Joseph Stiglitz. "La Argentina todavía tiene un problema de deuda muy grande con el FMI"

"Martín Guzmán es un académico con la única misión de ayudar a su país", dijo el ganador del Premio Nobel de Economía en 2001 sobre su colega; habló sobre el déficit fiscal y las "reformas pendientes" en la Argentina, y criticó a Donald Trump por el manejo de la pandemia
"Martín Guzmán es un académico con la única misión de ayudar a su país", dijo el ganador del Premio Nobel de Economía en 2001 sobre su colega; habló sobre el déficit fiscal y las "reformas pendientes" en la Argentina, y criticó a Donald Trump por el manejo de la pandemia Fuente: AFP - Crédito: AFP
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11 de agosto de 2020  • 12:40

Para Joseph Stiglitz, el acuerdo con los acreedores privados alcanzado fue un paso correcto, aunque la Argentina aún enfrenta temas pendientes. "Hay un problema importante con la deuda de gran volumen con el FMI, hay muchas reformas pendientes y también está la pandemia y todas sus consecuencias", dijo hoy el ganador del premio Nobel de Economia en 2001.

Mentor del ministro de Economía, Martín Guzmán, con quien escribió libros y compartió espacios académicos, Stiglitz elogió la gestión del Gobierno en cuanto a las conversaciones por la deuda con los acreedores privados. "Una de las cosas que hizo bien [Alberto] Fernández fue involucrar a todos en el proceso. Usó el contexto para incrementar la solidaridad, y eso ayudó en las negociaciones", dijo en un seminario online organizado por Forbes Argentina.

"Hay que darle crédito a su gestión, porque en un país que siempre ha sido dividido políticamente, no eliminó las tensiones, pero logró que en este momento se trabaje de forma conjunta", dijo, y añadió: "Guzmán trajo el mismo compromiso de su experiencia anterior a la Argentina, y eso ayuda muchísimo. Hay una dirección clara. Es un académico con la única misión de ayudar a su país".

Martín Guzmán, ministro de Economía, trabajó en la universidad de Columbia junto a Joseph Stiglitz
Martín Guzmán, ministro de Economía, trabajó en la universidad de Columbia junto a Joseph Stiglitz Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

Según Stiglitz, la combinación de la pandemia de Covid-19 y "problemas que fueron heredados del pasado" representa un desafío para la Argentina. "Son problemas difíciles de navegar, porque muchos implican atravesar los intereses de la política", dijo, en referencia a decisiones de gasto, déficit y rumbo macroeconómico.

Según estimaciones del Gobierno, este año el rojo primario será de $2,2 billones, una cifra que ronda el 8% del PBI, derivada de mayores gastos vinculados a paliar los efectos del coronavirus (IFE, programa ATP, subsidios a las tarifas, transferencias a provincias y gastos sanitarios, entre otros).

La Argentina tiene problemas difíciles de navegar, porque muchos implican atravesar los intereses de la política

"El problema es más complicado de lo que sería normalmente por dos motivos. Pasar de un déficit profundo a cero ya es muy difícil. Directamente pasar de un negativo profundo a uno menos negativo ya es complejo. Pero pasar a uno positivo es un desafío real, y a eso hay que sumarle la pandemia, que genera un problema mundial, afecta las exportaciones y a la inversión extranjera", apuntó Stiglitz.

En ese escenario, sin embargo, elogió al Gobierno por haber alcanzado un acuerdo por la deuda, y criticó nuevamente a los acreedores privados, a quienes ya había calificado como "obtusos, obstinados e insensibles". "Si hubieran sido razonables, el acuerdo se habría firmado mucho antes. De hecho, mientras avanzaban las negociaciones, las condiciones económicas de la Argentina se deterioraban y siempre se puede hacer mejor cuando las condiciones son mejores", dijo Stiglitz.

Con respecto a la negociación por la deuda, criticó a los bonistas por no tener en cuenta "las condiciones de sustentabilidad de la deuda" presentadas por el equipo de Guzmán. "El FMI lo dejó bien claro. Fue una negociación particular, porque, en cierta forma, la Argentina presentó los parámetros de forma transparente, y nunca hasta dónde yo sé, hubo un acreedor diciendo que ese análisis estaba mal o que había que tener en cuenta otros factores. Ni siquiera intentaron contradecir lo que planteó la Argentina", dijo Stiglitz.

"Si los acreedores hubieran sido razonables, el acuerdo se habría firmado mucho antes", dijo Joseph Stiglitz.
"Si los acreedores hubieran sido razonables, el acuerdo se habría firmado mucho antes", dijo Joseph Stiglitz. Fuente: Archivo

"Obviamente eso no sorprende, porque el análisis estuvo apoyado por el FMI, así que no tenían esta vez dónde pararse. La única cosa que podían decir es 'Queremos más', pero no se puede sacar agua de las piedras", dijo el economista, quien criticó a los acreedores por haber prestado dinero en las condiciones en las que lo hicieron entre 2016 y 2018: "Esta negociación expuso su falta de juicio en aceptar esos préstamos unos años atrás. Nadie quiere aceptar que comete errores, por eso le echan la culpa a otros, pero fueron estúpidos con esa inversión".

En este contexto, reclamó reformas en el sistema financiero internacional y pidió un nuevo marco para la reestructuración de deuda soberana. "La ley de la selva no funciona. Ahora funcionó porque hubo un muy buen negociador en la parte argentina, pero en otros casos la historia muestra que la mitad de las negociaciones de deuda terminan en una crisis en el corto plazo. El sistema en conjunto no está funcionando", dijo.

Una de sus propuestas es que organismos internacionales como el FMI puedan comprar deuda a valor de mercado y luego organizar planes de reestructuración con los países. "Sería una forma de aliviar la deuda a una fracción del costo. Se ha hecho antes, pero en términos menos valorables, porque antes, cuando el FMI prestaba dinero, esos fondos iban a los acreedores privados, que se iban con el 100% del valor de sus instrumentos. Esta manera implica que se llevan un 30%, y es un buen trato", definió.

En ese marco, dijo que la propuesta debería ser bien considerada por el Tesoro de los Estados Unidos, el país con mayor poder de decisión dentro del FMI, porque "un mercado emergente próspero es mejor para todos", y añadió: "Hay que remitirnos a los 75 años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, y ver que las acciones multilaterales son la manera correcta de promover la democracia y la economía de mercado".

El futuro de Estados Unidos y la economía global

La crítica apunta a la administración de Donald Trump, que implica un "interludio desagradable" para el gobierno y la política internacional de los Estados Unidos. "No sorprende que Estados Unidos fue el país que peor manejó la pandemia y también el que peor manejó las consecuencias económicas. Si tenés un mal liderazgo, es consistente con malos resultados en términos de salud y de economía", dijo el economista, en referencia a lo que consideró fallas de implementación de medidas sanitarias, las políticas de empleo y los planes de asistencia económica a personas y empresas.

Según Stiglitz, "es la primera vez en que la democracia está siendo boicoteada de forma sistemática" en Estados Unidos. "Los republicanos están intentando por todos los medios suprimir votos e intentando que no sea una elección justa. Están llegando al punto de desfinanciar al correo para que no se pueda hacer la votación a distancia. Están boicoteando el proceso electoral", aseguró, aunque sostiene que el candidato demócrata Joe Biden ganará las elecciones de este año.

Donald Trump va por su segundo mandato en las elecciones presidenciales
Donald Trump va por su segundo mandato en las elecciones presidenciales Fuente: AFP

"Trump tiene su grupo de seguidores leales, alrededor de un 30%, no sabemos cuánto exactamente, y es entendible en cierto punto. El neoliberalismo llevó a que se abandonaran ciertos grupos de la sociedad. La creencia en el derrame económico llevó a ese abandono", sostuvo.

De todas formas, advirtió que la agenda de reformas progresistas está instalada en Estados Unidos. "Biden fue incorporado a la fórmula junto a Barack Obama para incorporar los intereses progresistas y hoy es visto como alguien más de centro. El país se movió al progresismo. Las preocupaciones por la competencia, la justicia social y económica, el acceso a la salud y la educación son todos asuntos que se volvieron centrales. Por eso soy optimista. Quizá la forma en que se lleve a cabo será más conservadora de lo que querrían los sectores más radicales, pero esa agenda se hará", concluyó.

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