Enamorarse y estar en pareja con alguien del trabajo, una situación cada vez más aceptada

Natalia Tahmazian y Mariano de la Torre están juntos hace 26 años; se conocieron en su trabajo en una compañía aérea
Natalia Tahmazian y Mariano de la Torre están juntos hace 26 años; se conocieron en su trabajo en una compañía aérea
Cómo viven sus relaciones quienes comparten el amor y el espacio laboral, y qué dicen los responsables de Recursos Humanos de las empresas
Silvina Scheiner
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1 de marzo de 2020  

Natalia Tahmazian y Mariano de la Torre trabajan en American Airlines. Hace 26 años que están juntos y tienen dos hijos. Se conocieron en 1992, cuando hicieron un curso de dos meses en Dallas para comenzar a volar para la compañía. En el caso de ellos, que llevan una vida tan particular, compartir el ambiente aerocomercial es una gran cosa. "Nuestro trabajo es estar y no estar. Por eso, encontrar a alguien que hace lo mismo que vos, que comparte los mismos tiempos, contribuye mucho a la relación", dice Natalia.

La anécdota del romance se hace aun más curiosa si se sabe que los padres de Mariano se conocieron en la misma actividad. Volaban para PanAgra a mediados de los 60. "En ese momento, la política era que si estabas casado no había problemas en que quedarse en la empresa; pero si tenías hijos tenías que renunciar. Esa es la diferencia hoy: nosotros no tuvimos ningún problema", relata.

"Cuando volábamos sin chicos, todo era muy loco. Vivíamos juntos, trabajábamos juntos, éramos pareja arriba del avión, estábamos todo el tiempo juntos y era maravilloso. Fuimos buenos compañeros de viajes. Ahora, tratamos de volar separados para mantener la dinámica de la casa", explica Natalia.

Lo que antes era considerado un tabú, una aventura prohibida que "obligaba" a los enamorados a mantener un perfil bajo y a pensar maniobras de distracción para disimular frente a compañeros y superiores, hoy es una moneda corriente y aceptada en las empresas, dice Catalina Polledo, associate director en la firma Valuar.

El trabajo hoy es coconstrucción y codesarrollo de soluciones y proyectos. En ese marco, las relaciones de contacto y colaboración dejan de ser opcionales para volverse parte intrínseca y esencial de la jornada laboral. En la práctica, esto se traduce en cambios concretos, tanto en los espacios físicos como en las dinámicas y las formas del trabajo. Las compañías promueven momentos de esparcimiento y vinculación entre empleados con distintos formatos, como el de los after office o el de las competencias deportivas.

"El trabajo atraviesa a las personas en todas sus dimensiones, incluida la social. En este contexto, en donde el intercambio no solo es bienvenido sino alentado, el desarrollo de vínculos sentimentales se hace mucho más viable y natural", opina Polledo.

Desde el punto de vista de la productividad y el negocio, muchas empresas ven con recelo a las parejas entre compañeros, porque si tienen conflictos y no los gestionan en la intimidad, aumenta el riesgo de conflictos laborales. "En general, no se está en contra de la construcción de vínculos amorosos en la empresa, sino del impacto directo que existe cuando hay conflicto en la pareja y llevan ese problema a las decisiones o al clima emocional de la empresa", dice Carlos Spontón, psicólogo laboral y organizacional

Sin embargo, últimamente las firmas empezaron a aceptar este tipo de vínculos, porque "cuando la pareja funciona bien, el bienestar impacta exponencialmente en el negocio. Si una pareja brilla, transmite ese brillo a sus servicios y productos. Es un valor agregado", acota.

De la mano de las nuevas posibilidades surgen desafíos: una pareja de empleados con relaciones de dependencia jerárquica o de control entre ellos, supone un conflicto de intereses. Aquí sí podrían existir inconvenientes que hay que atender. Cuando hay situaciones comprometedoras, por lo general uno de los miembros de la pareja se ve obligado a cambiar de área o, incluso, de trabajo.

Cuenta Polledo que cuando su hermano fue director comercial en una cadena de retail se enamoró de la ejecutiva de cuentas que estaba en el equipo bajo su supervisión. La empresa no permitía esas situaciones, por lo que cuando se formalizó la relación, ella tuvo que aceptar otro trabajo "y hoy están felizmente casados".

Los papás de Lucas Troli, gerente de Recursos Humanos de Puratos Argentina, se conocieron en una compañía de bebidas. Formaron pareja y su mamá trabajó hasta que nació su primer hijo. "Nunca me imaginé que 31 años después, trabajando como gerente de Recursos Humanos, iba a entrevistar a mi futura esposa, Sabrina. A diferencia del caso de mis padres -cuenta- con Sabrina blanqueamos nuestra relación, y al igual que sucedió con ellos, no tuvimos ningún tipo de inconveniente", señala.

Troli considera que hay "un gran mito" alrededor del amor o la pareja en el lugar de trabajo, que "de a poco se va derrumbando". A su entender, las que más se ven afectadas por trabajar en el mismo lugar no son las empresas, sino las parejas. "Los temas de diálogo, los espacios, las problemáticas y discusiones, todo se da en torno al trabajo. Quienes han convivido no solo en casa sino en la oficina con su pareja, saben de qué se trata", sostiene.

El debate interno en las empresas, explica, no tiene que ver con permitir o no la formación de parejas, sino con los controles que "se podrían ver vulnerados o con algún posible conflicto de intereses en caso de que uno le reporte directamente al otro", opina. Y agrega: "El desafío lo vive la pareja: se trata de tener la madurez profesional necesaria para que la relación no afecte su trabajo".

En Volvo señalan que no existe una política que restrinja los vínculos personales entre empleados. "La única instancia a la cual se prestaría atención es que la pareja sea dentro del mismo área o entre jefe/supervisor y subordinado, para asegurarnos de que se cumplan los objetivos de la compañía", dice Valère Lourme, Head of Marketing, Communication, CSR, Customer Satisfaction.

El código de conducta de la firma indica que los empleados tienen "la obligación de trabajar en beneficio de la empresa" y que "la toma de decisiones empresariales debe ser en beneficio de la empresa y no en el propio beneficio o en el de la familia".

Las situaciones de conflictos potenciales que requieren "darse a conocer" son, por ejemplo, una relación cercana con alguien a quien se supervisa o a quien se puede contratar, o con alguien que dirige una firma que hace negocios con Volvo Group. También debe informarse si un miembro de la familia toma un puesto con un cliente actual o potencial, proveedor o competidor, especialmente si está en un puesto de toma de decisiones clave. Además, debe darse a conocer si un empleado o un familiar tiene una inversión financiera importante en una compañía cliente, proveedora o competidora potencial.

"Nosotros no pretendemos disociar su vida laboral de la personal y no queremos que nadie se sienta forzado a disimular en el trabajo la tristeza o alegría que siente por algún acontecimiento que esté viviendo", comenta Celeste Gentilini, HR Manager en DataArt Argentina. "No buscamos ser solamente una oficina en la que se pasan 8 horas por día, de lunes a viernes, sino una parte integral en la vida de nuestros empleados", completa.

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