Jorge Estrada Mora: un empresario global y cultor del mejor liberalismo

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14 de diciembre de 2015  

Con Jorge Estrada Mora, cuyo fallecimiento ocurrió en Buenos Aires el pasado miércoles 9, partió un emprendedor lúcido y polifacético. Había nacido en el seno de una familia rural de las sierras de Antioquia, y siempre se ufanó del talento que caracteriza a los hijos de esa región de Colombia para los negocios. A los 17 años abandonó la finca de su padre para, gracias a una beca, estudiar Geofísica en la Universidad Washington & Lee, de Virginia. Casi no sabía hablar inglés, pero al año de llegar era el mejor promedio de su facultad. A esa casa quedó ligado de por vida: por 20 años integró su board de autoridades. Al graduarse, completó su formación en el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

En 1971, Estrada Mora inició, como sismólogo de Geosource Inc., una gran aventura empresarial en el mundo del petróleo. Esa actividad lo llevó por Perú, Bolivia, Ecuador y Kenya, y en 1976 lo trajo a la Argentina, a la que adoptó como su otra patria. Aquí conoció a Nancy O'Toole, su inseparable esposa, con quien tuvo cinco hijos: Annie, Carol, Juan, Estefi y Javier.

En 1986, retirado de Geosource, Estrada Mora conoció a Beda Docampo y Juan Bautista Stagnaro, quienes lo convencieron de financiar Debajo del mundo, un film sobre víctimas del Holocausto que emigraron a la Argentina. Fue el comienzo de otra carrera, la del cine, que tuvo en este empresario una figura decisiva. Fue también el inicio del vínculo con Roberto Schroder, su álter ego profesional de toda la vida. En 1987 fundó Jempsa, con la que produjo, entre otras películas, El camino del Sur, Los amores de Kafka, Guerreros y cautivas, La amiga, En el nombre del hijo y El marido perfecto.

En esa trayectoria hubo un encuentro prodigioso en 1998: Estrada conoció a Juan José Campanella. La relación entre ellos no nació con un gran éxito: Ni el tiro del final, lanzada en Estados Unidos. Campanella, desalentado, pensó en dejar el cine. Pero el productor lo alentó a volver a la Argentina para filmar El mismo amor, la misma lluvia. El resto fue una cadena de sucesos, que terminó en Metegol. Para este film, Estrada fundó con Campanella y Gaston Gorali el estudio de animación Mundoloco, el más importante de América latina.

En 1993, el productor de cine volvió al petróleo, con Pride International, y numerosas empresas de explotación y servicios. Solía bromear: "El petróleo me llevó por lugares durísimos, como Yemen o Medio Oriente, pero me hizo ganar plata; en cambio, gracias al cine conocí el glamour, de San Sebastián a Cannes, donde muchas veces uno pierde plata".

Encasillar a este empresario en esas dos actividades sería un enorme desacierto. Estrada creó urbanizaciones, desarrolló los estudios de opinión pública con Enrique Zuleta Puceiro y Sofres-Ibope, se involucró en la industria editorial como socio de Santillana y desarrolló la vitivinicultura.

En Mendoza produjo uvas de alta gama, asociado con Trapiche. El afán por innovar lo condujo a lo que parecía una locura: producir vino en Mar del Plata. "Si los grandes viñedos del mundo se encuentran frente al mar, ¿por qué no intentar?" Acertó: hoy se producen grandes blancos y espumantes en Santa Isabel. Es el paraíso de Nancy y Jorge Estrada, la antigua estancia de Dulce Liberal y Eduardo Martínez de Hoz, adquirida por ellos en los 90. En ese bellísimo reducto Jorge solía reunir a sus amigos todos los veranos, durante años. Y era el escenario ideal para los almuerzos campestres con los que se clausuraba informalmente el Coloquio anual de IDEA. Muchos recuerdan el inicio de esa reunión con un desafío al billar entre Estrada y Oscar Vicente.

El interés por los viñedos fue una proyección de su afición a la buena mesa. El mapa de sus ocupaciones en los más diversos puntos del planeta se superponía con el de la gastronomía. Aunque volviera en los domingos porteños a la mesa ineludible de La Raya. O a Francesco, su creación.

Estrada Mora será recordado por su optimismo y su solidaridad. Su ánimo no se doblegó ni ante la noticia de una enfermedad inesperada. Fue un hombre global, estudioso y cultor de las ideas del mejor liberalismo. Muchos políticos colombianos, argentinos y españoles -sus tres nacionalidades- encontraron en él a un impulsor generoso y un consejero discreto. Desde 2010 se desempeñaba como cónsul honorario de Singapur en la Argentina.

Había nacido en Donmatías, Colombia, el 15 de agosto de 1947.

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