
"El sistema de salud está fundido"
Desde el Gobierno se asegura que más del 50 por ciento de las obras sociales actuales tendrá que desaparecer
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Claudio Belocopitt es un empresario apasionado por lo que hace, sin embargo está preocupado por la situación que atraviesa el sistema de salud en la Argentina. Hace poco decía que había entrado en crisis, pero ahora asegura que está fundido.
Claro que el problema no sólo está en el sector público, salpica también a las empresas privadas de medicina prepaga. Mientras quince años atrás en el país había alrededor de 20 jugadores de primer nivel, hoy queda menos de la mitad.
El sector perdió rentabilidad y se encamina hacia un proceso de mayor concentración. A la lista de empresas que ya se vendieron o se fusionaron, que fueron muchas, ahora se suma la venta de AMSA, propiedad del grupo ING, que en su último balance arrojó un quebranto del orden de los 10 millones de dólares.
Al Exxel Group tampoco le fue bien en este negocio, tiene pérdidas millonarias y no dudó en poner en venta a su controlada SPM.
En realidad, como el propio Belocopitt reconoce, "los inversores extranjeros que pusieron plata en este negocio perdieron casi todo lo que invirtieron".
-Hace poco usted aseguró que el sistema de salud en la Argentina estaba en crisis terminal. Sin embargo, tanto Swiss Medical como otras empresas del sector están realizando importantes inversiones. ¿No le parece exagerada su afirmación?
-De ningún modo. Es más, el sistema ya dejó de estar en crisis terminal y hoy está fundido. La mayoría de las obras sociales están quebradas, el PAMI atraviesa una situación desastrosa, paga mal, poco y a destiempo y del hospital público ni hablemos.
Si a esto le sumamos lo que afirman algunos especialistas en el sentido de que la deuda de la seguridad social con los prestadores de salud sería del orden de los US$ 2000 millones, creo que está todo dicho.
-¿Las empresas de medicina prepaga también están fundidas?
-Nuestras compañías no escapan a las generales de la ley. Es por eso por lo que en los últimos años muchas de ellas fueron quedando en el camino, porque cuando se es parte de un sector tan lastimado las mismas empresas terminan transformándose en las únicas financiadoras de un sistema donde el costo médico crece permanentemente, aquí y en todo el mundo.
-De ser así como usted señala no se concretarían las inversiones que hay anunciadas para el sector. Sin ir más lejos ustedes este año piensan invertir alrededor de US$ 40 millones...
-Es una paradoja difícil de entender. En nuestro caso el balance del año pasado arroja una facturación de US$ 260 millones y una utilidad neta del orden de los US$ 10 millones, algo así como el 4% de la facturación.
Y aquí está la paradoja, porque frente a este cuadro de situación nos vemos obligados a invertir mucho más de lo que ganamos si es que pretendemos continuar en este negocio. De modo que si la plata que gano la tengo que dejar dentro de la compañía, se podría afirmar que es una ganancia mentirosa, no es real.
- ¿Si es tan así por qué no ponen la empresa en venta, porque nadie trabaja para perder plata?
-Porque consideramos que no puede desaparecer el mercado de la salud en la Argentina. Estamos seguros de que va a llegar un día, cuando haya pautas claras del Gobierno, que el que esté mejor armado y sea el más fuerte va a concentrar un segmento importante de esta actividad que necesariamente tiene que existir. Para eso nos estamos preparando. Pero hoy por hoy la medicina prepaga dejó de ser negocio en la Argentina. El ejemplo más claro es que los inversores extranjeros que pusieron plata en este sector, y fueron muchos en la última década, perdieron casi todo lo que invirtieron.
- Hay quienes dicen que el negocio estaba ideado para una Argentina inflacionaria, donde las empresas cobraban la cuota por anticipado y pagaban a los prestadores a 30 o 60 días...
-A mí no me tocó vivir esa época porque Swiss Medical comenzó a operar en 1991, pero lo que usted dice es cierto. En plena inflación el negocio de la medicina prepaga era financiero y no tenía nada que ver con la realidad de hoy. Cuando ese período pasó comenzó a aparecer la realidad de los costos, que sumado a las agravantes posteriores de la situación económica hizo que el sector llegara a la situación actual.
-La Argentina invierte mucha plata en salud, sin embargo el sistema no funciona. ¿Hay una explicación razonable para esto?
-La cuestión es que se gasta mal y nadie quiere sincerar esta situación. Estamos frente a un dilema donde es prioritario barajar y dar de nuevo.
-¿Y eso qué significa?
-Replantearnos cuál es el sistema de salud que queremos para la Argentina.
- ¿Usted está señalando que el país no tiene una política clara en materia de salud?
-En un congreso sectorial, cuando se debatía la desregulación de las obras sociales, yo señalé que esto era un mamarracho, una falta de respeto y una porquería, que no tenía otro destino más que el fracaso. Y la desregulación no salió. Debe de haber sido la primera vez en la Argentina que un gobierno propone algo y todos los sectores participantes, con intereses contrapuestos entre sí, se unieron para oponerse. Entonces me pregunto, si se plantea una desregulación que es un desastre, ¿se está en condiciones de crear un nuevo sistema de salud?
-¿Cuánto mueve el negocio de la salud en su conjunto?
-Más de 20.000 millones de dólares, de los cuales no más de 2000 millones de dólares es lo que manejan las empresas de medicina prepaga.
-¿Están estudiando la posibilidad de asociarse con otra empresa del sector?
-Permanentemente analizamos esa posibilidad, porque estamos convencidos de que hay que hacer alianzas. Es el único camino que les permite a las empresas mejorar los servicios y las estructuras de financiamiento.
-¿Está en los planes de Swiss Medical comprar AMSA?
-No en la medida que se manejen valores como los que han trascendido.
-¿De qué cifra se habla?
-Originalmente se decía que las pretensiones del grupo ING rondaban los US$ 90 millones.
-En los últimos años el sector ha sido protagonista de muchas fusiones y compras entre empresas. ¿Cree que seguirá este proceso de concentración?
-Decididamente sí.
-Sin ir más lejos ustedes han sido protagonistas directos de este proceso...
-Efectivamente, en el último año compramos el 100% de Medicien, el 30% de Qualitas y el 100% de Nubial. Todas estas adquisiciones significaron una inversión del orden de los 25 millones de dólares.
El alto costo de ser empresario
- Cumplir cuarenta. Claudio Belocopitt es un joven contador de 39 años que asegura estar viviendo la crisis del cambio de década. Casado con una odontóloga y padre de dos hijos, Facundo, de 7 años, y Julieta, de 2 años, desde muy chico estuvo vinculado al sector, ya que su padre también fue un empresario de la salud hasta que falleció dejando una obra inconclusa.
- Juventud. A los 29 años, el presidente de Swiss Medical le dio forma la proyecto y nació lo que hoy es la clínica y maternidad Suizo Argentina.
- Largas jornadas. Como todo dirigente que está al frente de un gran emprendimiento, Claudio Belocopitt le dedica muchas horas al trabajo, aunque también preserva un tiempo para su familia. "No soy un obsesivo de esos que llegan a la oficina a las 7 de la mañana, se van a las 10 de la noche y se llevan trabajo a casa", señala.
- Representación. Belocopitt asegura no sentirse representado por la clase dirigente argentina, a la vez que sostiene que "ser empresario en este país no es fácil y tiene un alto costo, sobre todo cuando uno trata de realizar a conciencia la tarea que tiene por delante".
Diagnóstico:
"La cuestión es que se gasta mal (en salud) y nadie quiere sincerar esta situación. Estamos frente a un dilema donde es prioritario barajar y dar de nuevo".
Estrategia:
"Estamos convencidos de que hay que hacer alianzas. Es el único camino que les permite a las empresas mejorar los servicios y las estructuras de financiamiento".





