
El país probó casi todos los sistemas
Hubo convertibilidad, tablas, flotaciones y cambio fijo
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La llamada "flotación sucia" es un mecanismo por el cual el Gobierno deja la cotización de la moneda local librada a las fuerzas del mercado, pero interviene para evitar que la moneda de referencia -el dólar- pase de un determinado techo o se caiga de un valor piso.
Esos valores de referencia en general no se anuncian. Otro esquema es el de banda cambiaria o tablita. El Gobierno garantiza un determinado valor de la moneda explícito y con calendario. Brasil, por ejemplo, no hace tal cosa. Su objetivo o meta es la inflación. Si se pasa de cierto límite se usan instrumentos monetarios para "secar la plaza" o reducir el circulante, de manera que el aumento de las tasas "frene" los precios.
En la Argentina, entre la última flotación y la convertibilidad hubo un período de tablita cambiaria, que dispuso el entonces ministro Domingo Cavallo al reemplazar en el cargo a Erman González. De la flotación sucia se pasó a un esquema de valores crecientes del dólar, tanto en el piso como en el techo. El truco era que el piso estaba cada vez más cerca del techo, de manera de reducir la incertidumbre y, por lo tanto, la tasa de interés.
Otro esquema posible es el del cambio fijo. Ese esquema no es exactamente la convertibilidad.
El cambio puede fijarse, por ejemplo, para el comercio exterior en un esquema de control de cambios. Los exportadores e importadores pagan u obtienen por sus dólares una cantidad establecida de moneda local. Es el tipo de cambio de hoy para el comercio exterior. Los demás que quieren moneda extranjera deben comprarla en el mercado al precio que surja de la oferta y la demanda. Ese esquema cambiario desdoblado no está permitido por el Fondo Monetario Internacional (FMI).



