
Julio Sánchez Loppacher: "Queremos que compren la incertidumbre"
El director académico del Executive MBA del IAE Business School cuenta que el programa focaliza en el trabajo en equipo, el liderazgo y en la adaptación al cambio
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Las habilidades blandas se convierten ahora en las duras. El trabajo en equipo, el liderazgo y la adaptación al cambio permanente son, cuenta Julio Sánchez Loppacher, director académico del Executive MBA (EMBA) del IAE Business School, los nuevos diferenciales que aporta el programa para ejecutivos de esa tradicional escuela en un mundo en el que se commoditizan las habilidades más técnicas. "Hay una cuarta pata, que es la responsabilidad social en todos los niveles", advierte el ingeniero sobre los valores empresariales que busca proyectar la escuela.
El también profesor de Operaciones y Tecnología en el IAE cuenta que todos los años ingresan casi 300 participantes (divididos en cinco camadas) para realizar el EMBA que dura dos años y cuesta $ 130.000 anuales en la edición 2014 (al valor del segundo año es preciso sumarle un 25% de inflación). El EMBA es el programa argentino de este tipo mejor ubicado en el tradicional ránking que elabora el Financial Times.
"Queremos que compren la incertidumbre", afirma Sánchez Loppacher para explicar una de las dimensiones que caracterizan al mundo empresarial de hoy en día: el cambio permanente.
–¿Por qué elegir este programa ejecutivo y no otro?
–Hace unos años, las empresas buscaban el experto, el que tenía el conocimiento. Y esto también venía a buscar el participante: herramientas, modelos, recetas. De hecho, las escuelas de negocios exitosas, no sólo por marca sino también por contenidos, eran las que tenían un plan muy concreto, donde había contenido y temáticas consolidadas. Hoy la demanda del mercado indica que sólo los conocimientos no bastan y que ya no sólo se contrata a un experto. El conocimiento lo tenemos que dar. Es la base. Pero actualmente en el mercado no es lo diferencial. Lo que tratamos es que se lleven un proyecto de aprendizaje en el que, más allá de las herramientas, sepan pensar y cómo desenvolverse ante los cambios. Se busca gente que sea eficiente en el cambio, el movimiento y la innovación. Nosotros ofrecemos un espacio que los ayude a reflexionar, no sólo en los contenidos sino en otras dinámicas, y buscamos que el cambio y la innovación no sean algo molesto sino un entorno amigable.
–¿Y cómo trabajan esto?
–Si bien tenemos la metodología del caso, buscamos generar dinámicas y actividades, con talleres o simulaciones en los que se pone a las personas en equipos de trabajo y se los desafía a lograr objetivos. Después se reflexiona sobre lo que se logró o no. Queremos que los tíos se desarrollen de una manera para que el ambiente de la incertumbre sea un amigo. Queremos que compren la incertidumbre.
–¿Cuáles son los pilares del programa ejecutivo?
–La empresa pide algunas dimesiones clave. El primero es la capacidad de la persona para integrarse en equipos multidisciplinarios. El tipo de backoffice talentoso ya no es de hoy. Trabajar en equipo significa romper barreras culturales, funcionales y tradicionales. Hay que llegar a un resultado de consenso y vos te encontrás trabajando con gente que tiene profesiones y expertises distintas. Son verdaderas castas. Trabajar en equipos es reconocer a veces que, en haras de una solución, hay que dar de baja el protagonismo aportando al bien común. Otro elemento es la capacidad de liderazgo. Y esta capacidad es clave porque hoy tenés esta mezcla generacional de gente en las empresas que tiene culturas muy distintas. ¿Cómo trabajás al X y al Y para que no compitan? El líder no es el que impone sino el que deja actuar, el que potencia al equipo, pero el que marca el rumbo de la empresa. Esto no es nada fácil. Y el otro tema clave es el que ya comenté. El de la persona que debe aprender a convivir con el cambio, ya que la empresa debe estar repensándose continuamente como consecuencia de que el entorno está repensándose continuamente. El mundo cambia todo el tiempo y ni hablar de la Argentina. Hay que aprender a trabajar en el cambio.
–Por lo que usted menciona, la educación ejecutiva se volcó a las llamadas habilidades blandas.
–Lo soft termina siendo el nuevo hard para las empresas. El comportamiento es hoy el lugar donde se juega el partido. Por lo tanto, le decimos al estudiante que, en ese mundo, empezamos de cero. El profesional que egresa del grado tiene su bastión en lo que sabe. Acá le rompés el paradigma. Acá no te voy a enseñar lo técnico sino de management, de herramientas y modelos de decisión. Pero esto es sólo la primera parte del programa. Después vamos a trabajar en temas blandos, que es lo que no le gusta a la gente de grado. ¿Y cómo lo hacemos? Haciéndolo. A través de dinámicas especiales. Más que enseñar es hacerlo sobre la marcha. En el segundo año ofrecemos un menú de temas [que surgen de las diferentes áreas académicas de la escuela] a nivel de la economía y el mundo de los negocios. Es la promoción la que decide cómo queda integrado el menú final para que luego cada alumno seleccione su área de interés particular. Lo bueno de esos meses es que se mezclan los participantes de las diferentes divisiones. Se gana en interacción, se abren espacios y se genera networking. Finalmente, hay una semana internacional con minicursos en universidades del exterior.
–Teniendo en cuenta los problemas éticos de los últimos años en el mundo, ¿cómo se trabajan los valores?
–Hay una cuarta pata fundamental en el programa que es la responsabilidad social, pero a todos los niveles. No en la administración de recursos, que es sustentabilidad, sino también en decisiones directivas. Nosotros decimos que a veces es bueno no querer ir tan rápido. Esto, en el futuro, va a ser una ventaja competitiva para la empresa.
–¿A qué perfiles se dirigen?, ¿cuáles son los requisitos?
–Es para un profesional con carrera de grado y 10 años de experiencia. Tiene unos 33 años promedio. Se toma un examen para ver la comprensión y se hace una entrevista individual. El inglés no es excluyente.
–¿Cómo son las modalidades?de cursada? ¿Tienen becas?
– Se cursa un día entero a la semana [puede ser el lunes, o el viernes a la tarde y sábado a la mañana] de marzo a diciembre. Existen becas de hasta 50% para el sector público, el tercer sector y emprendedores. Además hay otra para mujeres líderes y préstamos de honor.




