. Sólo en dos ciudades del interior, Tucumán y Santa Rosa, en La Pampa, se registró un precio superior al de la Capital, donde puede comprarse un kilo de esa hortaliza a $ 3,99.
Las diferencias a favor de las provincias oscilaron entre el 3 y el 37 por ciento, o, en otras palabras, en las provincias se consiguió el kilo entre un 3 y un 37 por ciento más barato.
Los precios más bajos se encontraron en Santa Fe ($ 3,6), Rosario ($ 3,3), Mendoza ($ 3,15), Corrientes ($ 3,5), Misiones ($ 3), Salta ($ 2,89) y La Rioja ($ 2,5).
La manzana roja es otro ejemplo, ya que en la Capital el kilo está, según surge de comparar los datos aportados por los corresponsales con los recogidos en la Capital, más cara que en la mayoría de las ciudades del interior.
Los porteños deben pagar esta fruta hasta un 64% más que los pampeanos, o un 54% más que los cordobeses o un 33% más que los mendocinos. El kilo en Buenos Aires cuesta $ 2,99, aunque algunos supermercados lo ofrecen a $ 3,99, con lo cual las diferencias se amplían.
En el caso de la carne, un producto al cual el gobierno nacional le dedicó gran parte de sus energías, sobre todo el año anterior, las divergencias no son tan tajantes como en los otros productos.
En ocho ciudades del interior el kilo de asado de novillo -que no es la carne que más se consume en la Capital, pero sí en el interior- cuesta más que en la Capital. Tres de ellas están en la Patagonia (Santa Cruz, Ushuaia y Neuquén), dos en el Norte (La Rioja y Santiago del Estero) y otras tres en el centro (Santa Fe, que ofrece el precio más alto, 12 pesos, Rosario y Corrientes).
Según el Indec, en el área metropolitana el kilo de asado cuesta, en promedio, $ 8,14, pero ese precio no sólo no se encontró en la Capital, sino en ninguna de las ciudades donde se tomaron valores para el sondeo. En un hipermercado porteño ese número sube hasta los $ 10,29, mientras que la media de las ciudades que participaron de este sondeo se ubica en $ 10.
La única bebida seleccionada para el sondeo -una Coca-Cola de dos litros y un cuarto- vuelca la balanza a favor de las provincias del interior. Mientras que en la Capital Federal hay que desembolsar en un hipermercado como mínimo $ 4,45, en ciudades como La Rioja, Paraná, Posadas, Mendoza, Córdoba, La Plata o Santa Fe bastan menos de cuatro pesos.
Combustibles y servicios
El precio de los combustibles merece un párrafo aparte. Siempre hubo leves diferencias entre las estaciones del interior del país y las de la Capital Federal y el conurbano, pero ahora se han sumado algunas particularidades.
En algunas provincias, como Córdoba, está bastante difundido el cobro de un servicio de playa de quince centavos que cualquier automovilista debe pagar si quiere cargar nafta o gasoil. Un cliente puede encontrar la nafta premium a $ 2,16 en Tucumán, $ 2,5 en Posadas o $ 2,45 en Mendoza, mientras que en Buenos Aires la puede adquirir a $ 2,30 y se ha encarecido mucho en los últimos días, pese a las presiones de Guillermo Moreno. En Alberti, en la provincia de Buenos Aires, a sólo 200 km de la Capital, el litro de nafta premium cuesta 2,50 más 15 centavos de servicio de playa.
En el caso de los servicios públicos en el área metropolitana hay empresas privadas a las que no se les han autorizado mayores incrementos, mientras que en el interior los hubo, incluso por parte de compañías estatales.
Por otro lado, desde los 90 las tarifas del área metropolitana en materia de electricidad fueron mucho más bajas y a veces de la mitad para las prestaciones en domicilio.
En los procesos de privatización Buenos Aires y Mendoza, por ejemplo, ofrecieron un esquema de tarifas muy caras para obtener más ingresos por la privatización.
En otros, como Córdoba, la compañía provincial ha sido el modo de recaudar impuestos y la tarifa resultante ha sido tradicionalmente el doble que en el área metropolitana y La Plata y que en La Pampa.
Otro parámetro de comparación con el interior es el cine. Con una excepción: en Río Gallegos, la ciudad natal de Néstor Kirchner, no hay cine.
El resto de las ciudades ofrecen la opción a un precio inferior al de muchas salas de Buenos Aires, donde ver una película cuesta hasta un 47% más que en, por ejemplo, Ushuaia o Santa Rosa o un 53% más que en La Rioja.
Si bien los analistas advierten que el esfuerzo que realiza el Indec para relevar cerca de 80.000 precios en más de 6000 negocios del área metropolitana, un esfuerzo que es replicado, en menor medida, por las direcciones de estadística provinciales, es imposible de imitar, los datos vertidos sirven para tener una aproximación para saber dónde están hoy parados los argentinos en materia de precios.






