
Maltratos en la entrevista de trabajo
Agresiones e insultos para seleccionar a los mejores
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MOSCU (The Sunday Times).- La entrevista laboral parecía ir bien para Natasha Grishkina, una gerente de relaciones públicas moscovita de 26 años. Las preguntas eran directas y la entrevistadora se mostraba amistosa. De pronto, el ambiente cambió. La mujer empezó a gritarle. La acusó de mentir respecto a su idoneidad y la insultó. "¡Salga de aquí!", dijo finalmente, arrojándole el currículum.
Al día siguiente, la misma reclutadora le telefoneó para ofrecerle el puesto. Le explicó que había fingido ser hostil para ver cómo reaccionaba ante situaciones difíciles. "Mi indignación fue tal que la mandé al diablo", cuenta Grishkina.
A medida que aumentan su competitividad, las empresas rusas recurren cada vez más a la stressovoye ( entrevista estresante ) como un medio de reclutar el mejor personal jerárquico. Los entrevistadores insultan a gritos a los candidatos, les hacen preguntas íntimas y les tiran agua.
Elena Agoshina, una asistente de personal de 32 años, salió furibunda de una agencia moscovita cuando la reclutadora, tras haberla felicitado por el éxito de la entrevista, le dijo que sólo restaba una pequeña formalidad. "A su futuro jefe le gustan las mujeres de rasgos escandinavos -le explicó-. Antes de darle el puesto, tendremos que teñirle el pelo y hacerle una pequeña cirugía plástica en nariz y labios. Pero no se preocupe, nosotros correremos con todos los gastos."
"A esa altura me sentí tan humillada que salí dando un portazo -recuerda Agoshina-. Por supuesto, no aprobé la prueba. No tuve más noticias de ellos."
Los reclutadores alegan que los métodos no convencionales les ayudan a evaluar con mayor precisión a los candidatos. Dicen que arrojar un vaso de agua al rostro del entrevistado es un ardid especialmente revelador. Si él reacciona en forma agresiva, le atribuyen un carácter fuerte y dotes de liderazgo. Si la humillación no provoca en él reacción alguna es un candidato ideal para el jefe que busque un asistente sumiso, poco ambicioso, que no constituya una amenaza. "Es un método muy eficaz porque revela efectivamente el verdadero carácter de una persona", afirma Natalya Kondratyeva, de ABC Consulting.
Algunas firmas ponen a prueba la lealtad de sus empleados nuevos con fingidas ofertas de trabajo en otra compañía. Los que manifiestan interés son despedidos.
Con todo, estas tácticas resultan inaceptables para muchos rusos. "Ningún profesional serio toleraría semejante trato. Si un reclutador me arrojara un vaso de agua, sin duda, lo abofetearía", dice el moscovita Grigory Ganin, de 32 años, gerente de telecomunicaciones. Evidentemente, es un líder nato.
Traducción de Zoraida J. Valcárcel



