Estilo importado de Inglaterra
Jorge Pereyra Iraola, descendiente directo de los fundadores de la cabaña San Juan, relata los comienzos de la actividad ganadera y de la raza Hereford en el país
1 minuto de lectura'
Jorge Pereyra Iraola, tambero, agricultor, invernador y criador de la cabaña Teruca de Henderson de las razas Hereford y Holando tiene en su poder un rico archivo histórico familiar del cual dio cuenta a LA NACION para narrar la llegada de los Pereyra y del Hereford al país. Es descendiente directo en sexta generación de la familia.
El relato se remonta a 1767 cuando la pobreza que había en España impulsó a los padres de Leonardo Pe reyra de Castro a enviarlo a América. Ya en Buenos Aires se casó con Mauricia Arguibel en 1787 y tuvo 12 hijos. Se alistó en el regimiento de milicias de caballería y trabajó en el comercio de su suegro, Felipe de Arguibel.
Durante las Invasiones Inglesas alistó a dos de sus hijos, Juan Manuel y Luis, de 17 y 14 años, respectivamente. El primero fue herido en el combate del Retiro y murió.
Leonardo Pereyra de Castro, al fallecer, no dejó fortuna. Su viuda, pese a quedar con graves problemas de indigencia, se hizo cargo de los hijos de un vecino, el vasco Martín Iraola, panadero, viudo de María Francisca Brid. Así comienza la unión entre los Pereyra y los Iraola, que se consolida cuando dos de los Pereyra se casan con sendos Iraola: Simón Pereyra con Ciriaca Iraola y José Gerónimo Iraola con Antonia Pereyra. Todos se habían criado juntos. Después los hijos de ambos matrimonios (primos hermanos dobles) se casaron entre sí: Leonardo Pereyra e Iraola se casó con Antonia Iraola y Pereyra.
Los negocios
Simón Pereyra, que no había podido luchar en las Invasiones Inglesas por ser muy pequeño, ante la indigencia de su madre comenzó de muy joven a trabajar como empleado en la tienda de Manuel Arrotea. Disciplinado y trabajador, hizo carrera, fue socio y finalmente propietario del lugar.
El negocio comienza a dar grandes utilidades, incorporando nuevos rubros y adquiriendo dos barcos para las exportaciones e importaciones con el Viejo Mundo.
Con la renta de su negocio Simón también fue comprando campos en Tandil, Balcarce, Ayacucho, Quilmes, Ramallo y Tandileufú, entre otros.
Con Ciriaca, Simón tuvo seis hijos, cuatro murieron con un año de vida (la mortandad infantil era tremenda). Juan Rafael fallece un año después que su padre y sólo le sobrevive Leonardo, nacido en 1834. Tras la muerte de Simón, en 1852, su cuñado José Gerónimo se hizo cargo de la familia.
Con la tutela de José Gerónimo, Leonardo viajó a Europa en 1854 para conocer palacios, parques y estancias. En Inglaterra y en Francia se interesó por los Shorthorn y Hereford.
A su regreso, arrancó el gran salto productivo con la mestización con el criollo, y la continuidad de las razas puras. Fue en 1862 cuando se inicia la cabaña San Juan con la compra del toro Hereford Niágara.
Leonardo murió el 13 de marzo de 1899. La cabaña quedó a cargo de su hijo, también llamado Leonardo (fallecido en 1943), que se casó con María Teresa Lamarca y tuvo 10 hijos.
En 1949, cuando el presidente Juan Perón expropió la Estancia San Juan, la familia mudó la cabaña a Balcarce a su establecimiento San Simón.
Carlos y después Simón Pereyra Iraola fueron los hijos de Leonardo que continuaron con la tarea. Emilio, hijo de Simón, siguió la obra de su padre los últimos 30 años de existencia hasta su liquidación en el año 1996.





