
Quieren carreras más cortas en Ingeniería
El nuevo rector, que será elegido en septiembre, deberá definir la posible reducción de los estudios a un período de cuatro años
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La Universidad Tecnológica Nacional (UTN), que concentra más del 50% de los estudiantes de ingeniería de todo el país y en su medio siglo de existencia ha lanzado al mercado profesional más de 30.000 ingenieros, encarará en los próximos meses un cambio en su oferta académica.
Mientras la universidad está lanzada al proceso electoral que concluirá en septiembre con la elección del rector, los dos candidatos principales coinciden en la necesidad de reformular las carreras de ingeniería.
Así lo expresaron a LA NACION, al explicar sus propuestas, el actual titular de la UTN, el ingeniero Hector Brotto, que irá por su tercer período al frente de la universidad, y su contrincante, el arquitecto Luis De Marco, que cumple actualmente su tercer período como decano de la Regional Buenos Aires de la institución. Ambos comparten el propósito de convertir las ramas que hoy casi no atraen alumnos en posgrados o especializaciones de las que sí mantienen un alto nivel de convocatoria.
Con 70.000 alumnos y un presupuesto de $ 100 millones anuales, la UTN es la única universidad nacional que tiene sedes regionales en todo el país. En cada facultad regional se dictan 15 carreras vinculadas con la ingeniería y con la elección del rector se podría definir la posibilidad de acortar en un año la extensión de los estudios de grado.
El ingeniero electrónico Brotto transita su segundo período al frente de la UTN, pero ocupó distintos cargos desde 1983. El estatuto actual sólo permite una reelección, pero, a partir de una interpretación de la norma, el actual rector cuenta su actual período como el primero, porque durante su transcurso entró en vigor el nuevo estatuto.
En diálogo con LA NACION, Brotto destacó la reformulación de las carreras durante su gestión, en la cual renovó los contenidos y redujo de seis a cinco años su duración. También defendió el desarrollo de herramientas de educación a distancia para “acercar” a las distintas regionales. Afirmó que la UTN se encuentra en “emergencia económica” por la falta de fondos provistos por el Estado nacional y que le gustaría compartir el dictado de carreras con otras universidades nacionales en algunas provincias.
En la oposición se ubica el arquitecto De Marco, decano de la Facultad Regional Buenos Aires, que con 13.000 alumnos es la sede más grande de la UTN. Lo acompaña como candidato a vicerrector el ingeniero químico Elio Biagini, responsable de la regional Haedo, de menores dimensiones, ya que cuenta con 2000 alumnos.
Ambos integran la agrupación “Creación” y, de llegar al Rectorado, aspiran a “generalizar la transparencia en todos los actos de la universidad”, aclarar cómo se invierten los recursos que el Rectorado produce, descentralizar funciones para dar más participación a las regionales, intensificar la investigación y hacer “una gran racionalización interna” para manejar el presupuesto escaso.
Un diseño renovado
En 1994 se aprobó un nuevo diseño curricular para las carreras que dicta la UTN, que se acortaron a cinco años de duración. “La intención fue promover que el alumno salga joven de la universidad, y que luego se especialice en el posgrado”, dijo Brotto.
Las carreras que hoy registran mayor demanda son las ingenierías en sistemas, electrónica e industrial, que forma profesionales que últimamente se insertan en la gestión de empresas.
Otro de los cambios, afirmó el actual rector, fue transformar la dispersión geográfica de las regionales de la UTN en una de sus fortalezas: “Desarrollamos herramientas de educación a distancia para conectar todas las facultades. Hoy, las 29 dependencias están interconectadas por medio de enlaces y se pueden dar clases al mismo tiempo para varias unidades”, dijo.
Para De Marco, en tanto, se necesita una evaluación y ajuste académico. “Tenemos carreras con muy pocos alumnos y eso no se puede sostener”, dijo. Mencionó, por ejemplo, las ingenierías naval, textil y metalúrgica, que en conjunto apenas pasan los quince alumnos en la regional Buenos Aires.
Para reordenar la oferta, propone, por ejemplo, cerrar algunas carreras, agruparlas en distintas regionales, según las necesidades locales, o que alguna pase a ser orientación de otra.
Por ejemplo, que ingeniería naval se convierta en una orientación de ingeniería mecánica; o que ingeniería textil pase a ser una especialización de ingeniería química. “Las reformas deberían hacerse, eso sí, sin complicarles la vida a los profesores”, señaló el arquitecto De Marco.
Brotto comparte la idea, casi en los mismos términos. También coincidió en reconocer las dificultades económicas por las que atraviesa la UTN.
El año último, la universidad se declaró en “emergencia económica”, porque el Estado le adeuda casi $10 millones, desde 1999, por atrasos en los pagos y recorte de fondos. “La universidad funciona con lo que cada facultad produce por prestar servicios”, dijo el actual rector.
Para sus contendientes en la elección, sin embargo, la situación es grave, pero no terminal. “Se podría manejar con una racionalización interna de recursos. Hay que mejorar la gestión, aumentar los recursos propios, hacer convenios, trabajar como consultores en aspectos técnicos”, dijo Biagini.
De Marco agregó que “es necesario transparentar los recursos del Rectorado de la UTN porque genera dinero, pero no sabemos cómo lo invierte. Por ejemplo, dicta cursos, y en eso compite con esta regional”, aseguró.
“Todo se puede reordenar, pero no se puede estirar el dinero”, les respondió Brotto, y se desligó de la responsabilidad: “El Consejo Superior es el que determina la distribución del presupuesto”, dijo. Contra lo que sucede en otras universidades, el Rectorado de la UTN recibe el 0,2% del presupuesto total.
Las sedes en el interior
¿Tiene sentido seguir manteniendo 21 facultades regionales en el país cuando en las provincias hay sedes de universidades nacionales que dictan las carreras de ingeniería?, quiso saber LA NACION.
“Sería bueno trabajar en conjunto y compartir las carreras con otras universidades en algunas regiones. Muchos rectores están de acuerdo”, dijoBrotto.
Para los otros candidatos, sin embargo, aún hace falta reordenar la complicada gestión de la UTN: “Que el Rectorado marque ejes y derive en las facultades más responsabilidades. Proponemos que las reuniones de Consejo Superior –con 45 personas de todo el país– se hagan en forma rotativa en las facultades. Sería bueno, además, que previamente se reúnan regionalmente”, dijo De Marco.
Para Brotto, la centralización de los encuentros en Buenos Aires tiene una razón de costos: “Lo estudiamos, y hacerlo aquí cuesta menos de la mitad”, dijo.



