
Con garantías: los candidatos vienen asegurados
Se aplican en casos de un desempeño deficiente o una partida abrupta
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Acaba de asumir como gerente general de una compañía de alimentos. Tiene un currículum brillante, habilidades de gestión y un clara vocación de líder. Viene, además, con un año de garantía. Sin duda, una buena adquisición para la compañía.
Los empleados, al igual que los electrodomésticos y otros productos que se compran en el mercado, tienen garantía por un desempeño deficiente o una estada demasiado breve en la empresa. Pero, a diferencias de los aparatos y otros objetos inanimados, cuando se trata de personas entran a jugar muchas más variables que el simple y raso no funciona.
Durante el tiempo que dure el período de gracia, que va desde los dos meses hasta un año, según la importancia de la posición ocupada, la empresa puede hacer uso de ese seguro si no está conforme con el rendimiento de la persona o si el recién ingresado decide, de modo sorpresivo e inesperado, irse por su cuenta de la organización.
"Las garantías son respaldos institucionales que les dan tranquilidad a los clientes. Es una especie de contención porque una búsqueda genera dudas acerca de si el candidato que fue elegido será el correcto para la organización -explica Amalia Vanoli, presidenta de Tiempo Real Consultores-. Con la garantía se le dice al cliente que el servicio no terminó con el ingreso del postulante, que hay otras alternativas si la persona no conforma."
Sin embargo, no todas las consultoras dan garantías. Y las que las otorgan tampoco las aplican de la misma manera. Hay algunas que brindan un seguro sólo por desempeño; otras por permanencia, y un tercer grupo que las otorga por desempeño y permanencia. En todos los casos se vuelve a hacer una nueva búsqueda para la misma posición.
"La garantía funciona para que el cliente se quede tranquilo de que se vuelve a iniciar el proceso si no está conforme. Pero no hay devolución del dinero ni se aplica a otra búsqueda. Es como pretender cambiar un televisor por un reproductor de DVD simplemente porque me arrepentí", explica Martha Alles, directora de la consultora homónima, que otorga seis meses de garantía por un candidato que no rinde como lo espera la empresa.
Zonas grises
Pero así como no existen dudas cuando un aparato funciona mal y hay que cambiarlo, las certezas se desdibujan en el momento de decidir hacer uso de la garantía por un empleado defectuoso.
"Hay que confiar en la palabra del cliente. No se puede dudar de él porque de lo contrario no tendría sentido ofrecer garantías", opina Ana Sanio, directora de Direcciona, la consultora del Grupo Bumeran. Lo mismo opina Diego Ghidini, titular de Ghidini Rodil, cuando sostiene que "el proceso de selección está lleno de zonas grises y por eso es preciso establecer un vínculo honesto".
Del lado del cliente, la honestidad implica no cambiar las condiciones de contratación; desde la consultora, comunicarle a la empresa posibles focos de conflicto, como el deseo del postulante de hacer un posgrado en el exterior en el corto o mediano plazo.
Pero, más allá de aceptar como cierta la palabra del cliente, es necesario hacer un diagnóstico de la situación. "Nosotros respetamos la opinión de la compañía, analizamos la situación en conjunto para ver si realmente el único camino es el reemplazo, convocamos al postulante para contenerlo y realizamos la búsqueda nuevamente", describe Vanoli.
Alles también admite que antes de hacer efectiva la garantía se debe averiguar qué pasó: "Cuando la persona se va al poco tiempo, hay que investigar el porqué -sostiene-. En los casos en que hubo un error en la selección, se puede repetir la búsqueda; pero si al candidato le ofrecen un mejor salario en otra compañía o le cambian las condiciones de contratación, no hay garantía que valga".
En otras consultoras, que involucran fuertemente a la compañía en el proceso de selección, la responsabilidad por un candidato que no rinde es compartida. "El cliente también decide y puede equivocarse. Si, contra lo que uno le aconsejó, quiere contratar a alguien, el riesgo corre por cuenta de él", asegura Mabel Alzaibar, selectora senior de CCN.
Hay algo en lo que los electrodomésticos aventajan a las personas cuando se trata de hacer uso de la garantía: su compromiso con el dueño, que suele extenderse por largos años, hasta que se decide reemplazar el aparato por uno más nuevo.
La falta de esta cualidad en varios candidatos, que suelen emigrar rápidamente ante ofertas más tentadoras, es uno de los problemas con los que hoy se enfrentan los selectores de personal y por el que se utilizan la mayoría de las garantías.
Direcciona, que al principio otorgaba seguro sólo por desempeño, empezó a darlo también por permanencia. "Un cliente nos planteó la situación de que muchos empleados se iban a los pocos meses de ingresar y a nosotros nos pareció justo empezar a contemplar esos casos -recuerda Sanio-. No es correcto pretender que paguen por un servicio que finalmente no reciben."
El empleado poco comprometido con la compañía es un tema que también preocupa a Alles. "Hoy las personas se van por cien pesos más. Esto dificulta la relación con el cliente. Nosotros no damos garantías por permanencia, pero sí evaluamos si la persona es comprometida con todos los aspectos de su vida. Aún así, a veces se nos escapa."
Aunque las garantías están pensadas en principio sólo para la empresa, existen otras dirigidas exclusivamente al candidato. "En Tiempo Real también lo consideramos un cliente, porque sin postulantes no hay búsqueda posible. Le garantizamos la confidencialidad ya que puede darse que trabaje en empresas que hacen sus búsquedas con nosotros", explica Vanoli.
Otra posibilidad sería otorgar a los seleccionados garantías por empresas que no respetan las condiciones de contratación, en las que el clima de trabajo es decididamente malo o por jefes que maltratan a sus empleados. Pero se trata de una utopía. Muchos consultores aseguran que, de llegar ese día, tendrían que cerrar sus puertas.





