Elevada presión sobre el mercado laboral
En el área metropolitana, el 46,4% de la población activa busca un empleo; otro 11,1% está disponible para trabajar más
1 minuto de lectura'

En la ciudad de Buenos Aires y los partidos del conurbano hay 918.000 desocupados. Sin embargo, son 2.594.000 las personas que, por no tener ocupación o bien por tenerla en forma insuficiente para procurarse el nivel de vida al que aspiran, están buscando un puesto. Y otras 564.000 dicen que estarían dispuestas a trabajar más horas de las que efectivamente lo hacen. Se trata del 46,4 y del 11,1%, respectivamente, de la población económicamente activa (PEA), integrada por 5.589.000 habitantes.
El 56,5% de la PEA -3.158.000 personas en total- ejerce su presión sobre el mercado laboral del área metropolitana, algo que, según los analistas, es efecto directo, en primer lugar, de la alta informalidad. El dato corresponde a un índice elaborado por el Indec, sobre la base de los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares de mayo pasado, que arrojó para la zona un desempleo del 16,4%, es decir, 5,6 puntos por debajo de la tasa registrada en igual mes del año pasado.
La población que ejerce su presión sobre el mercado de trabajo está integrada por personas de diferente condición laboral. Así, los que presionan con más fuerza, según el Indec, son los desocupados, que representan al 16,4% de la PEA.
En segundo lugar se ubican los subocupados demandantes. La denominación esconde a 827.000 habitantes (el 14,8% de la PEA), que trabajan menos de 35 horas por semana y buscan activamente otro puesto.
Un tercer grupo es el de los ocupados plenos que encaran una búsqueda laboral. Se trata del 15,2% de la población activa, que incluye a 849.000 personas del área metropolitana.
Siempre según el Indec, hay dos grupos sociales que ejercen una presión más leve que los anteriores, pero presión al fin. Son los subocupados no demandantes y los ocupados que están disponibles para trabajar más horas. En el primer segmento se incluye a 279.000 personas que trabajan menos de 35 horas semanales por razones involuntarias, es decir que quisieran trabajar más, aunque no estén buscando. Por su parte, los ocupados disponibles para trabajar más si se les presentara la oportunidad son 285.000.
Según el abogado laboralista Daniel Funes de Rioja, representante de los empleadores en la OIT, existe en principio una situación generada por la inclusión de beneficiarios del plan Jefas y Jefes de Hogar entre los ocupados. "Lo lógico es que alguien que está en el plan piense que ésa no es su situación definitiva", explicó. Agregó que, de igual manera, es difícil encontrar que alguien esté conforme si está en una relación laboral informal, salvo en algunos casos de cuentapropistas. Para Funes de Rioja, los principales elementos que explican el deterioro del mercado laboral son la informalidad, la estabilidad y el nivel de ingresos.
El asesor del sindicalismo Héctor Recalde consideró que la presión sobre el mercado laboral está dada en primer lugar por el desempleo, luego por el trabajo en negro, en tercer lugar por el subempleo y, por último, por el bajo poder adquisitivo de los salarios, incluso de los que cobran los empleados en blanco, que no lograron recuperar el nivel previo a la crisis.
"Si no corregimos la pobreza por ingresos, este fenómeno se va a sumar al otro que es el aumento de la cantidad de horas trabajadas", expresó, con referencia a la cantidad de personas que, sin ser desocupadas y, por tanto, recibiendo ingresos mensuales, están bajo la línea de pobreza.
Los plenamente ocupados o aquellos que están satisfechos con la jornada laboral representan el 43,5% de la población económicamente activa que, a su vez, es el 45,4% de la población total. El área metropolitana tiene 12.308.124 habitantes y concentra de esa manera un tercio del país.
Evolución
La presión laboral creció con fuerza a la par del incremento de la tasa de desocupación y, si bien el nivel actual es uno de los más elevados, lo cierto es que tocó su pico en mayo de 2002, al llegar al 60%, en tanto que no consigue bajar del 50% desde 1995.
Uno de los hechos que le aporta presión al mercado laboral es la progresiva incorporación de las mujeres a ese ámbito. En mayo pasado, según los resultados de la encuesta de hogares, la tasa llegó a un récord: de la población femenina de entre 15 y 64 años, el 57% está trabajando o buscando un puesto, contra el 51,9% de un año atrás.
Sin embargo, ese salto del índice parece estrechamente vinculado con la instrumentación del plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, ya que el crecimiento se dio principalmente entre mayo y octubre del año pasado, cuando se dio de alta la mayor cantidad de pagos.
El dato, que de alguna manera distorsiona el real porcentaje de la participación de la mujer, esconde el efecto de las mujeres que antes figuraban como inactivas en la encuesta del Indec, y que ahora, por cobrar el subsidio, integran la población activa.
Con respecto a 20 años atrás, la tasa de actividad entre las mujeres avanzó un 54 por ciento. El año en el que la democracia regresaba al país, el 37% de la población femenina se declaraba parte del mundo del trabajo.
1A cuánto cotizaron el dólar oficial y el dólar blue hoy, viernes 6 de marzo
2Las 20 yerbateras que más venden: la correntina que crece a “tasas chinas” y es la nueva líder y las cordobesas que sorprenden
3Tiene 366 empleados: los nuevos dueños de Vicentin buscan reactivar una histórica algodonera
- 4
El abogado experto en tecnología que pasó a liderar el estudio más grande del país




