
El Skoda dejó de ser un chiste y se convirtió en un éxito
La marca, en checo, significa vergüenza; hoy nadie se anima a cuestionarla
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LONDRES (The Economist).- La palabra checa skoda significa lástima o vergüenza. Así al ver pasar un auto Skoda, los checos solían decir "ahí va un vergüenza" y nadie lo discutía. El agente de prensa de Skoda es Milan Smutny, cuyo apellido significa triste. Pero si bien los chistes acerca del señor triste en Vergüenza SA eran comunes en los tiempos comunistas, hoy en día suenan más bien tontos.
El motivo es que Skoda Auto (que no debe confundirse con Skoda Plzen, una decrépita firma de ingeniería) se ha convertido en el motor de la economía checa. Alrededor de un 4% de la fuerza laboral checa, unas 150.000 personas, están empleadas directa o indirectamente por la empresa, con sede en Mlada Boleslav, un pequeño pueblo de Bohemia, a una hora de auto de Praga. Un 14% de las exportaciones de la república Checa son atribuibles a Skoda y sus proveedores. Estos suman US$ 3000 millones de ingresos.
Un plan simple
Cuando Volkswagen desplazó a la Renault en 1991, comprando una participación del 70% en Skoda por US$ 650 millones, el plan era simple. Primero transformar la empresa con gerencia alemana y mucho dinero (más de US$ 2000 millones hasta ahora, pero del propio flujo de capitales de Skoda y no de los cofres de VW), luego explotar el talento industrial checo, los bajos costos laborales y el acceso de Skoda a los mercados de Europa central.
La fórmula ha hecho milagros. Los analistas consideran que Skoda es la empresa ex comunista más exitosa. La producción se ha triplicado desde 1991. En 1997 Skoda superó a la filial polaca de Fiat como el mayor fabricante de autos de Europa central. Pese a una recesión de tres años en la República Checa, Skoda duplicó sus ventas desde 1995, que llegan a US$ 3200 millones y el año último obtuvo una ganancia respetable de US$ 75 millones. No es de sorprenderse entonces que VW hiciera mucho lobby el año pasado para comprar el 30% de la empresa que quedaba en manos del Estado, por US$ 320 millones.
El crecimiento ha sido motorizado por las exportaciones. En 1991 alrededor del 30% de los Skoda se vendían en el exterior; ahora se exporta alrededor del 80%. Skoda tiene plantas en Polonia y Bosnia y una en construcción en la India. Su "expansión controlada" a Europa occidental se mantiene a buen ritmo. Especialmente en Alemania, que es el principal mercado occidental de la firma.
En Navidad Skoda anunció que su modelo de mayor venta de la era post comunista, el Felicia, del que se han venido 1,4 millón, saldría de producción en abril. El Felicia, que no respondía a las normas de preservación del medio ambiente de la Unión Europea, de todos modos ya había sido reemplazado con el Fabia, aclamado por la crítica. Es un auto tan elegante y de alta tecnología que promete enterrar para siempre las bromas respecto de Skoda (dos revistas, Autobild de Alemania y ¿What car? de Gran Bretaña, eligieron al Fabia auto del año 2000). Skoda planea producir 300.000 Fabia al año, pero la cifra podría aumentar. El modelo más grande de la empresa, el Octavia, inicialmente se fabricaba con una producción máxima de 90.000 autos al año, pero el año último se hicieron alrededor de 160.000.
La última campaña de marketing de Skoda pone el énfasis en la calidad y el valor y destaca las raíces checas de la empresa. Al fin de cuentas, Skoda es el tercer fabricante más antiguo de autos de Europa. Fundado en 1895 y hasta que los nazis y luego los comunistas se hicieron cargo, Skoda era una marca prestigiosa. Ultimamente la empresa se ha beneficiado con los éxitos atléticos checos. Cuando Jana Novotna, una llorosa estrella de tenis checa, ganó el individual de damas en Wimbledon en 1998, lo hizo con la marca Skoda escrita en sus remeras. El equipo checo ganó el campeonato mundial de hockey sobre hielo recientemente y lo hizo con cascos que llevaban el nombre de Skoda y en una pista pintada con el logo de la firma.
Skoda tampoco da muestras de reducir la velocidad. Este año se inaugurará una nueva planta de motores y cajas de cambio que costó US$ 562 millones, lo que confirma a Mlada Boleslava como la Detroit eslava. La marca que en un tiempo era objeto de bromas ya no causa risa.





