
Estiman que este año podrían cerrar más de 3000 empresas y que se perderían 105.000 empleos en la industria
Es la conclusión de un trabajo privado sobre el sector fabril; desde diciembre de 2023, ya hay 3759 compañías menos; el número se conoce en medio de la polémica entre el ministro de Economía, Luis Caputo, y los industriales
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Este año podrían cerrar más de 3000 empresas industriales. Solo durante los primeros cuatro meses de 2026 dejaron de funcionar 1070 firmas del sector y, en base a una proyección de la dinámica de la actividad por ramas y la capacidad ociosa, podrían clausurar sus puertas 2000 compañías más.
Además, desde diciembre de 2023 hasta abril de 2026 —último dato disponible— hay 3759 empresas industriales menos, según datos privados en base a los cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).
Con esta tendencia, se calcula que a fin de año se perderían 105.000 puestos de trabajo industriales (60.000 directos y 45.000 indirectos) más. A hoy, ya hay casi 90.000 puestos directos y 60.000 indirectos menos.
Todo cuando la capacidad ociosa promedio en el sector es de 40% en medio del debate por la apertura comercial, el nivel del tipo de cambio e ingresos y crédito que no se recuperan aceleradamente.
Los números, que se conocen en medio de una dura polémica entre el Gobierno y los industriales, fueron procesados para LA NACION por I+D (Industria y Desarrollo), la consultora privada que dirige Diego Coatz, exdirector ejecutivo y execonomista jefe de la Unión Industrial Argentina (UIA).
Ayer, ante una presentación frente a empresarios en la Cámara de Agentes de Bolsa, el ministro de Economía, Luis Caputo, habló de “los tarados que hablan de la industria”. La UIA, que no publicará un comunicado para responderle, habló a través de su presidente, Martín Rappallini. “No son declaraciones felices que ayuden al diálogo”, dijo hoy en una entrevista con Radio Mitre.
El informe adelantado de I+D —mañana, cuando el Indec publique el índice de producción industrial manufacturero (IPI) de junio, saldrá el definitivo— agregó además algunos números más que describen la situación industrial.
Por caso, según Coatz, siete de las doce principales cadenas industriales se encuentran entre 30% y 40% por debajo de sus máximos de los últimos diez años y operan, en promedio, con cerca de 40% de capacidad ociosa.
“La industria está atrapada en un efecto sándwich: por un lado, una demanda interna debilitada que limita las ventas y, por el otro, costos en dólares e importaciones desleales, más contrabando, crecientes que comprimen los márgenes. Cuando ambas fuerzas actúan al mismo tiempo, muchas empresas apenas logran cubrir sus costos fijos en un contexto donde la inversión en tecnología debiera ser parte central de la agenda empresarial”, dijo Coatz.
A mayo pasado, la industria tiene una caída acumulada de -3,1%. El último IPI mostró un avance desestacionalizado de 0,4% y una caída interanual de 5,7%. Todos los sectores cayeron ese mes frente al mismo período de 2025. “Los indicadores adelantados de junio sugieren un nuevo retroceso del sector manufacturero, que se encuentra casi un 9% por debajo de su nivel promedio de 2023″, dijo el último informe de Audemus, la consultora de Matías Kulfas.
“En comparación con el inicio del gobierno de Milei, la industria se encuentra con un nivel de actividad 8,8% inferior al promedio de 2023″, se estimó allí.
Según Audemus, en el promedio de enero-mayo, doce ramas acumularon una baja promedio de su nivel de actividad en relación a enero-mayo de 2025. Aquellas más golpeadas en el último año son las textiles, prendas de vestir, cuero y calzado, maquinaria y equipo, otros equipos y aparatos y la industria automotriz-autopartista, todas con contracciones de dos dígitos en el promedio de los primeros cinco meses de 2026.
LA NACION consultó a funcionarios del equipo económico del Gobierno, pero hasta el momento no quisieron dar su visión para este artículo.

La polémica
Caputo había intentado responder a las críticas sobre la apertura comercial y el tipo de cambio, dando datos sobre la situación de la industria durante el modelo kirchnerista y dijo que ese sector había caído 10% durante las anteriores gestiones de gobierno. “La caída fue a pesar de estar subsidiados en tarifas y subsidiados por todos los argentinos. Porque todos los boludos [sic] como nosotros pagamos las cosas dos, tres, cuatro, cinco, 10 veces lo que valía. Una prenda valía 10 veces más, un celular valía tres veces más, si pinchabas una goma, cuatro; si comprabas un auto, eran dos veces”, dijo.
Y agregó: “A pesar de la gente que pagaba el doble, un cuádruple de lo que valía, a pesar de que se les subsidiaba la energía y todo, la industria cayó 10%. Para todos los tarados que hablan de la industria. El comercio también cayó, la construcción también cayó en estos 12 años y eso que se gastaron 15 puntos de producto en obra pública que ya sabemos a dónde fue”.
Rappallini respondió, como se mencionó anteriomente, que no eran declaraciones que ayudaran al diálogo y agregó que “defender la industria no es incompatible con defender la estabilidad macroeconómica, la baja de inflación, el equilibrio fiscal y la normalización de la economía”.
“Al mismo tiempo creemos que la Argentina necesita una industria competitiva, integrada al mundo y capaz de exportar”, afirmó y agregó: “Venimos planteando los problemas que afectan a esa competitividad: impositivos, laborales, de infraestructura, financiamiento; la competencia desleal, que está impactando fuerte; el bajo consumo que tenemos y la caída de actividad en muchos sectores industriales”.
“No defendemos privilegios, sino que queremos tener las mismas condiciones para competir. Este es el punto”, aclaró el directivo de la entidad fabril. “Creo que hay que empezar a valorar al empresario industrial que invierte en innovación y en exportaciones”, señaló.
La Federación de Industriales de Santa Fe dijo en un comunicado “que la descalificación y el agravio no constituyen una respuesta a los problemas que atraviesa el aparato productivo. Las industrias argentinas enfrentan una realidad compleja, caracterizada por la caída de actividad, la pérdida de competitividad, el aumento de los costos y la incertidumbre para invertir y sostener el empleo. Los industriales dijeron que merecen ser escuchados ”con respeto" y agregaron que la “industria no necesita agravios”, sino “políticas”.
“Nosotros tenemos caídas importantes. Hace muchos meses que estamos con caída. Hay sectores que traccionan más positivamente, pero en línea general venimos con caídas sostenidas en los últimos 20 meses”, destacó también en Radio Mitre el presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), Elio del Re. “Si usted mira hoy la inflación, verá que la inflación de los productos industriales va muy por debajo de la inflación general, mientras que la de los servicios va muy por encima”, cerró.


