
El resultado del proteccionismo
Por la crisis mundial y el deterioro del tipo de cambio, el Gobierno reforzó el freno a las importaciones para proteger el empleo, que aún está por debajo de 2008
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A pesar de que la Argentina crece vertiginosamente gracias a un potenciado consumo interno, las medidas proteccionistas impulsadas por el Gobierno no lograron doblegar la tendencia hacia el amesetamiento del mercado laboral ni acelerar la creación de empleos en los últimos años.
La industria, el sector que más mano de obra produce y el más protegido por el oficialismo, no recuperó todavía el nivel de trabajadores ocupados previo al estallido de la crisis financiera internacional de fines de 2008.
Sin embargo, más allá de los aumentos de precios y el atraso tecnológico que sufren los consumidores, y las represalias a exportadores por las trabas a la importación, algunas de las medidas tomadas por el Ministerio de Industria fueron eficaces a la hora de dilatar decisiones de despido.
"En 2011 la creación de empleo no se estanca y estamos en un incremento interanual en el primer semestre del año de un 2,8%", afirma la ministra de Industria, Débora Giorgi, a LA NACION. "Con la protección del mercado interno contra la competencia desleal y el sistema de licencias no automáticas [LNA] estamos preservando el trabajo de un millón de argentinos", agrega la ministra. Los importadores deben tramitar las LNA para poder ingresar sus productos en un plazo máximo de 60 días, según establece la Organización Mundial del Comercio (OMC). La Argentina no cumple esos tiempos.
Desde esa dependencia destacan la creación de trabajo industrial de 2003 a la actualidad en sectores como el automotor-autopartista (140%); cuero, calzado y marroquinería (30%); química y petroquímica (18%); textil (42%), bienes de capital (86%), medicamentos (44%) y materiales para la construcción (84%), por ejemplo.
A contramano, en la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) explican, a partir de la serie de indicadores industriales del Instituto de Estadística (Indec), que aun cuando en la primera mitad de 2011 la producción industrial estaba 21,7% por arriba del mismo período de 2008, el índice de obreros ocupados estaba algo por debajo (-0,1 por ciento).
"En estos últimos dos años de fuerte auge de medidas proteccionistas, la producción creció, pero el empleo cayó", afirma el economista en jefe de FIEL, Juan Luis Bour. Labour, Capital & Growth (LCG), la consultora del ex ministro de Economía Martín Lousteau, coincide: si se toma el último cuatrimestre de 2008 y se compara con el primero de 2011, los puestos de trabajo declarados en la industria manufacturera decrecieron 0,3%, según las cifras del del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
Según los datos de empleo formal del informe de distribución del ingreso del Indec, el empleo industrial creció apenas 1,4% entre 2008 y 2011 (hoy hay 1.190.597 trabajadores industriales). Se trata de una variación menor que en la comparación entre 2006 y 2011 (14,2%), dicen en FIEL.
"El costo de las medidas proteccionistas no está en la pérdida de empleos hoy, sino en la pérdida de empleos mañana: la protección reduce la presión por modernizarse y mejorar la productividad", afirma el economista de FIEL. "Una producción menos eficiente significa que se usan más recursos que los necesarios para producir, y también implica que el consumidor paga más caro. En términos de distribución del ingreso, las políticas proteccionistas aumentan el ingreso de sectores más acomodados, empresarios y trabajadores formales, a contramano de lo que paga el resto de la comunidad; en particular, los trabajadores informales", agrega.
"Si no salía el antidumping [barrera contra importaciones cuyos precios están por debajo del costo] tendríamos que haber echado gente", cuenta Carlos Basaldúa, director de Alpargatas Textil, fabricante de denim (tela para jeans) y zapatillas (Topper). "En 2008, el problema del campo, la crisis internacional y la competencia de tela desde China a precios irrisorios nos mataban." En ese escenario, cuenta el ejecutivo, el Gobierno puso una LNA contra la importación de denim y, después de un proceso de un año y medio, se aumentó el arancel para desalentar la importación por una medida antidumping.
Sin embargo, la firma debió dar vacaciones adelantadas, achicar la semana de producción y hacer rotaciones. La aplicación del antidumping (dura cinco años con posibilidad de renovación por cinco más) dieron un horizonte para seguir invirtiendo.
"La LNA es una herramienta precaria", describe Basaldúa.
"Sólo sirve para desalentar a los importadores oportunistas", afirma el directivo, que aseguró no tener inconvenientes para traer de China y Brasil 700.000 pares de mejor calidad que los 7 millones producidos en el país.
"Crecimos de golpe desde 2004 y después ese crecimiento se fue amesetando un poco", relata Roberto Lenzi, presidente de Briket, que produce heladeras y freezers en Rosario. Gracias a la protección, duplicó su producción (18.000 heladeras mensuales) y su plantilla (de 100 a 340 empleados).
Suba de precios
No obstante, el remedio es también la enfermedad. "Tuvimos algunos problemas muy serios para traer electrónicos", explica Lenzi. Se trata de un problema que el mundo de los autos de lujo, entre otros, vive en carne propia. En los últimos meses cerraron dos puntos de venta oficiales de BMW (una en Nordelta y otra en Villa Devoto) por las trabas para importar esos vehículos que impuso el Gobierno y que derivó en que los trabajadores se quedaran, contradictoriamente, sin empleo.
La inflación, palabra prohibida en ámbitos oficiales, es el principal enemigo. Por la suba de precios, se desgastó la principal variable para esparcir competitividad en el sector manufacturero local y así proteger sus empleos: el tipo de cambio.
En ese escenario, al que se sumó la contracción del comercio mundial en 2009, resurgieron con más vigor las trabas a la importación como forma de mejorar las expectativas de los empresarios nacionales.
Pese a esas medidas, y sin tener en cuenta la alarmante devaluación del real en los últimos dos meses (18%), el estimador mensual industrial (EMI) de agosto reflejó impactantes signos de fatiga. Registró un alza interanual de 5,5%, casi la mitad del crecimiento que reflejó esa misma comparación oficial hace sólo un año.
Proteger el trabajo argentino y la balanza comercial –y, a través de ella, el valor del dólar– fueron las justificaciones oficiales para explicar
por qué, según Global Trade Alert (GTA), la Argentina se convirtió en el país más proteccionista del mundo, por encima de Rusia, India, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China, España e Italia.
Entre las medidas más comunes, y avaladas por la OMC, están las no tarifarias, como las LNA o los valores criterio (precios mínimos para el ingreso). De las primeras, hay unas 600. Brasil aplica 5000.
Comparaciones odiosas
Según la consultora Economía & Regiones, a pesar de las trabas, en los últimos 12 meses las exportaciones crecieron 21%, lo cual implica un ritmo de expansión 17 puntos porcentuales más bajo que el de las importaciones (37,8%). La mayoría de lo comprado en el exterior son combustibles y lubricantes, pero también crecen los porcentajes de los bienes intermedios (insumos industriales). De todas maneras, según la consultora abeceb.com, al comparar importaciones totales con las compras al exterior de sectores más protegidos, estas últimas muestran un alza que representa la mitad de las primeras (17,7%) entre agosto pasado y el mismo mes de 2010.
Un informe elaborado por el economista Juan Lucángeli y publicado en el boletín de Techint plantea que la "destacada performance" del sector industrial entre 2003 y 2010 "se explica por la expansión del mercado interno en condiciones de relativa protección; este mayor nivel de protección se basó más en la depreciación del tipo de cambio que en la implementación de instrumentos arancelarios".
En diciembre de 2007, el número de posiciones sujetas al régimen de LNA rondaba las 90. Comenzada la crisis, en diciembre de 2008 se habían duplicado a 180. Calzados, hilados y tejidos y otros productos textiles absorbían más de dos tercios del universo protegido. Un año después, el número se había incrementado a 400. Los textiles representaban más del 50% y se habían incorporado artículos para el hogar, autopartes y productos metalúrgicos.
"Este conjunto se mantendría hasta fines de 2010 y sólo en marzo de 2011 se incorporarían otras 170 posiciones al universo de LNA, sobre todo autopartes, nuevos hilados y tejidos, y un conjunto variopinto bajo la etiqueta de certificado de importación de productos varios (CIPV), que incluye desde productos químicos, papel y cartón, productos metálicos, equipos de computación, hasta aparatos receptores de radiodifusión, teléfonos celulares y muebles, entre otros", cierra Lucángeli.






