Ganancias se lleva cada año una porción mayor de los salarios

Aunque los sueldos mantengan su poder adquisitivo, están sujetos a alícuotas más altas
José Hidalgo Pallares
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15 de febrero de 2012  

Cada año más asalariados pasan a ser contribuyentes del impuesto a las ganancias y éste representa porcentajes cada vez mayores de sus ingresos netos, según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).

El estudio, realizado por los economistas Nadin Argañaraz y Andrés Mir, determinó que en los últimos años, tomando en cuenta salarios con un poder adquisitivo constante a lo largo del tiempo, subió la tasa efectiva del impuesto a las ganancias, es decir, el porcentaje de los ingresos netos que los trabajadores destinaron al pago de ese tributo.

Por ejemplo, en 2007, un asalariado que ganaba un sueldo equivalente a 10.000 pesos de 2011 no debió pagar impuesto a las ganancias. Pero el año pasado, sin que creciera su poder de compra, tuvo que destinar el 2,65% de sus ingresos a pagar ese tributo.

Para los trabajadores autónomos, el aumento de la presión impositiva fue aún mayor debido a que, como señala el estudio, "la deducción de cuarta categoría aplicable a estos trabajadores [es] sustancialmente inferior a la correspondiente a los trabajadores dependientes". Por esto, los autónomos "quedan alcanzados por el impuesto a partir de los $ 5000 mensuales de ingreso neto y con tasas efectivas superiores". Así, en 2007, un trabajador autónomo que percibía un ingreso equivalente a 10.000 pesos de 2011 pagó una tasa efectiva de 4,77%, pero el año pasado ésta subió a 11,71 por ciento.

Según los investigadores del Iaraf, esta mayor presión tributaria –que hizo que en 2011 un trabajador independiente con ingresos de $ 20.000 tuviera que destinar cerca de una cuarta parte de éstos al pago del impuesto a las ganancias– responde a tres factores. Por un lado, los salarios nominales han crecido más que los mínimos y deducciones del tributo. Según el estudio, entre 2009 y 2011 "el ajuste de los parámetros de liquidación ha sido del 44%, mientras que las remuneraciones se han incrementado casi el 100%".

Por otro lado, la tabla progresiva de alícuotas que se utiliza para calcular el impuesto para los distintos rangos de ingresos se ha mantenido inalterada desde 2001, por lo que, según explicó Andrés Mir a LA NACION, "un mismo salario real paga cada vez una alícuota más alta". Un ejemplo permite entender este punto: a principios de 2011, un empleado que el año anterior ganaba $ 10.000 recibió un incremento de 25% para compensar la suba de los precios y empezó a ganar $ 12.500. El salario real, lo que esa persona podía comprar con su ingreso, seguía siendo el mismo, pero el salario nominal se ubicó en una alícuota superior y, por tanto, debió pagar un porcentaje mayor de sus ingresos por concepto de impuesto a las ganancias.

Presión tributaria

Finalmente, el estudio señala que el incremento de los salarios reales también ha influido en el aumento de la presión tributaria.

Para 2012, el Iaraf supone un aumento del salario nominal de 20%. Qué parte de este aumento deberá destinarse a un mayor pago del impuesto a las ganancias dependerá de si el Gobierno ajusta o no los mínimos y las deducciones para el cálculo del tributo. Hasta la ley de convertibilidad, primero, y la ley de emergencia, después, estos ajustes eran automáticos, pero ahora deben ser dispuestos por el Gobierno. "En la convertibilidad esto no traía mayores consecuencias, porque la inflación era menor", dijo Andrés Mir.

Si no se ajustan los mínimos y las deducciones, un asalariado que este año gane $ 12.000 mensuales deberá destinar casi el 6% de sus ingresos al pago del impuesto a las ganancias. Si el Gobierno actualiza esos parámetros (también en 20%), la tasa bordeará el 3%. En ambos casos, sin embargo, la parte de los ingresos que se destinará al pago del impuesto a las ganancias será mayor que en 2011, pese a que el poder adquisitivo del ingreso no cambió. Nuevamente, los trabajadores independientes sufrirán un impacto mayor.

"Si se persiste en la negativa de ajustar los tramos de la escala de cálculo del impuesto [las alícuotas progresivas para los distintos rangos de ingresos] los trabajadores sufrirán, a pesar del ajuste de los mínimos, un nuevo incremento en su presión tributaria de entre un 5% y un 10% respecto al año 2011", señala el estudio. Y concluye: "Para evitar esta situación, además de ajustar mínimos y deducciones, se deberían ajustar los tramos de escala".

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