
Tras el triunfo de Lula, sube el riesgo país y caen las acciones argentinas en Wall Street
Los papeles de Mercado Libre, que concentra una gran cantidad de negocios en Brasil, retroceden hasta 12%; el índice elaborado por JP Morgan llega a los 738 puntos
6 minutos de lectura'

La sorpresa electoral en Brasil golpeó de lleno al mercado argentino. Todas las acciones argentinas que cotizan en Wall Street operan en rojo y el riesgo país sube 4,4%, hasta 738 puntos básicos, después de que Luiz Inácio Lula da Silva diera vuelta el resultado de la primera vuelta y se impusiera en el ballottage frente a Flávio Bolsonaro, el candidato que preferían los inversores.
La mayor caída es la de Mercado Libre, la principal empresa argentina de América Latina y con amplias operaciones en Brasil, que se derrumba 12% en la Bolsa de Nueva York, luego de haber llegado a perder más de 15% antes de que abra el mercado. Detrás se ubican Banco Macro (-9,85%), BBVA Argentina (-9,42%), Grupo Financiero Galicia (-9,13%), Cresud (-8,28%), Telecom Argentina (-8,68%), Central Puerto (-6,20%), YPF (-7,26%) y Loma Negra (-5,12%) y Vista (-5,57%).
Con la suba de hoy, el indicador elaborado por JP Morgan que mide el costo del financiamiento en el exterior acumula un alza de 21,6% en el mes y de 29,3% en lo que va del año. El viernes había cerrado en 707 puntos, con caídas de hasta 2,5% en los bonos argentinos durante la semana.
En el mercado cambiario, el impacto fue más moderado. El dólar minorista de referencia del Banco Nación sube $10, de $1550 a $1560. Así, en lo que va de octubre aumentó 1,3% ($20) y en el año acumula una suba de 5,4% ($80), muy por debajo de la inflación acumulada de 23,6% en el mismo período.
El movimiento contrasta con lo que había ocurrido tras la primera vuelta en Brasil. El 5 de octubre, el triunfo de Bolsonaro hizo rebotar 9,6% las acciones de Mercado Libre, el Merval escaló 3,7% y el riesgo país cayó 56 puntos hasta perforar los 600.
En la consultora Outlier habían anticipado el golpe. “Se espera un impacto importante a nivel local, ya que los activos argentinos también habían recibido el impulso por la victoria de Bolsonaro”, señalaron. Para la firma, ese envión respondía al oxígeno que implicaba la apreciación del real y a las expectativas de avances en temas pendientes del Mercosur, alentadas por el alineamiento político e ideológico del presidente Javier Milei con el senador brasileño.
“Los inversores castigan a Lula porque no cumplió en lo fiscal y no hay un plan a la vista para revertirlo. Según el FMI, Brasil cerraría 2026 con un déficit primario de 0,5% del PBI, pero el déficit total, que suma el pago de intereses, trepa a 7,7%. La diferencia, más de 7 puntos del PBI, se va casi entera en intereses. Por eso la deuda bruta pasaría de 93% del PBI a fines de 2025 a casi 97% este año, siempre según la metodología del FMI. Hay una meta de superávit primario cercana a 1,3% del PBI para 2030, pero no un plan de recorte que la sostenga, y el propio Lula no ayudó al minimizar las preocupaciones por la deuda”, dijo el informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI).
El viernes, las acciones argentinas habían rebotado desde mínimos de un año, lideradas por los bancos, y el Merval medido en dólares subió 3,4%, aunque cerró la semana prácticamente sin cambios.
En el plano político, Milei todavía no felicitó a Lula por su victoria, en línea con su par estadounidense Donald Trump, que tampoco lo hizo. El resto de los presidentes de la región, incluso los de derecha y opositores ideológicos al mandatario brasileño, sí lo saludaron.
Un día difícil en San Pablo
Lula obtuvo el 51,8% de los votos contra el 48,2% de Bolsonaro, con una ventaja de más de 4 millones de votos, y consiguió su cuarto mandato. Es la primera vez desde la consolidación democrática en Brasil que el ganador de la primera vuelta pierde el ballotage. Los mercados de predicción asignaban alrededor del 75% de probabilidad a un triunfo del hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que había prometido reducir el déficit y bajar impuestos. Según JP Morgan, una mayor participación electoral en la segunda vuelta explicó parte del giro.
El impacto se sintió en las plazas de todo el mundo. En la previa, el EWZ —el fondo que replica a las acciones brasileñas en Nueva York— caía 26%, mientras que su equivalente en Tokio se hundió 15%, la mayor baja diaria desde 2008, según Bloomberg.
Las acciones de XP e Itaú, que cotizan en Estados Unidos, perdían al menos 26%, y las de Santander y Telefónica, con negocios en Brasil, más de 3%. Los bonos brasileños en dólares encabezaban las pérdidas entre los emergentes y un contrato de derivados en la bolsa de Chicago mostraba al real en 5,59 por dólar, lo que implica una depreciación de más de 10%.

En San Pablo esperan que la presión vendedora sea tan fuerte que se activen los circuit breakers, el mecanismo que frena las operaciones ante caídas abruptas. Si el índice Ibovespa cae 10%, la operatoria se suspende 30 minutos; si la baja llega a 15%, se frena una hora más, y con un derrumbe de 20%, el operador bursátil B3 puede decidir cuánto tiempo permanece cerrado el mercado. La última vez que se activó fue a principios de 2020, en plena pandemia.
“Va a ser un día difícil. El mercado va a recalcular el precio de todo. Todos fueron tomados por sorpresa”, dijo Bruno Funchal, CEO de Bradesco Asset Management, a Bloomberg.
JP Morgan estimó una caída de alrededor del 20% en la bolsa brasileña en los próximos días, con un tipo de cambio que podría llegar a 5,50 reales por dólar, y no descartó una suba de la tasa de interés Selic el 4 de noviembre para estabilizar el mercado, que hoy está en 14% cuando se espera una inflación del 5% para el año. Según el banco, los exportadores serían los que mejor resistan, mientras que las empresas ligadas al mercado interno caerían con fuerza. El trasfondo es fiscal. La deuda pública brasileña supera el 80% del PBI y los inversores no esperan que Lula impulse el ajuste que reclaman para bajar las tasas.
A la incertidumbre económica se suma la política. Bolsonaro se negó a reconocer la derrota y anunció que pedirá la anulación del resultado por la extensión de dos horas de la votación dispuesta por un juez del Supremo. Lula, de 80 años, deberá gobernar con un Congreso dominado por aliados de su rival.




