
En junio Eseba estará privatizada
Afirman que el precio de la energía que distribuye esa empresa bonaerense se abaratará hasta un 40 por ciento.
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En los próximos tres años el precio de la electricidad que entrega Eseba en el ámbito bonaerense verá reducirse su precio en un 40 por ciento.
Así lo aseguró el ministro de Obras Públicas bonaerense, escribano Hugo Toledo, al adelantar que antes de junio próximo las centrales, líneas de alta tensión y redes de distribución de esa compañía eléctrica administrada por el gobierno provincial se transferirán a manos de sus futuros adjudicatarios.
En el proceso de licitación encarado sobre las redes de distribución de Eseba, cuya facturación anual oscila en torno de los 700 millones de dólares, se prevé la aparición de tres nuevas unidades de negocios, una sola empresa en el área del transporte en alta tensión y dos compañías generadoras articuladas sobre la base de las centrales Comandante Luis Piedrabuena de Bahía Blanca y 9 de Julio y otras menores que sirven a Mar del Plata y otros centros urbanos de la costa atlántica.
Toledo afirmó como muestra del interés que existe entre el capital inversor privado que en estos momentos ya se han vendido 19 pliegos entre firmas de primera línea.
Ese número de eventuales interesados nunca pudo alcanzarse en los primeros momentos de la privatización de los activos de la ex Segba, allá por 1992.
Con el asesoramiento del First Boston y del Credit Suisse el funcionario aseguró que, a diferencia de otras privatizaciones energéticas de un pasado aún cercano, Eseba se encuentra casi por completo saneada lo cual permite alentar grandes expectativas sobre el retorno económico de esa importante venta de activos.
Tras desechar un eventual costo social negativo como consecuencia de esa privatización, Toledo afirmó que esa empresa tiene una dotación de 3200 personas.
En lo que respecta al trascendente aspecto del precio de la energía que Eseba distribuye en el ámbito de Buenos Aires esa compañía es una de la que mayores precios tiene en el mercado eléctrico nacional.
Toledo aseguró que en los próximos años esos valores verán reducir sus actuales niveles en no menos de una 40 por ciento, en buena parte por efecto del descenso futuro de los tributos provinciales que gravan a ese servicio público.
En un pasado reciente la negativa de la provincia de Buenos Aires de resignarse a reducir esa fuerte presión impositiva determinó al Estado a no transferirle la concesión de Edelap que abastece el área del Gran La Plata, y zonas aleñadas, y lanzar la privatización de esas redes como una tercera compañía distribuidora remanente de la liquidación de la ex Segba, además de Edenor y Edesur.
Las asignaturas pendientes del área energética
Demoras: la privatización de las empresas provinciales Eseba y Epec, de la represa de Yacyretá, las usinas nucleares y de otros proyectos menores requerirá de fuertes decisiones políticas.
Con la privatización de los activos de Eseba antes de junio próximo y seguramente en algún momento futuro de las redes de Epec, de Córdoba, se habrá cerrado una importante etapa en la transformación del sector eléctrico argentino.
La recuperación del área energética, privatizaciones mediante, constituye uno de los mayores éxitos del Gobierno en el área de los servicios públicos.
No obstante quedan todavía varios graves problemas sin solucionar.
Yacyretá junto con el creciente ingreso de nuevos equipos térmicos de alta eficiencia operativa ha desencadenado una firme tendencia decreciente en los precios mayoristas de la energía.
Delicado interrogante
Esa puesta a nuevo de sus componentes más vitales permitiría con una relativamente módica inversión, justipreciada en torno de los 25 millones de dólares, aumentar en casi 20 años la vida útil de ese reactor que entró en servicio allá por 1973.
La baja generación media anual de ese proyecto, con mucha suerte unos 1000 GWh anuales, junto con la importante inversión que todavía queda por realizar (unos 250 millones de dólares) no deja mucho espacio de maniobra para redefinir su futuro. Especialmente por la gran competitividad de otras inversiones que se realizan en el rubro de la generación.
El gas natural no siempre será barato. Los planes de construcción de nuevos gasoductos con Chile y el Brasil anteponen un horizonte de progresivo fortalecimiento del precio de ese combustible.
Si bien las compañías petroleras estarán felices de ganar más dinero por la extracción de ese recurso los cinco millones de hogares que consumen ese combustible, además de los miles de comercios e industrias que también dependen de ese combustible para su desenvolvimiento económico, tienen sobrados motivos de preocupación.
Los avances producidos en el sector energético en los últimos años son, de cualquier manera, impresionantes.
Las agobiantes jornadas de calor de estos días han permitido verificar que el sistema eléctrico en su conjunto se encuentra a punto y en una situación muy diferente a la de años atrás.
Falta no obstante un indispensable empuje político que apoye las importantes decisiones que todavía deben encararse.
Como por ejemplo si el Estado argentino, tal como ocurrió en el Reino Unido, seguirá al frente de la gestión de la delicada área electronuclear o, en su defecto, se resolverá el traspaso de esas instalaciones a manos del sector privado.
En el mundo, advierten los especialistas, no hay antecedentes de la privatización de usinas nucleares. O bien estás plantas nacieron privadas o en su defecto son administradas por las organizaciones estatales que encararon su diseño y proyectaron su posterior construcción.






