
Insisten con la aeroísla
Un estudio hecho por una empresa europea propone reflotar el proyecto; Aeropuertos 2000 no comparte la idea.
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Antes de que el tema de los aeropuertos se le instalara entre ceja y ceja, Eduardo Eurnekian pensó en comprar parte de LAPA, la segunda compañía aérea de cabotaje después del tándem Aerolíneas Argentinas/Austral.
Pero no fue el único negocio que se frustró cuando la propuesta del grupo que encabeza Aeropuertos Argentina 2000 -conformado por la americana Odgen y la italiana SEA, con una pequeña proporción de la constructora Riva- fue seleccionada para administrar 33 aeropuertos nacionales. Entre sus primeras decisiones estuvo la de descartar la tan discutida aeroísla frente a la ciudad de Buenos Aires -a la que el pliego de condiciones habilitaba- por los riesgos que implica sustancialmente debido al costo, al tiempo de realización, a los efectos producidos sobre el ambiente fluvial y al impacto violento sobre la ciudad, concretamente, las dificultades de acceso.
Sin embargo, todavía existe una empresa llamada Aeroísla SA, presidida por Alberto Goti, que sigue recorriendo oficinas públicas y privadas con un proyecto bajo el brazo, que sus impulsores consideran como el más adecuado para abastecer a la ciudad de Buenos Aires.
No es sólo una idea, sino un "estudio de una empresa europea evaluado por el gobierno holandés que comprende los suelos, las perforaciones, análisis geoléctricos y batimétricos", dicen Goti y el vicepresidente, Manuel Tanoira, para la construcción de una plataforma a 1800 metros de la costa porteña, De hecho, afirman haber conseguido adhesiones de funcionarios y empresarios, por lo que miran con celo cada movimiento del actual concesionario con la aparente confianza de que no se han jugado todavía todas las cartas y de que tendrán otra oportunidad de reflotar la iniciativa.
La sombra de la aeroísla
AA2000 planea trasladar las operaciones del Aeroparque metropolitano a Ezeiza, que concentrará vuelos de cabotaje e internacionales, excepto destinos muy cercanos. Esto se ejecutará en seis años en bloque, es decir, de un día para otro las compañías aéreas llevarán todos sus vuelos a Ezeiza -comentó una fuente del Orsna- a pesar de que la concesionaria aspira a finalizar la primera etapa de la transformación de Ezeiza en 15 meses.
Para Goti y Tanoira, con la concentración, la ciudad de donde proviene el 70 por ciento de los usuarios pierde un aeropuerto, que reditúa en negocios e impositivamente; mientras que Ezeiza está limitado por la urbe, tiene niebla casi constante y su acceso está sobrecargado. Creen que con $ 10 por pasajero -que se ahorrarían de trasladarse a Ezeiza para tomar su vuelo- pueden levantar un terreno en el río, a 3000 metros de la costa, donde una pista de 3500 metros atendería en principio los vuelos domésticos y regionales, para luego complementarse con otra pista que permitiría integrar los internacionales.
Actor de reparto
¿Qué posibilidades tangibles hay de que una aeroísla se levante en el Río de la Plata en los próximos años? A juzgar por los hechos, pocas. El actual concesionario lo descartó de plano y, si en algún momento se vociferó su reemplazo, las señales de la última semana, en que servicios caducos de Ezeiza y aeroparque fueron desalojados con la anuencia del Orsna, parecen demostrar lo contrario.
No es el único viento en favor que ha soplado en las velas de AA2000 estos días: las conversaciones con las compañías aéreas, que parecían sólo un intercambio de malos deseos, derivaron casi en un punto de acuerdo, en el que el concesionario de los aeropuertos pagará a las aerolíneas para que estas continúen cobrando la tasa. Además, está casi decidido que el aumento de los alquileres de los espacios de oficinas y mostradores en el aeropuerto se hará en forma escalonada, al mismo tiempo que se cambiaría el actual sistema de stands fijos por el de comunes, en que la empresa que lo necesite lo utiliza y paga por ese tiempo.
Como si fuera poco, han tomado nuevo impulso los trámites para la construcción de nuevas vías de comunicación de la Capital Federal a Ezeiza (más caminos, tren, posible monorriel), Observadores perspicaces apuntan a que se está despejando el panorama para que no haya excusas el 30 de enero, día del primer vencimiento del canon anual que el concesionario deberá pagar al Estado. Unos 60 millones de dólares, calculan en el Orsna de acuerdo al número de aeropuertos y al tiempo que llevará administrándolos hasta esa fecha.





