El mundo, mirado desde la nuca de Donald Trump
Venezuela y Cuba preocupan al gobierno de Estados Unidos por algunos presuntos “productos de exportación”, como narcotráfico, desestabilización y terrorismo
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En abstracto no se entiende nada.
Donald Trump “mudó” a Nicolás Maduro y a su esposa de la residencia presidencial de Caracas a una prisión sita en Nueva York, administrando la transición con la entonces vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez. Al mismo tiempo, dispuso que el petróleo que se extraiga de Venezuela se venderá a precios de mercado, y anunció que, por vías diplomáticas, comerciales u otras más dramáticas, la soberanía de Groenlandia tiene que pasar de Dinamarca a Estados Unidos. Antes de calificar este accionar, pasemos de lo abstracto a lo concreto.
Venezuela y Cuba preocupan al gobierno de Estados Unidos por algunos presuntos “productos de exportación”: narcotráfico, desestabilización, terrorismo, etcétera. En el gobierno de Maduro, el petróleo venezolano era regalado a Cuba y subsidiado a China. No más… a lo que venga en Cuba. No es negocios, es geopolítica.
En cuanto a Groenlandia, el cambio climático posibilita la navegación entre Groenlandia y sus países limítrofes: Canadá y Estados Unidos. ¡Trump no quiere barcos militares rusos y chinos cerca de territorio americano! Como en 1962 Kennedy no quería los misiles rusos instalados en Cuba, y Kruschev no quería los misiles occidentales instalados en Turquía.
No estoy subestimando los riesgos; estoy tratando de entender. Recomendar que la ONU intervenga hoy en alguno de estos conflictos, es no pensar. Trump puede ser brutal, pero tiene razón cuando dice que Putin no le teme a la NATO, sino a él.
Todo esto es muy fluido; los argentinos estamos acostumbrados a generar volatilidad local en un contexto internacional más calmo. Desde este punto de vista, a comienzos de 2026 buena parte del mundo parece haberse “argentinizado”. El punto es que, si no incluimos en los diagnósticos todos los elementos relevantes, no somos parte de la solución, sino del problema.
Nadie es perfecto. Desde el comienzo de su gestión presidencial Trump quiere destituir a Jeremy Powell, titular del FED, porque no baja suficientemente la tasa de interés que maneja. Así como toco de oído en cuestiones internacionales y militares, tengo algunos conocimientos de economía. La historia de Estados Unidos dice que, cuando el presidente de Estados Unidos logre poner a su candidato al frente del FED, 48 horas después el “soldado” de Trump hará lo que tiene que hacer, más allá de los deseos de su jefe.







