
Eskenazi ya es accionista de YPF
Repsol sigue siendo el socio principal, pero los argentinos ocuparán puestos clave
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YPF cuenta desde ayer con un nuevo socio argentino entre sus accionistas: el grupo Petersen, que comanda el banquero Enrique Eskenazi, un hombre de negocios cercano a los Kirchner.
Con el traspaso de 58.603.606 acciones de clase D de YPF, valuadas en US$ 2235 millones, Repsol YPF y el grupo Petersen formalizaron ayer, en Madrid, la venta de un 14,9% de la compañía al grupo argentino. "Esta operación, que valora YPF en 15.000 millones de dólares, contribuirá significativamente a una mayor diversificación de la cartera de activos del Grupo Repsol YPF y a impulsar su crecimiento orgánico", indica un comunicado difundido ayer por la entidad.
El comunicado recuerda que ambas compañías firmaron, además, un acuerdo por el cual "el grupo Petersen pueda ampliar su participación en YPF hasta el 25%, mediante una opción de compra de un 10,1% adicional". Este convenio implica una erogación adicional de 1515 millones de dólares.
El acuerdo fue rubricado ayer en Madrid por el presidente de Repsol YPF, Antonio Brufau, y Matías Eskenazi, del grupo Petersen. Enrique Eskenazi ocupará la vicepresidencia de YPF, mientras que otro de sus hijos, Sebastián Eskenazi, será el vicepresidente ejecutivo
Repsol seguirá siendo el accionista principal de YPF, pero su proceso de desinversión en la ex petrolera no concluirá con esta operación: ofrecerá otro 20% de la ex petrolera estatal en la Bolsa de Comercio. Los gobernadores de La Pampa, Neuquén, Mendoza y Chubut ya han revelado su intención de adquirir parte o todo ese porcentaje. Volverán así a ser accionistas de YPF, tal como ocurrió entre 1993 y 1999. Esa negociación incluirá las tratativas por la extensión de los contratos de concesión de los yacimientos hidrocarburíferos, cuya potestad pertenece a las provincias.
Antecedentes
El acuerdo entre el grupo Petersen y Repsol YPF se cerró, luego de meses de negociaciones, el 21 de diciembre último.
El desembarco de Repsol en la región se produjo en 1996, con la compra de la petrolera Astra, pero fue la adquisición de YPF, en 1999, la que catapultó la expansión de la petrolera española en América latina. Pagó, en ese momento, US$ 15.168 millones por casi la totalidad de la empresa (99,06 por ciento).
La salida gradual y parcial de Repsol de YPF responde a la intención del grupo español de reducir el "riesgo argentino" o, en otras palabras, la imposibilidad de haber logrado un esquema regulatorio más benévolo por parte del gobierno nacional para el desarrollo de la actividad.
De hecho, la operación, que fue ampliamente criticada por la oposición, fue vista por los analistas como un intento de la petrolera de lograr un vínculo más fluido y fructífero con el Gobierno.
"Compartimos la misma cultura empresarial y la misma filosofía de negocio, basada en la transparencia, la eficacia y el compromiso", dijo Brufau en relación con su alianza con Eskenazi, en diciembre pasado.





