
Gran Rosario: viaje al principal nodo agroexportador del mundo, donde en 1813 se libró la Batalla de San Lorenzo
El polo agroindustrial se posiciona en primer lugar a nivel global en volumen despachado de granos, harinas y aceites; la zona, con más de 30 puertos, genera la mayor entrada de dólares del país; con mejor infraestructura y menos retenciones, ese monto podría multiplicarse en 2036
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SANTA FE.- Si el río Paraná es imponente por su largo —1477 kilómetros en la Argentina—, ancho —más de un kilómetro en varios de sus tramos— y corriente, navegarlo y acercarse hasta casi tocar las moles de hierro que lo transitan cada día es aún más espectacular.
Los buques mercantes desafían a la inteligencia humana. Es inevitable preguntarse cómo es posible que floten semejantes estructuras de acero, y que además sean capaces de llevar cantidades industriales de carga a lugares tan lejanos como China recorriendo unos 25.000 kilómetros en 40 días.

En el Gran Rosario se encuentra un nodo agroexportador de alta capacidad productiva. Se trata de una zona geográfica donde se concentran las actividades vinculadas con la recepción, almacenamiento, procesamiento y exportación de productos agropecuarios, especialmente granos y derivados.
En un tramo de 70 kilómetros, entre la localidad de Timbúes al norte y Arroyo Seco al sur, hay 30 terminales portuarias, de las cuales 18 despachan los productos agroindustriales que representan casi 1 de cada 3 dólares que ingresan al país por exportaciones de bienes, según registra Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
“Pocas regiones del mundo combinan, en un radio tan acotado, semejante escala de infraestructura portuaria, capacidad agroindustrial y flujo exportador”, destaca la BCR.

Si bien es cierto que la nueva estrella de la exportación es el complejo petrolero-petroquímico, que vendió al exterior US$8116 millones en el primer semestre de 2026, todavía ocupa el primer lugar en el podio el complejo de la soja, con US$9082 millones vendidos en el mismo período. El 75% de los embarques de productos agroindustriales del país se despacharon en 2026 desde esta región.
A lo largo de unos 20 kilómetros de costa sobre el río Paraná, desde San Lorenzo hasta Timbúes, hay nada menos que 21 puertos privados. Una recorrida por la zona permite verlos casi uno al lado del otro. Algunos están en pleno proceso de carga, una operación que puede demandar 24 horas.
Este polo agroexportador despachó 53,9 millones de toneladas en 2025, pero teniendo en cuenta todos los puertos del Gran Rosario, se llegaron a las 75,7 millones de toneladas, superando al puerto de Nueva Orleans, que despachó en el mismo año 74,8 millones de toneladas. La carga argentina llega a más de 150 países del mundo.
Si uno puede poner línea esta cantidad de camiones <b>es como ir de acá a Moscú ida y vuelta, y volver a salir</b>
El tráfico en el Paraná es intenso; por allí transitan 4500 buques de gran porte por año, un 75% de los que operan en el país. Llevan granos (un 31,5% de la carga); cereales (18,2%); madera (17,7%); cargas pesadas (12,3%); fertilizantes (89,4%); combustibles líquidos (6,7%) y combustibles gaseosos (4,2%). Gigantes como Bunge, Cofco, Cargill, Molinos y Renova, entre otros, tienen allí su base de operaciones.
Atrasos importantes
Emilce Terré, economista de la BCR, recalcó durante el pasado Santa Fe Business Forum que, “en un año normal, al Gran Rosario entran a descargar dos millones de camiones al año. Sin embargo, en 2026, de la mano del aumento en la producción, estimamos la entrada de entre 2,3 y 2,5 millones de camiones”. Agregó que “si uno puede poner línea, esta cantidad de camiones es como ir de acá a Moscú ida y vuelta, y volver a salir”, ejemplificó.
De acuerdo con los pronósticos de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), en 2026 las exportaciones superarán los US$100.000 millones y serán récord.
Sin embargo, según Terré, la Argentina debe lidiar con desafíos importantes para crecer aún más. Por ejemplo, en materia de semillas hay atrasos en la adopción de variedades de mayor potencial genético frente a competidores como Brasil o Estados Unidos. Por otro lado, los niveles de fertilización son marcadamente inferiores a los de Brasil. Y, también, el 85% de la maquinaria en la Argentina tiene más de 10 años. No hay que olvidar que, además, el 88% del transporte de cargas se realiza por camión y solo el 4% lo hace por ferrocarril.
La Bolsa de Comercio de Rosario proyectó para 2036 un escenario muy positivo si es que se cumpliera un cronograma para mejorar las rutas, incorporar más tecnología para la producción e ir hacia un esquema de menos (y hasta nulas) retenciones: la producción total pasaría de 165 millones de toneladas a 253,7 millones de toneladas; las exportaciones pasarían de US$112,7 millones a US$177 millones y el área total sembrada de 41 millones de hectáreas a 44 millones de hectáreas.
Todo empezó con la batalla de San Lorenzo
En esta zona clave para el ingreso de dólares al país, precisamente en San Lorenzo, tuvo lugar un episodio fundamental para la historia nacional. Allí se desarrolló la única batalla librada por el general José de San Martín en territorio argentino, un enfrentamiento que marcaría el inicio de su trayectoria militar y política.

El Combate de San Lorenzo se llevó adelante a orillas del río Paraná, junto al Convento de San Carlos Borromeo. El historiador Martín Leguizamón sostiene que el enfrentamiento, que se desarrolló el 3 de febrero de 1813, fue el primer combate que comandó al frente del recientemente creado Regimiento de Granaderos a Caballo y tuvo una duración de apenas quince minutos, pero sus consecuencias fueron decisivas para la independencia de la Argentina.

Allí los granaderos sorprendieron y derrotaron a unos 300 marinos realistas. La lucha fue breve, intensa y feroz. Tomados por sorpresa, los españoles sufrieron alrededor de 40 bajas y se vieron obligados a reembarcarse, poniendo fin a una serie de incursiones en el territorio.
Más allá de su corta duración, la victoria tuvo una enorme trascendencia estratégica, consolidó el prestigio de San Martín como conductor militar y permitió vislumbrar al líder que años después encabezaría las campañas libertadoras que conducirían a la independencia de la Argentina, Chile y Perú.
La Batalla de San Lorenzo también simbolizó el afianzamiento del proyecto revolucionario surgido en 1810, camino a la declaración de independencia de 1816. Hoy son estas tierras, defendidas por San Martín, las que proporcionan a la Argentina una parte muy importante de sus ingresos. En la localidad de San Lorenzo, la marcha que habla de “Cabral soldado heroico” es entonada.
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